MADAME CHARANGA

MADAME CHARANGA

Las orquestas de mujeres en Colombia son una verdadera rareza. La mujer en nuestro medio encuentra poco apoyo para formarse como artista y en cambio le sobran dificultades por la oposición que le atraviesan en su vocación, el novio, el marido, el hermano o el padre. Pero no es solo el machismo la barrera a superar; lo son también el prejuicio institucional estatal o privado y en últimas la creencia mayoritaria de las otras mujeres que no tienen una opinión favorable a la música como profesión.

13 de mayo 1998 , 12:00 a.m.

Explosión femenil Sería lo más lógico esperar que las primeras orquestas de salsa se fundaran por donde entró: Barranquilla, Buenaventura o Cali. Para sorpresa de muchos, es en Bogotá en los años 80 donde se organizan las primeras orquestas salseras compuestas por damas y en las cuales participan integrantes costeños como las hermanas Zumaqué o caleños como Connie Riveros y María del Carmen Alvarado, y la Coco Lozano del Chocó. En casi todas las agrupaciones como Yemayá, Siguaraya, Cañabrava y Convergencia, el proceso organizativo tuvo animadoras excepcionales en Berta Quintero, Jeannette Riveros y Genoveva Salazar.

Los sueños truncados No obstante que la mayoría de las mujeres poseen estudios de música y se entregan con pasión a sus proyectos, los grupos soportan la frecuente deserción por atender su hogar, la maternidad, otro estudio profesional y la presión mencionada de los hombres. He oído la sentencia ultramontaña machista que sostiene que es la falta de calidad es la que desbarata las formaciones musicales de amazonas. Bastaría argumentar que muchas orquestas formadas por varones existen por decenios y las acompaña bastante mediocridad y poco mérito artístico.

En todo caso los grupos de féminas siempre han creado una gran expectativa nacional, y la explosión numérica más importante estuvo en Cali en este decenio que recorremos: Las Canelas, Yerbabuena, Son de Azúcar.

Muchas excursiones-pocas grabaciones Muchas de estas orquestas visitaron casi toda la América e incluso llegaron a lugares tan distantes como Indonesia y Japón. Fueron más las oportunidades de viajar que las de grabar, lo cual generó una desmotivación agravada, porque en los momentos del ofrecimiento de alguna empresa discográfica casi siempre estuvo condicionado a obritas superficiales, esquemáticas y efímeras. Las mujeres más inquietas y originales jamás pudieron plasmar sus creaciones más valiosas.

Madame Charanga Con los mejores augurios avalados por una preparación, una experiencia y una devoción musicales ha surgido desde octubre de 1997, este tipo escaso de agrupación, con antecedentes en Francia entre las orquestas de cámara y que en Cuba se enriqueció con instrumentos de percusión y la incorporación del piano.

Estas huríes tienen el propósito no solo de tocar bien un repertorio para charangas, al estilo de la Orquesta Aragón o la Broadway, pero también se han interesado en crear y difundir temas inéditos con inclusión de la música colombiana dentro de este formato. Además de las metas musicales, tienen estas muchachas la decisión de conquistar mejores condiciones de trabajo y de vida para el artista nacional.

Madame Charanga se está estrenando en esta temporada en Salomé y en la Carpa del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

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