EL NIÑO AFECTA LAS COSECHAS DEL META

EL NIÑO AFECTA LAS COSECHAS DEL META

Contrario a lo que inicialmente pensaron los agricultores de la región, el fenómeno del Niño sí ha causado estragos en sus cultivos.

16 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Los drásticos cambios climáticos (fuertes lluvias y luego un intenso verano) generados por este fenómeno continental, ha ocasionado mayores costos para las y reducción en los volúmenes de producción.

Cultivos tradicionales como el arroz, soya, algodón y plátano, demás de pastos, han sido los que más fuerte han sentido los efectos del fenómeno del Niño.

La Secretaría de Agricultura del Meta calcula que en el departamento existen 14.331 hectáreas cultivadas en arroz de riego, 2.420 hectáreas en arroz secano, 10.320 hectáreas en soya, 919 hectáreas en algodón (incluyendo 484 hectáreas del municipio casanareño de Villanueva) y 21.965 hectáreas de plátano en producción.

Alvaro Orjuela Villalobos, secretario de la Asociación de Ganaderos y Agricultores del Meta (Agameta), dijo que lo peor de todo es que precisamente por las proyecciones históricas presentadas en septiembre por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y el exceso de confianza de los agricultores en esos pronósticos, el gobierno nacional no fijó ningún tipo de subsidio para los agricultores del Meta.

Con la reducción de los niveles de precipitaciones y de los caudales de las fuentes naturales de agua, según manifestó el directivo gremial, se incrementó el costo para las cosechas de arroz de riego, pues el cultivador ha tenido que invertir en obras civiles con el fin de reencausar los cauces hasta las bocatomas de los sistemas de riego.

El arroz secano también se vio afectado por el déficit de lluvias registrado en los meses de noviembre y diciembre, mermando el desarrollo vegetativo de las plantas y su producción.

Los cultivos de soya, por su parte, fueron perjudicados por las lluvias que cayeron en la época de siembra, obligando así a los cultivadores a preparar y sembrar nuevamente unas 1.500 hectáreas.

Luego, con la llegada del verano y el déficit de lluvias durante los dos últimos meses del 97, la soya no tuvo las necesidades hídricas suficientes para el desarrollo de la planta y llenado del grano.

Por esta situación, el miembro de Agameta considera que la producción de soya, cultivo que actualmente se encuentra en la etapa de recolección, ha caído a 1 y 1,5 toneladas por hectáreas, cuando en época normal la producción es entre 2 y 2,5 toneladas.

A esto se le suma, según Orjuela Villalobos, la renuencia del sector agroindustrial por cumplir el compromiso de comprar la cosecha y el ingreso de intermediarios que ofrece entre 400 y 410 mil pesos por tonelada, cuando el precio pactado con los agroindustriales es de 440 mil pesos.

Por eso, a pesar de que la recolección de la cosecha, cuya producción se calcula en unas 25 mil toneladas, se encuentra entre el 40 y 50 por ciento, solo hay negociadas 10 mil toneladas y más de la mitad no tiene comprador.

La situación del algodón, cultivo cuya área ha caído vertiginosamente en los últimos 30 años al pasar de 30 mil hectáreas a 900, es similar a la de arroz y la soya. Por un lado, el proceso vegetativo de la planta y la producción mermaron drásticamente por el déficit de lluvia durante los últimos meses del 97. De ahí que se estén registrando producciones entre 800 kilos y una tonelada, cuando lo normal son entre 2 y 2,5 toneladas por hectárea.

A esta situación se suman los mayores costos que por la baja producción tienen que asumir los algodoneros en el proceso de desmote, el cual se hace en la única desmotadora que existe en la región (municipio de Paratebueno, Cundinamarca) y pagando precios fijos y variables. Es decir -explicó el dirigente gremial- que a mayor producción menores costos, pero a menor producción mayores costos de desmote .

Pronósticos iniciales En el mes de septiembre, el Ideam descartó la influencia negativa del fenómeno del Niño en el Meta.

El pronosticó, según los registros históricos, era de que en la mayor parte del territorio del departamento la oferta hídrica oscilaría entre normal y ligeramente deficitaria, y solo la zona del Centro de Investigaciones Carimagua, en límites con Vichada, figuraba con una influencia deficitaria de agua.

Corpoica también señaló que si se comparaba el promedio de precipitación, brillo solar, temperatura y humedad de los últimos 20 años con los denominados Años Niños (1972, 1976, 1982 y 1992), se podía presumir que la tendencia iba a seguir igual en los años donde se presente el Fenómeno del Niño.

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