SARARE, TRES DÉCADAS DE OLVIDO

SARARE, TRES DÉCADAS DE OLVIDO

El Ejército dice que la guerrilla los manipula. La guerrilla, que no tiene nada que ver, aunque el Eln los respaldó en un comunicado público. Organizaciones campesinas, analistas, incluso la Iglesia, creen que sus reclamos son justos. Quién tiene la razón?

12 de agosto 1998 , 12:00 a.m.

Por lo pronto, lo cierto es que desde el pasado 30 de julio, más de 20 mil campesinos de Saravena, Tame, Arauquita, Fortul, (Arauca); Cubará (Boyacá), y Toledo (Norte de Santander), decidieron movilizarse para iniciar un paro más en la región del Sarare.

Más de dos décadas de movilizaciones en masa no se han traducido en grandes logros para esta región, con 12 mil kilómetros cuadrados de extensión, olvidada por el Estado.

Tan sólo en materia vial la comunidad de Tame lleva más de 50 años tratando de sacar adelante la llamada Ruta de los Libertadores que los comunique rápidamente con Bogotá y hace 30 años Saravena busca una vía hacia el interior del país por el lado de Pamplona.

En las primeras marchas exigían hospitales y escuelas; ahora los tienen pero el Gobierno no paga ni a los médicos ni a los profesores y por eso la situación parece igual.

Las peticiones de la comunidad son justas a todas luces pues buscan satisfacer necesidades básicas, pero también son coyunturales porque la guerrilla las aprovecha para penetrar en la gente brindándole apoyo, generando adeptos y de paso golpeando al Gobierno y a las instituciones , cree el catedrático y experto en derechos humanos Efraín Varela Noriega.

Aunque el obispo de la Diócesis de Arauca, monseñor Arcadio Bernal Supelano, no está muy enterado de las razones del paro, cree que esta es la ocasión perfecta para que el Gobierno Nacional diseñe una política que afronte de una vez por todas las grandes necesidades de la región.

El cúmulo de necesidades básicas insatisfechas ha llevado a cuatro grandes movilizaciones en el Sarare y este paro es uno más de estas protestas encaminadas a exigir mejores condiciones de vida. (Ver recuadro).

Los campesinos que desde hace 30 años llegaron al Sarare huyendo de la violencia solo encontraron bosques. Hoy, los cerca de 150 mil habitantes de los seis municipios que comprenden la región viven prácticamente de la ganadería y de labores agrícolas, que aunque desarrolladas no producen lo suficiente en empleos y abastecimiento.

La industria petrolera es la que más ha generado riqueza. También problemas.

De hecho, una de las nuevas peticiones de los campesinos es la suspensión de la exploración y la explotación petrolera, particularmente en la zona indígena u wa.

Esto obedece a la experiencia vivida con Caño Limón, que trajo consecuencias económicas lamentables para la región, generó corrupción, problemas de orden ecológico como en la laguna del Lipa e incrementó la violencia con la confrontación armada , sostiene Alonso Campiño, uno de los líderes de la marcha.

Aunque guerrilla y u wa comparten la misma posición respecto de la reserva petrolera, para los primeros la no exploración es un instrumento de su guerra, para los segundos, amenaza su existencia misma.

Mientras en la región se debate si la guerrilla mueve o no sus manos por detrás de la movilización, en Bogotá, el Ministerio del Interior y representantes de la Asamblea de Arauca buscan una solución.

Hasta el momento no hay luz verde.

El Ministerio se comprometió a enviar a su viceministro Jorge Mario Eastman Robledo pero los campesinos no aceptan. No es garantía para una negociación pues ya tuvimos una amarga experiencia cuando en febrero el entonces Viceministro del Interior se comprometió con nosotros y no nos salió con nada , sostuvo un campesinos.

No hablaremos con segundos. Necesitamos a un funcionario con poder de decisión y ojalá que venga con autorización del Presidente, porque no queremos que nos hagan más conejo , puntualizó.

Mientras tanto, 150.000 habitantes intentan sin resultados sobreponerse al cierre obligado de sus comercios, la falta de alimentos básicos y transporte y buscan recuperar los cerca de 10 mil millones de pesos que les ha dejado los catorce días de parálisis de la región.

DESDE 1972, SOLO REPAROS La historia del Sarare, una rica región agropecuaria y forestal, con yacimientos de petróleo sin explorar en límites entre Boyacá, Norte de Santander y Arauca, está llena de colonizaciones, enfrentamientos y paros.

Sus habitantes llegaron hace 30 años huyendo de la violencia. En 1972 se produce el primer gran paro. Educación, salud y vías movilizaron a la población.

En 1976 se crea el municipio de Saravena. Tres años después aparecen las Farc, con la toma de Fortul, y en 1980 el Eln incursiona en Betoyes (Tame).

En 1982 se produce la segunda gran movilización y el transporte de crudo fue paralizado. Cuatro años más tarde se da otra marcha para pedir inversión social.

La situación en la región sigue igual hasta la década del 90, cuando dirigentes políticos proponen conformar la Comisaría del Sarare para luchar autónomamente contra el abandono.

Solo hasta febrero pasado se produce la otra gran parálisis. Esta vez fueron los paramilitares los que generaron la movilización.

Ahora los campesinos han unificado sus peticiones para hacer sus reparos al Gobierno. Exigen obras, seguridad y que el Gobierno no les siga incumpliendo.

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