OTRAS REGGAES NIGTHS EN CARTAGENA

OTRAS REGGAES NIGTHS EN CARTAGENA

El Caribe tiene un olor especial. Es penetrante, se mete dentro de las venas y produce reacciones inmediatas. Su color, entre verde y azul, se cuela por los ojos y se mezcla con el olor dentro del cuerpo humano. Adentro, juntos, hacen magia, mueven los músculos a un ritmo endemoniado y convierten al individuo en una víctima contagiosa de la alegría.

18 de marzo 1994 , 12:00 a.m.

Y no hay antídoto conocido, excepto dejar brotar el veneno del son y permitir que la fiebre del baile llegue a las máximas temperaturas permitidas.

Es la fiebre del Caribe, una enfermedad endémica que cíclicamente recobra sus fuerzas por las zonas aledañas a la Plaza de Toros de Cartagena, infecta a todos los rumberos y amantes de la música de la región y se queda en los cuerpos por cuatro días, haciendo temblar todos los huesos y músculos cada vez que se escucha el sonido de un tambor.

También es conocido como Festival de Música del Caribe, una fiesta multicolor en la que tienen cabida todos los ritmos que suenan en tierras aledañas al Mar Caribe, e incluso aquellos sonidos que nacen en el continente africano.

Este año vienen invitados de Zaire, Belice, Cuba, Dominica, Haití, Jamaica, Puerto Rico, Venezuela, y por Colombia participan agrupaciones de Cartagena, Barranquilla, Valledupar y Cali.

La rumba se prendió desde ayer cuando, a las 5 de la tarde, empezaron a llegar los vuelos cargados en sus bodegas de instrumentos musicales. Del aeropuerto Rafael Núñez, los músicos y su sabor volaron hacia la bahía de Las Animas, muy animada anoche durante la Toma Musical y la Gran Parada Naval, en el Parque de La Marina.

La mañana de hoy es para escuchar, pero no música sino la historia de la música caribe. Desde las 2 de la tarde se abren las puertas de la Casa del Marqués de Valdehoyos, lugar mágico en el que se realiza el XI Foro de la Cultura del Caribe, con sus muestras de pintura, fotografía, cuento y flores.

Llega la noche. El momento más esperado. Las horas para la música y el desenfreno. Los instantes para conocer por dónde andan los ritmos de la región. La cita para bailar hasta que, bien entrada la noche, se apaguen momentáneamente los ánimos a la espera del próximo día.

La fiesta de la música continúa hasta el lunes, cuando cierra con una rumba popular, gratis y al aire libre.

Solo entonces el virus desaparece, pero no por mucho tiempo. Solo necesita oír toques de tambor para volver a infectar de alegría a Cartagena.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.