UNA GOLEADA AL RACISMO

UNA GOLEADA AL RACISMO

El pasado 12 de julio, no sólo Brasil salió goleado de París. Otro que sufrió una tremenda paliza fue el líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen.

19 de julio 1998 , 12:00 a. m.

El hecho de que la selección nacional hubiese contado en sus filas con numerosos jugadores con raíces fuera de la Francia continental, como el célebre Zinedine Zidane, un hijo de argelinos que vio la luz en Marsella, ha castigado con banderillas negras al jefe del xenófobo Frente Nacional, recordado que Francia es un país multirracial y generado un entusiasmo doméstico sólo comparable con el producido al término de la Segunda Guerra Mundial.

Hasta el día del partido, Francia atravesaba épocas de desazón. El desempleo, las huelgas, los indocumentados, el auge racista aupado por el líder de ultraderecha Jean-Marie Le Pen y la pérdida de protagonismo en la escena internacional habían conducido a una situación insoportable a un país acostumbrado a la grandeza. Ni siquiera la mítica fiesta nacional del 14 de julio, cuando se conmemoran la célebre toma de La Bastilla y el comienzo de la Revolución, animaba a los 60 millones de franceses.

Pero la goleada al seleccionado del Brasil, iniciada por Zinedine Zidane, y defendida por una escuadra repleta de otros franceses de ultramar , puso las cosas boca abajo. El país volvió a sentirse la patria grande de De Gaulle y se dio cuenta inmediata de la multitud de etnias que lo conforman. No en balde los miles de personas que inundaban los Campos Elíseos portaban banderas tricolores, sino también de Argelia o Marruecos y al son de música rai, proveniente el Magreb árabe.

Y es que la nómina del equipo dirigido por el técnico Jacquet incluye a Karembeu, que procede de Nueva Caledonia; a Thuram y Henry, de la caribeña isla de Guadalupe; a desailly, que vio la luz en la africana Ghana; a Boghossian y al crack Djorkaeff, armenios de origen; a Lama, de la Guyana; a Lizarazu, del País Vasco francés; al portero Barthez, de los Pirineos; y a Viera, Candela y Trezeguet, con sangre de Senegal, Italia y Argentina. Es evidente que este no es el equipo de Le Pen , escribió Jorge Valdano a poco de finalizar el torneo.

El primer ministro francés, el socialista Lionel Jospin, no se quedó atrás en sus declaraciones claramente enrutadas contra el dirigente ultraderechista, que no ha tenido más remedio que aceptar a regañadientes el éxito del equipo. Qué mejor ejemplo de nuestra unidad y nuestra diversidad que esta selección , señaló Jospin terminado el campeonato.

La gran pregunta es si tras la victoria en el estadio de San Denis se reducirá la xenofobia en Francia. Al fin y al cabo, un reciente sondeo difundido por el connotado vespertino parisiense Le Monde, afirmó que el 58 por ciento de los franceses se declaran racistas y disparó todas las alarmas.

Según el Eurobarómetro (encuesta de la Unión Europea) del pasado otoño, ese porcentaje no superaba el 48 por ciento y se hallaba en el segundo lugar, detrás del belga (55 por ciento) y por encima el danés (44), al austriaco (41), el alemán (35) y el británico (32 por ciento).

Una respuesta al interrogante la da Serge July, editor del prestigioso diario izquierdista Libération. Una Copa del Mundo no cambia la realidad social, pero puede modificar la imagen que los franceses tienen de sí mismos . Puede ser verdad. Un dirigente del Movimiento sin Documentos, que persigue la concesión de carnés de identidad para los inmigrantes ilegales, manifestó en la televisión francesa: La selección nacional consiguió en 90 minutos más que lo que nosotros en 20 años .

Y es que Francia no debería olvidar que buena parte de sus más grandes ídolos han nacido fuera de su territorio continental.

La lista es extensa, y qué lista. Napoleón Bonaparte vino al mundo en la isla de Córcega, y Juan Jacobo Rousseau en Ginebra.

Yves Montand, famoso actor y cantante y de quien se afirma pronunció el francés como nadie, tuvo por cuna a Mousummano Alto, una población de Italia, en 1921. Otro cantante popularísimo, Charles Aznavour, nació en Armenia. Jacques Brel, el canta-autor, en Bélgica. El Nobel de Literatura Albert Camus, en Argelia; era hijo de un obrero argelino pobre y de una mujer con ascendientes españoles.

El más prestigioso diseñador actual de la casa Christian Dior es John Galliano, de Gibraltar. Y por si algo faltase, el mejor torero francés de todos los tiempos, Christian Montcouquiol Nimeño II , imposibilitado para seguir actuando tras una cornada en 1989 y quien se suicidó en noviembre de 1991, no era, como todos imaginarán, de Madrid o Sevilla. Había nacido en Spira (Alemania).

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