RETRATO DE UNA ISLA COMUNISTA QUE HA CAMBIADO MUCHO

RETRATO DE UNA ISLA COMUNISTA QUE HA CAMBIADO MUCHO

La isla a la que llega el Papa dista mucho de ser la Cuba comunista de los años 70, donde los principios del marxismo leninismo eran indiscutibles.

21 de enero 1998 , 12:00 a. m.

De hecho hoy no es extraño ver un anuncio de Benetton en la carretera que comunica a La Habana con Varadero, o comprar en un lujoso centro comercial, en pleno corazón de la capital cubana, el último perfume de Dior o de Paco Rabane.

Este milagro es producto del derrumbe de la Unión Soviética y su imperio, hecho que provocó la paralización del comercio exterior cubano y una caída del Producto Interior Bruto del 35 por ciento entre 1990-1993, obligando al régimen castrista a ceder en su ortodoxia y adoptar reformas de corte capitalista a partir de 1993 para tratar de dar algún alivio a una población que sufrió la carencia extrema de los productos más esenciales de la canasta familiar.

Las medidas adoptadas fueron verdaderamente revolucionarias : la tenencia de dólares fue legalizada (para que el exilio contribuyera a la vapuleada economía nacional); se crearon los mercados campesinos para que los agricultores pudieran vender libremente sus excedentes (y así estimular la producción y paliar el desabastecimiento); se intensificó la apertura a la inversión extranjera con énfasis en el turismo (hoy la primera industria del país) y se dio vía libre a una nueva categoría socioeconómica: los cuentapropistas, cubanos que pueden realizar una actividad laboral propia, independiente, al margen de las empresas del Estado.

Los efectos de las reformas no se hicieron esperar. Durante los años siguientes los índices macroeconómicos aumentaron sensiblemente, mientras que las penurias materiales de la población diminuyeron. Hoy, si bien nadie afirma que la crisis haya terminado, tampoco nadie puede negar que la situación, comparada a 1993, es mucho mejor: el PIB debe crecer entre un 2,5 al 3,5 este año.

El precio de esta recuperación, sin embargo, ha sido alto. Si bien salud y educación, dos de las principales conquistas de la revolución, siguen siendo gratuitas, la apertura al capitalismo ha traído como consecuencia fuertes desigualdades entre los cubanos.

Mientras que un cubano promedio gana entre 8 y 14 dólares al mes, los que ganan o reciben dólares del exterior manejan cifras muchísimo mayores. De hecho, una de las cadenas estadounidenses de televisión que cubrirá la visita está pagando 70 dólares diarios a los utileros que contrató en la isla cuando un médico suele ganar 14 dólares al mes. Una diferencia que explica el auge de problemas como la prostitución y porque las tiendas que aceptan sólo dólares, que anteriormente eran sólo para los extranjeros, ahora florecen por toda La Habana.

De reformas políticas nadie habla, menos hoy cuando el régimen siente que la tormenta de la crisis económica, bautizada como Período Especial , ya pasó. Sin embargo, muchos sectores dentro y fuera de la isla ven la visita del Papa como una ventana que, aunque tímidamente, se abre.

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