LA VIDA FLORECE EN UN GIGANTESCO ÁRBOL

LA VIDA FLORECE EN UN GIGANTESCO ÁRBOL

En un abandonado lote de 90 metros cuadrados, Sonia Moreno y su colega, el escultor Alberto Murcillo, tallan un árbol. No se trata de un árbol cualquiera, este tiene nueve metros de altura y su tronco, que no es vegetal, está hecho a punta de botellas, tarros de pintura, de leche y muchas latas de betún.

19 de febrero 1998 , 12:00 a.m.

Se trata de El árbol de la vida , un proyecto ecológico coordinado por la fundación Universo Verde, que busca a través del reciclaje enseñar a la gente sobre la importancia de la protección del medio ambiente.

La campaña se inicia en los colegios donde los niños y jóvenes recogen latas de betún que han terminado de usar en sus casas. El resto corre por cuenta de los escultores.

Desde hace seis semanas, Sonia y Alberto, trabajando 15 horas diarias, tratan de darle forma al gigantesco árbol. La cita con los acrílicos, las resinas, el cuarzo, arcilla y pinturas de múltiples colores se inicia a las 8:30 am hasta las 3:00 pm y en la noche, de 7:00 a 3:00 de la madrugada, tiempo en el cual los escultores rinden más.

En ese momento nosotros nos metemos más en la obra, en su inmensidad , dice la artista.

El lote que sirvió de taller no se escapa de la maleza, el pasto y por las lluvias de estos días, de la tierra convertida en lodo. Pero eso no importa, los artistas armados de una buena pinta de pelea le van sacando las curvas de la mujer embarazada, el hombre que la sostiene y los niños que juegan, que son los protagonistas de esta obra.

Es un homenaje a Dios por haber creado la naturaleza y además por darnos la fuerza a nosotros de crear este árbol , dice Morcillo.

El trabajo no solo ha sido sacar moldes, mezclar y pintar, también ha sido de investigación.

Nos hemos documentado muchísimo para saber las potencialidades de la naturaleza y en este caso de un árbol , dice Moreno.

La textura es un ejemplo, también la precisión del tamaño de las hojas, y es en eso donde ha radicado el mayor esfuerzo para que sea muy natural, aseguran los artistas.

La escultura policromada que tiene un costo aproximado de 40 millones de pesos, entre materiales y mano de obra, será donada a la ciudad que recicle el mayor número de latas de betún.

Por eso desde hace unas semanas la pelea está entre Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali.

El árbol de la vida , cuyo peso no se conoce todavía, pero se calcula que puede ser de unas cuantas toneladas, saldrá por partes del pequeño taller y remolcado en una tractomula hasta el sitio ganador, que tendrá que cumplir con unos requisitos fundamentales.

Tendrá que estar en una parte descubierta y con buena iluminación, y lo más importante, tener una excelente segmentación, muro de contención , dice Moreno.

Primero se instalará el tronco y luego se ensamblará el follaje que tendrá cerca de dos mil hojas.

En un mes se sabrá cuál ciudad tendrá su árbol de la vida.

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