CUANDO SOBRE RECLAMAR...

CUANDO SOBRE RECLAMAR...

entro de poco la Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB) no necesitará que el suscriptor llame a denunciar el daño en la línea. Porque se estudia el montaje de un sistema mediante el cual cada noche un botón ordenará el chequeo selectivo de las distintas centrales, para avisar, a la mañana siguiente, dónde hay un daño. Es la continuación de un proceso de tecnificación con logros respaldados por las cifras: cuando hace diez años la Empresa contaba quinientas mil abonados, el promedio ordinario de líneas fuera de servicio era de entre cuatro y cinco mil al día. Hoy, cuando los suscriptores pasan del millón, el número de daños, en épocas que no sean de invierno, no supera los cinco mil. Luego la protección de los cables ha mejorado en alto porcentaje.

10 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Sinembargo, como es frecuente escuchar la denuncia de que una línea lleva veinte días incomunicada, a pesar de incontables llamados al 114, EL TIEMPO hizo una especie de junta de técnicos de la ETB, encabezada por Carlos Prieto, subgerente de Operaciones y su segundo, Fernando Londoño, para responder a la pregunta: Por qué hay daños que duran más que otros en ser reparados?.

La respuesta fue una descripción del camino que recorren las palabras: La llamada telefónica se sitúa en la central más próxima al lugar de partida y de allí un cable reparte a los conocidos armarios de las esquinas, de donde salen a cajas situadas en los postes, que a su vez distribuyen a las casas, oficinas o fábricas. En cada poste hay una o dos cajitas, las cuales se identifican con una letra, de la A a la H, y un número. El archivo La ficha o tarjeta de datos de la red es lo que forma el archivo de vías, donde están identificadas las líneas de cada uno entre el millón sesenta y cuatro mil abonados existentes en Bogotá.

Las tarjetas se llevaron -- como todo en el mundo -- a mano. Luego se computarizaron, pero la multiplicación del número de líneas, hizo que el archivo se quedara atrás y hoy no esté actualizado. En consecuencia, sucede que algunas veces las fichas no coinciden con el terreno y en ese caso la búsqueda del daño en un teléfono debe comenzar a ciegas, partiendo de la central hacia la casa.

Por eso la tardanza en la reparación, que lo enfurece a usted o cualquiera otro de los usuarios.

Es indispensable actualizarlo, pero ello requiere suspender toda clase de trabajos como los de nuevas instalaciones o retiros de líneas, en el respctivo sector.

La ETB expedirá normas que obliguen a mantener actualizado al archivo de vías .

Los funcionarios explican que, sinembargo, las razones para la demora en la corrección de un daño suelen consistir en que la persona no llama al 114, aunque diga que llama; o en fallas humanas . Por ejeemplo, que la operadora encargada de recibir la llamada se quivoca al teclear el número respectivo; o los operarios de calle incumplen su labor. Cuello de botella Cada día se reciben en el 114 unas ocho mil llamadas que hablan de teléfonos dañados, pero de ellas solamente el treinta por ciento corresponde a daños reales. Las otras son llamadas repetidas o daños falsos o teléfonos suespendidos por falta de pago, o simples equivocaciones en el momento de intentar una comunicación.

Cada dos horas el computador arroja un listado de los teléfonos sobre los cuales se han recibido reclamos en el 114, repartido por series. Para cada serie hay un encargado de examinar en la mesa de prueba para saber si la interupción está en los equipos o en la calle. Si es en equipos, se reporta a la central del caso, donde la corrección puede ser inmediata.

Si es por fuera, se avisa a quien corresponda entre los ciento treinta operarios de calle. Ese escaso número es el cuello de botella de la operación, pues si hay un millón de líneas, a cada reparador le corresponden ocho mil aparatos. Un operario puede hacer entre quince y veinte visitas al día.

Los daños en equipo pueden obedecer al desajuste en los equipos, simple fatiga de los elementos , como dice uno de los técnicos; en la calle pueden ser un corto circuito, hilos abiertos (que se rompen los hilos de cobre del par) o cualquiera otro daño en un punto de la red externa.

Hasta hace poco, cuando los armarios permanecían abiertos, los rufianes solían meter la mano perturbadora. Con la chapa que le colocarln esa clase de daños se ha reducido bastante.

El daño puede ser dentro de la casa, y en tal suceso la enmienda le toca al dueño, y lo arregla un electricista.

En el 114 trabajan durante los días laborales, 14 damas; en breve serán 24. El 114 ofrece la particularidad de un receptor de turno, lo que quiere decir que se admiten catorce llamadas adicionales, que quedan a la espera de que la operaria termine de atender la que tenía pendiente. Una grabación le pide al quejoso aguardar los segundos indispensables.

Los expertos recomiendan lo que a la gente se le ha dicho mucho, pero olvida o no cree: nadie tiene para qué llamar más de una vez a denunciar el daño, pues crea congestión en los equipos.

En breve se contará con el sistema que en las noches probará determinada cantidad de teléfonos, para establecer si están sanos.

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