ENTRE PINGOS

Yo ya no entiendo nada. Por un lado Serpa trata de que no le hagan conejo al liberalismo en la selección de los dignatarios del Congreso. No obstante son sus propios copartidarios quienes se lo ponen.

19 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Pero, por el otro, el Jefe Unico quiso como es obvio que su colectividad se quedara con la presidencia del Senado que es la del Congreso aunque uno de los candidatos que mayores posibilidades tuvieron para quedar ungidos como tal, por parte de la bancada liberal, era el doctor Luis Guillermo Vélez, respetable parlamentario perteneciente a la cuerda política de Juan Manuel Santos. A su turno, Santos le dice a Serpa en carta pública que iniciar la modernización liberal con una convención amañada es viciar el proceso desde su origen. Qué credibilidad o atractivo puede tener un partido que comienza su gran transformación con un acto tramposo? No, doctor Serpa .

Y el doctor Serpa califica a Santos de malcriado y le responde: No merezco su afirmación de que pueda estar comprometiendo la consumación de un acto tramposo. No es mi estilo, ni ha sido mi costumbre. Precisamente mi esfuerzo de ahora es por que no se le haga trampa, ni al partido, ni al pueblo .

De tal forma que aunque Serpa haya pretendido frenar legítimamente las aspiraciones de Valencia Cossio, finalmente habría terminado aupando la candidatura de un seguidor político de Santos, quien a su vez trata a Serpa de tramposo. Entiende alguien este merequetengue? Para no darle más vueltas al asunto, lo cierto es que Serpa tiene que entender que los congresistas liberales que inclinaron la balanza en favor de Valencia Cossio no son exactamente unos próceres ni de ayer ni de hoy ni están actuando propiamente por simple altruísmo.

Ni creo que Valencia Cossio, como cacique de los caciques (ésto, ojo, es un piropo; no un vainazo), haya incurrido en la tontería de ofrecerles el oro y el moro a los que finalmente le ofrecieron su apoyo, incluyendo a Perea, Edgar les dice! . No. Es la sola expectativa de suponer que los ganadores en las últimas elecciones tienen la sartén por el mango y el mango también, lo que conduce a que se produzca este tipo de desplazamientos y de adhesiones increíbles. Es lo que los economistas llaman el manejo de las expectativas y, más concretamente, las expectativas positivas. Hoy seguramente no habrá lentejas, pero mañana sí. Y muchas! Como Jefe Unico del liberalismo, o aun renunciando a esta investidura y convirtiéndose mejor en líder de la oposición, Serpa debe ser consciente de una cosa, según me lo recuerda un asiduo corresponsal. Si los liberales del barro y el del pie al piso no tenemos una bancada dice mi lúcido remitente, entonces no tenemos nada más que nuestro espíritu y nuestra vocación de servicio a una ideología social-demócrata, lo que deberá bastarnos para rediseñar nuestro futuro como partido político serio. Empeño en el cual por fortuna disponemos de un líder de la transparencia y fortaleza de Serpa, a quien las bases le darían el apoyo requerido para ir hacia adelante en este propósito de construir lo que hoy no existe, pero para lo cual tiene, en el pueblo liberal, el mejor de los cimientos.

Lo anterior puede sonar vago o retórico; mas la verdad es que si Serpa aspira a mantener vigencia y presencia ante la opinión, debe dedicarse por completo a hacer oposición. Y no por prurito; no. Sino oposición seria, razonada, activa, permanentemente vigilante e intelectualmente beligerante. Para lo cual pienso yo ha de armar cuanto antes un gabinete en la sombra, en su condición de jefe del partido y hasta tanto no se le acepte su renuncia. Gabinete en la sombra que le daría vigor a esta actitud, en la medida en que la oposición se ejerza con argumentos.

Ya se sabe: los colombianos o al menos eso dicen anhelan que haya consensos alrededor de ciertos temas específicos como la lucha contra el narcotráfico (también contra el crimen no organizado), la política internacional, el compromiso de la paz y punto. Discrepo de quienes alegan que el tema económico merece incluirse en esa especie de acuerdos o pactos suprapartidistas.

No. Si algo diferenció las campañas políticas fue precisamente el asunto económico. Más concretamente, el modelo planteado por cada candidato. Claro, todos queremos reactivar la economía para obtener su pronto saneamiento. Pero hay maneras y fórmulas y estrategias muy distintas para aplicar, según lo demostró con creces el propio Juan Camilo Restrepo cuando estuvo, a lo largo de este Gobierno, en la oposición. En la firme y total oposición política, empero sobre todo económica. Al fin de cuentas algo tiene todavía que distinguir a los partidos, o a los verdaderos liberales de los conservadores auténticos. Si no, estaríamos ahí sí perdidos, desde el punto de vista de cuanto constituye la democracia participativa, tan cacareada a partir de la Constitución del 91.

Pilas, Horacio! La oposición, para que sea convincente, hay que hacerla no ante los políticos sino ante la opinión. Esa opinión que el liberalismo tiene que recuperar, si quiere volver al poder algún día.

Dos cartas A raíz de mi columna Gabinetología y cambio , he recibido los siguientes mensajes: Apreciado D Artagnan: Mil gracias por tu amable comentario pero, haciendo una paráfrasis blasfema, creo que mi reino no es de ese mundo. Prefiero, como reza uno de mis tangos favoritos, la vida de orsai (de off side, fuera de lugar), aunque ya no estoy para años de cercos y glicinas ni, muchísimo menos, para el tiempo loco .

Si quieres saber lo que ello significa, te recomiendo que oigas la versión de A Homero , de la orquesta típica de Aníbal Troilo con la voz de Roberto Goyeneche, en compañía de un buen asado y un vino generoso, cuanto más tinto, mejor según recomienda una milonga festiva.

Refiriéndome al ejercicio que haces en tu escrito, en los míos me he atrevido a recomendarle a Andrés Pastrana que asuma la monarquía republicana a fin de que nos gobierne bien, que es lo que espero de él. En lo que toca con distribución de puestos para compensar servicios que se le prestaron en la campaña, también me he atrevido a recordarles a los aspirantes, trayendo aquí de nuevo a colación el Evangelio, que muchos son los llamados y pocos los escogidos , a lo que conviene agregar lo de Kennedy, en el sentido de preguntarse no sobre lo que puede hacer Andrés Pastrana a favor de cada uno sino qué se puede hacer por Colombia. Jesús Vallejo Mejía, Medellín .

* * * Mi querido Roberto: Si yo estuviera aspirando a ministerio estaría muy preocupado con tu recomendación. En realidad, me siento más preparado para el ministerio de la fritanga y afines. Creo que si se cristaliza el nombramiento de Pum Pum como ministra de la Cultura, este ministerio sería finalmente de gran utilidad, porque podría, al menos, tratar de culturizar a una persona. A la propia Pum Pum. Cordialmente, Guillermo Angulo

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