LOS EMERGENTES Y EL EFECTO MARIPOSA

LOS EMERGENTES Y EL EFECTO MARIPOSA

La interrelación entre los mercados financieros del mundo se ha comparado a menudo con el Efecto Mariposa de la teoría del caos: el aleteo de una mariposa en un rincón del mundo puede provocar una tormenta al otro lado del planeta. Y esto es justamente lo que está pasando ahora: una crisis financiera aleteó en Tailandia, y un huracán económico embistió a Rusia. (Ver gráficas: Los bienes básicos, eje del problema)

28 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Cómo ocurrió? No hay duda de que se trata, en parte, de una cuestion psicológica; cuando un importante país de mercado emergente devalúa su divisa, los inversionistas se ponen nerviosos con relación a todos los demás países.

Pero hay otro motivo por el cual la crisis asiática ha tenido repercusiones a nivel mundial: con el desplome de Asia, cae también su demanda de petróleo, cobre, cereales y otros productos básicos. Y esto precisamente en un momento en que las nuevas tecnologías e inversiones han puesto al alcance del hombre grandes fuentes de materias primas. La oferta sube, la demanda baja, y las leyes económicas operan como es su costumbre, dándole un golpe a los precios de los productos básicos. Esto, a su vez, diezma las exportaciones de muchos países en vías de desarrollo en América Latina, la misma Asia y otras regiones, y lleva a los inversionistas a buscar refugio en mercados más seguros.

Un porcentaje abrumador de las ganancias que le brindan las exportaciones a los mercados emergentes se basan en los productos básicos. Por lo tanto, hay toda una serie de economías de mercado emergente que se encuentran a merced de los precios en los mercados mundiales de bienes básicos , dice Lawrence Goodman, economista en jefe de Santander Investment Securities, filial del Grupo Santander, de España.

Por ejemplo: el desplome en los precios del petróleo ha reducido las ganancias cruciales que obtienen México, Venezuela y otros países por concepto de exportaciones de crudo, además de poner a Rusia en una situación financiera muy preocupante. Los bajos precios del cobre le han provocado dificultades similares a las exportaciones chilenas. Y la caída en el precio de los cereales ha perjudicado a los agricultores de Argentina y de otros países en vías de desarrollo. De hecho, hasta países industrializados como Canadá, Australia y EE.UU. se han visto afectados por la cuestión de los cereales.

Para los países que han dependido del capital extranjero para aumentar sus posibilidades de crecimiento económico, la caída en los precios de las materias primas puede ser devastadora en combinación con la creciente inquietud de los inversionistas. Justamente en un momento en que se vuelve más difícil para estos países obtener divisas fuertes, los inversionistas empiezan a exigir tasas de interés más altas que los compensen por el riesgo adicional que corren.

Como resultado, la mayoría de los mercados emergentes se enfrentan a un deterioro en su balanza de pagos como resultado de la baja en los precios de sus principales exportaciones , dice Bruce Steinberg, economista en jefe de Merrill Lynch & Co. Muchos encaran también menores niveles de crecimiento económico .

El índice de futuros CRB-Bridge, que incorpora los precios de 17 bienes básicos, ha caído un 18% en lo que va del año. El cobre ha bajado un 26%, el oro un 14%. Y lo más serio es que el petróleo ha caído un 33% frente al precio registrado el año pasado.

Muchos países en vías de desarrollo han intentado, con mayor o menor éxito, diversificar sus exportaciones para que no dependan tanto de los bienes básicos. Pero el petróleo sigue representando el 35% de los ingresos totales del gobierno mexicano, que se ha visto obligado a efectuar cortes drásticos al presupuesto de egresos debido a la caída del crudo. En Venezuela, donde el 85% de los ingresos generados por exportaciones se deben al petróleo, el superávit en cuenta corriente se ha deteriorado de un 13% del PIB en 1996, a menos del 1% en la actualidad.

Sin embargo, la situación no es tan grave como la que llevó a la crisis de la deuda latinoamericana de comienzos de los 80. En ese entonces, el valor de las exportaciones de bienes básicos de los países latinoamericanos se vino abajo justo cuando los países de la región, que habían incurrido fuertes deudas con el extranjero, tenían que pagarle a sus acreedores. Una diferencia esencial entre esa crisis y esta es que las tasas de interés de EE.UU. eran mucho más altas en los 80, lo cual elevaba el costo del capital para los países de mercados emergentes y reducía la demanda de EE.UU. por las exportaciones de naciones en vías de desarrollo. En estos momentos, las tasas de interés son relativamente moderadas tanto en EE.UU. como en Europa, lo cual ayuda a mantener en alto la demanda del mundo industrializado por los bienes básicos de América Latina y otras regiones.

Si los bancos centrales aplicaran políticias restrictivas, esto sería un desastre , dice Goodman, de Santander Investments.

Pero la caída en los precios de los bienes básicos es también ventajosa para algunos países, ya que les permite mantener a raya la inflación y las tasas de interés. Brasil, por ejemplo, podría reducir este año su déficit en cuenta corriente del 4,2% al 3,7% del PIB, y esto es, en parte, gracias a los bajos precios del crudo.

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