UN PALACIO PARA EL ROCK Y LA DIVERSIÓN

UN PALACIO PARA EL ROCK Y LA DIVERSIÓN

Las paredes de la casa no pueden con una imagen más: el rock and roll las invade. Los rostros se multiplican y son tantos que acaban por olvidarse o mezclarse con la imagen religiosa de los vitrales en donde Elvis, Hendrix, Morrison y otros parecen resucitar. Y para los sagrados Beatles hay un cuarto aparte.

27 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

El lugar, abarrotado también de autógrafos de músicos, se mantiene lleno de visitantes, sobre todo extranjeros. Es igual en 28 países en los que existen más de 80 Hard Rock Cafés. A la entrada, del que está en el centro de la ciudad de México, una niña vendedora de flores pone el color local.

Como si se tratará de un monumento, un museo, un escenario natural único o un palacio memorable, millones de turistas en todo el mundo han convertido a los Hard Rock Café en escala obligada de sus viajes.

Tener un recuerdo, comer una de sus hamburguesas y tomarse una foto a la entrada es tan común como llevarse una diminuta torre Eiffel de París, una camiseta de la gran manzana o un calendario azteca desde esta ciudad.

El concepto, no tan nuevo puesto que acaba de cumplir 27 años, responde al nombre de Restaurante Tienda Temático. Esta idea ya no es exclusiva de los Hard Rock sino que se ha enriquecido con los Planet Hollywood, Oficial All Star y Rainforest Café, entre otros. Si en el primero se trata de estar cerca de los músicos, en los siguientes se propone convivir con las estrellas del cine, los grandes deportistas y la naturaleza.

Son los turistas estadounidenses, principalmente, quienes llegan en caravanas a estos lugares. Llevarse una camisa, una chaqueta, unos anteojos, una camiseta, un reloj, un llavero o, incluso, un oso de peluche, todos con el logo del Hard Rock y el nombre de la ciudad, se ha convertido para muchos en asunto de colección. Estos se adquieren en alguna de las boutiques adjuntas al restaurante.

El primer HRC fue abierto en Londres en 1971 por dos estadounidenses, Isaac Tigrett y Peter Morton. Su idea era bastante simple: tener un lugar donde comer una hamburguesa, acompañada con una cerveza; el rock and roll fue la pimienta que aderezó el menú. Paul McCartney apoyó el lugar y con el tiempo llegaron otros.

Un día, su rincón recibió un regalo singular: una guitarra de Eric Clapton. Allí comenzó una memorabilia que hoy suma 40 mil recuerdos de las grandes estrellas del rock; el segundo regalo, lo envió Pete Townshend, de The Who, con una nota que decía Mi guitarra es igual de buena que la de él .

Otras de las piezas han sido adquiridas por el HRC, que las rota por todos sus restaurantes. Esta colección, que algunos llaman el Smithsonian del Rock and Roll, tiene por ejemplo, la chaqueta de Michael Jackson de su video Beat it, un cinturón de Jimi Hendrix, guitarras de Rolling Stones, B. B. King, Bon Jovi, Kiss y Guns & Roses; lentes de Elton John; cuatro motocicletas Harley Davidson, edición especial (una de ellas en el HRC de la ciudad de México) y mucho más.

Amar y servir Hard Rock tiene muchos símbolos que lo identifican. Uno, sus camisetas, algunas diseñadas por artistas: desde John Lennon, hasta Peter Gabriel. Dos, su slogan Save the planet, que nació casi a la par del restaurante.

El HRC propone otros mensajes, como el de servicio, que define en un escrito en grandes letras doradas sobre la pared de la barra Love all serve all. Este espíritu se ha extendido a la defensa de causas concretas, algunas lideradas por músicos, como la lucha contra el sida o el apoyo a niños autistas. De ahí nació la Hard Rock Foundation.

En correspondencia con la idea de entretenimiento que tiene los Hard Rock, en 1997, el de la ciudad de México inauguró un Hard Rock Live.

Se trata de un moderno auditorio para conciertos, donde a lo largo de la semana se presentan grupos extranjeros y nacionales, y al que pueden asistir un poco más de mil personas. Por allí han pasado La Ley, Café Tacuba, Black Uhuru, Cheap Trick, Fobia, Francisco Céspedes, Misfits y Quetama, entre otros.

En México, HRC es administrado por el grupo ECE que tiene restaurantes en las ciudades de Cabo San Lucas, Puerto Vallarta, Tijuana, Cancún, Cozumel, D. F. Acapulco, y al tiempo tiene la franquicia de Planet Hollywood, Rainforest y Oficial All Star, instalados en aquellas ciudades. El grupo empieza a entrar a Suramérica y en los próximos meses abrirá un HRC en Perú.

Aunque los precios de las comidas, y el menú por supuesto, pueden variar de una ciudad a otra, el costo de los recuerdos se mantiene en todos los restaurantes HRC, en los cuales no se cobra cover, salvo si hay un concierto o una inauguración especial.

Una hamburguesa cuesta alrededor de siete dólares; un coctel Margarita, 4 dólares, al igual que una malteada; un refresco, dos y el plato fuerte, 12 dólares.

Un boleto para asistir a un concierto en el Hard Rock Live vale aproximadamente 20 dólares e incluye un par de bebidas. El valor de una de sus camisetas es de 17 dólares.

Un recorrido por el mundo del rock y el de sus protagonistas, que ya tiene fama en diferentes partes del planeta y que amenaza con extenderse más.

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