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EL TERCER PARTIDO

EL TERCER PARTIDO

El más grande error histórico del partido conservador, en las últimas dos elecciones, fue la insistencia en adoptar una estructura dinástica, con una mediocre candidatura hereditaria que ha resultado impopular. Entregada la candidatura eterna al hijo del último jefe, cambiada la ideología conservadora por un despiadado neoliberalismo supercapitalista, y delegado el manejo de la política en el jefe de las maquinarias más desprestigiadas del país, el conservatismo se olvidó del pueblo, de sus anhelos y esperanzas, de la nobleza de su corazón patriótico, y se convirtió en el proyecto político de una rosca familiar.

Ahora, con el hijo del último jefe, el conservatismo está abocado a esperar a que este pierda durante décadas, mientras cumple su ambición de ser siempre candidato, y tapone el surgimiento de una renovación conservadora, como se hizo en los últimos veinte años.

Por ello, el conservatismo no pudo ver el valor excepcional de una figura como Noemí Sanín, quien indudablemente, de haber sido la candidata de ese partido, lo habría abierto, renovado y convertido en la nueva mayoría nacional.

* * * Ahora, con el estupendo triunfo de Noemí, todo el balance de la política colombiana ha cambiado. Se habla, para preservar el ímpetu y la claridad de la victoria, de la formación de un tercer partido, algo que hemos debido emprender desde el final del Frente Nacional. El empeño del tercer partido no ha sido exitoso porque siempre se quiso hacer en medio de la componenda y de la alternación del Frente Nacional. Por ello no surgieron ni el MRL, ni la Anapo, a pesar de que esta última ganó las elecciones de 1970, como lo confirma el libro del Tigrillo Noriega.

Pero todo en la política es cuestión de circunstancia. Y la madurez del momento puede haber llegado para ese propósito.

* * * Alguna vez le escuché decir a Carlos Lemos que su partido aspiraba al poder, después del desprestigiado gobierno de Gaviria, porque el liberalismo se renovaba a sí mismo. Y ha resultado cierto. Nadie duda de la estirpe liberal de Horacio Serpa. Pero nadie debe pensar, tampoco, que se trata del mismo liberalismo de hace 20 años. Serpa ha convertido al liberalismo en un partido agrario, sindicalista, obrero, muy en la línea de la socialdemocracia europea, y apartado de las oligarquías tradicionales del Frente Nacional. Por ello, a pesar del gobierno de Samper, el liberalismo actual, o mejor dicho el serpismo nacional , representa más las banderas del cambio y los anhelos de transformación social de Colombia que cualquier otro movimiento, aun de oposición .

Esto explica, también, la estupenda victoria de Serpa el 31 de mayo, su vigor entre los estratos populares, su fuerza de provincia en la Colombia profunda que no se siente representada en los cenáculos de la capital. No hay duda de que el 31 de mayo hubo dos grandes manifestaciones de opinión en contra del conservatismo dinástico y hereditario. Dos auténticas expresiones de una nueva Colombia postFrente Nacional.

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