TODOS LOS AJUSTE SON DOLOROSOS

TODOS LOS AJUSTE SON DOLOROSOS

Por años, Chile ha sido la comidilla de los partidarios del libre mercado, y de quienes consideran que el Estado debe seguir jugando un papel preponderante en el manejo de la economía.

19 de julio 1998 , 12:00 a. m.

No es gratuito. Considerado durante mucho tiempo el ejemplo a seguir, la crisis asiática ha puesto nuevamente sobre el tapete la discusión sobre la sostenibilidad del milagro chileno .

Precisamente, el autor del milagro , el exministro de Economía Hernán Bchi, estará en Bogotá el próximo 3 de septiembre en el seminario Para dónde va la economía organizado por EL TIEMPO, SEMINARIUM y Portafolio, en el que se analizará la coyuntura de la economía colombiana y sus perspectivas de cara al ajuste fiscal que se avecina. En el evento intervendrán el nuevo ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, el codirector del Banco de la República, Roberto Junguito, y el exministro Rudolf Hommes, entre otros.

EL TIEMPO dialogó vía telefónica con el exministro chileno de economía: Colombia se preció durante mucho tiempo de tener una de las economías más estables y mejor manejadas en América Latina. Esa situación cambió en los últimos cuatro años... Cómo se mira al país desde afuera en este momento? En términos relativos, cuando uno veía a una Argentina o a un Brasil con inflaciones muy elevadas y con estancamiento económico, indudablemente Colombia destacaba con su crecimiento relativamente estable alrededor del 4 y el 5 por ciento y con una inflación que parecía moderada. Pero eso es historia.

Chile, en los últimos 15 años, ha logrado tasas de crecimiento del 7 y 8 por ciento y la inflación bordea ya el 5 por ciento y Argentina ha logrado resultados parecidos en los últimos años, por no hablar de otros países de la región. Colombia debe lograr esto, romper el círculo vicioso del subdesarollo...

Uno de los problemas del país es un déficit del 6 por ciento en las finanzas del gobierno central. Cómo se puede hacer para minimizar el costo del ajuste que se avecina? A mí me gustaría decir que es posible hacer un ajuste sin dolor, pero no es cierto. Cuando los países llegan a hacer un ajuste es porque están ante la imperiosa necesidad de realizarlo. Por eso, aunque muchas veces se pretende imputar los costos de los ajustes a las medidas rectificatorias, la gente debería preguntarse por qué llegó el país a esa situación.

Afortunadamente, Colombia no está en medio de una crisis hiperinflacionaria y de un caos económico. Hay que buscar unos acuerdos que permitan que los gastos crezcan por debajo del producto por un período mediano de tiempo.

Una de las banderas del presidente electo, Andrés Pastrana, fue reducir paulatinamente el IVA e incluso el impuesto de renta... Es aconsejable eso cuando hay de por medio un enorme déficit? En términos generales es mucho más conveniente controlar el déficit por el lado del gasto que el de los ingresos. Eso no impide adoptar medidas de equidad tributaria: rebajar las tasas, buscar una mayor cobertura y una mejor recaudación. Pero los datos empíricos demuestran que los países que se desarrollan lo hacen sin cargarle la mano al sector privado a través de los impuestos.

Mi opiniónsin conocer los detalles es que uno debe equilibrar la situación fiscal sin cargar la mano al inversionistas y el ahorrador colombiano.

Pero el ajuste debe hacerse al estilo drástico del FMI? (cortando rápidamente el déficit y propiciando una gran devaluación...) En general, lo que sucede es que el Fondo llega cuando los países están en medio de una gran crisis de liquidez. Por lo tanto, las medidas son de emergencia.

Otro de nuestros dolores de cabeza es la inflación que en los últimos 30 años ha fluctuado alrededor del 20-25 por ciento. Algunos la consideran como una especie de institución más en el país Cómo es posible llevarla hasta un dígito? Mi percepción es que la inflación se ha tornado para ustedes en un mal crónico y que incluso se han vuelto cómodos con una inflación del 20 por ciento: eso significa que hay una serie de costumbres y cada cierto tiempo los sueldos y los precios se van reajustando a ese mismo ritmo. La respuesta a eso es tomar medidas básicas como el control del déficit fiscal y de las políticas monetaria y cambiaria. Allí hay miles de combinaciones.

Para el caso colombiano, no creo que sea conveniente tratar de bajar del 20 al 1 por ciento en apenas un año, sino hacer un proceso que en tres o cuatro años les permita llegar al 5 por ciento. Pero ustedes también deberían actuar en la moderación de las expectativas al momento de discutir el Presupuesto y los aumentos de salarios.

En Colombia opera un sistema de banda cambiaria que últimamente ha estado bajo ataques especulativos. Es aconsejable modificarla sin hacer antes el ajuste fiscal? Algunas veces las recomendaciones dadas desde afuera son un despropósito. Pero soy partidario de que los países puedan tener cierta flexibilidad cambiaria. Creo que los tipos de cambio fijos son útiles en algunos casos, pero esas políticas tienen unos costos importantes en materia de productividad y competitividad: cuando el dólar sube frente a otras monedas, su moneda se revalúa.

Si la percepción es que Colombia tiene una moneda sobrevaluada y eso se mide pro el lado de la competitividad, de hacia dónde se está dirigiendo la inversión y por los flujos de la cuenta corriente uno cree que hay espacio para una devaluación y en medio de un ajuste no dudaría en utilizar el instrumento cambiario.

Ahora, me molesta decir esto, porque si yo fuera ministro de Hacienda lo último que me gustaría es que me hablaran de ajuste cambiario. Esas son medidas que uno debe tomar sin avisarle a nadie porque lo único que consigue es un ataque especulativo.

El otro tema preocupante es el desempleo y allí hay otra discusión sobre si flexibilizar o no el régimen laboral...

En Chile nosotros llegamos a una tasa de desempleo del 20 por ciento y teníamos programas especiales para encubrirlo. Cuatro años después era del orden del 6 por ciento. Las medidas importantes fueron la recuperación de la economía, pero también la flexibilización laboral. Aquí está la vieja discusión entre quienes piensan que entre más rígido el sistema es más difícil perder el empleo. Lo que no ven es que sólo se aseguran el empleo hasta que la empresa quiebra y que se olvidan de los desempleados.

La otra decisión importante fue la reducción de lo que los economistas llaman la cuña entre lo que le cuesta a una empresa el trabajador y lo que éste recibe, que muchas veces está generado por impuestos y por las propias leyes laborales. Aquí la cuña era del 70 por ciento. Eso se fue disminuyendo y ahora la cifra es menor al 20 por ciento, y allí se incluye el pago de cotizaciones para salud y pensiones.

Chile no es sólo ejemplo por los resultados que ha conseguido sino también porque ahora, a raíz de la crisis asiática, algunos consideran que se ha demostrado que el modelo tiene pies de barro...

Soy un convencido de que hay demasiado ideología en muchas de estas discusiones. Pero también creo que nada de lo que ha sucedido nos demuestra que los mercados abiertos y competitivos no son la respuesta. La gente tiene que pensar que Singapur era un país más pobre que Haití en los años 50. O que Corea era más pobre que cualquier país latinoamericano y hoy en día a pesar de la crisis es un país industrializado.

A mí no me cabe duda de que una economía abierta y competitiva es la solución para la pobreza. Ahora no digo que para la felicidad humana porque ese es un problema moral.

Hay quienes dicen que el modelo puede haber ayudado a reducir la pobreza pero que de finitivamente ha empeorado la distribución del ingreso y en eso ponen como ejemplo a Chile precisamente...

Creo que esas son las típicas discusiones ideológicas que suelen terminar cuando los países afrontan grandes crisis. El gran desafío es cómo no llegar allí para tomar medidas duras para salir del subdesarrollo.

Algunos dicen que el desarrollo no funciona porque no genera distribución adecuada. Creo que a estas alturas debiéramos haber aprendido que aquellos que promovieron que lo que importaba era la distribución lograron el estancamiento y la pobreza. Nuestros países tienen una distribución que no es la adecuada, pero en la medida en que se va generando crecimiento los pobres van teniendo cada vez más oportunidades.

Salvador Allende, nuestro presidente socialista, decía: es tan distinto llegar a la casa y abrir una llave de agua potable a tener que caminar varias cuadras para sacarla en un balde de un lugar público. Los chilenos, no gracias a lo que decía Allende sino a las reformas, hoy en día sí tienen agua potable cuando llegan a la casa. Esos son avances no simples posiciones ideológicas. El crecimiento y la formación de capital humano son la respuesta a la pobreza y a las desigualdades.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.