BROCA TALADRÓ AL PAÍS CAFETERO

BROCA TALADRÓ AL PAÍS CAFETERO

Desde un lugar de La Mancha, vereda de Balboa, el perfil de la broca del café se ve como la lucha quijotesca de un desarmado caballero, contra miles de casi invisibles enemigos que se comieron la cosecha. Los 830 agricultores balboenses perjudicados por la pérdida de dos cosechas consecutivas en las cuatro mil hectáreas del municipio risaraldense, fueron vencidos por un ejército de milimétricos taladradores de granos.

19 de marzo 1994 , 12:00 a. m.

La broca se comió más de 300.000 arrobas de café, que representaban la cosecha pasada y la mitaca de ahora en Balboa.

Viven la misma situación que los caficultores de Garzón (Huila), Anserma Nuevo y El Aguila (Valle), Viterbo y Belalcázar (Caldas), identificados como los seis focos principales, incluido Balboa, del nuevo azote del café esparcido ya por 134 municipios de Colombia, en más de cien mil hectáreas de ese cultivo.

Las seis localidades presentan niveles de infección por Broca superiores al 70 por ciento en promedio, según datos oficiales de la Federación Nacional de Cafeteros.

La Mancha es una localidad a siete kilómetros de la plaza principal de Balboa y a unos 25 kilómetros de Pereira, montada a los 1.200 metros sobre el nivel del mar, donde unas cien familias se dedicaban de tiempo completo al monocultivo del café.

Resistieron las tentaciones de la tecnificación, preservando algunos platanales, guamos y churimos, para dar sombrío a sus cafetales. Y tienen como alternativa unas cuantas hectáreas de caña. Hay uno que otro cultivo de guadua y parches de tierra pelada, de donde se ha ido arrancando el café.

La diversificación Los vecinos de La Mancha acaban de inaugurar uno de varios proyectos de diversificación. Un trapiche comunitario y ecológico, que recogerá la producción local de caña panelera.

Ocho familias aportan su trabajo, en un terreno de donde se desmontó café y fue cedido para el trapiche por Angel María Pulgarín Londoño, uno de los medianos propietarios de esta zona cafetera, para distraer la crisis.

Ellos y los demás agricultores de las zonas afectadas de Balboa, donde hay niveles de infestación por broca del ciento por ciento, contarán con veinte técnicos dedicados de tiempo completo a las tareas de control sanitario.

En todo el país estarán los grupos de trabajo orientados por los 15 técnicos designados en los comités departamentales (mínimo uno por comité), para atender también de tiempo completo y dedicación exclusiva, las necesidades sanitarias de unos productores para quienes la convivencia con la broca será irreversible, según Edgar Echeverry.

Confiamos en que esta crisis, que es la peor de todos los tiempos, durará poco. En unos seis meses podremos salir adelante , dijo a EL TIEMPO Emilio Gartner Gómez, un dirigente cívico de La Mancha y confundador del comité local de cafeteros.

A sus 69 años, Gartner dice haber sobrevivido a las crisis de 1928 al 30 y la de 1958 al 60, y por eso creo que también de esta vamos a salir .

Pero para Pablo Emilio Ortiz, finquero de panpelao , en la base de la montaña que conduce a la vereda La Mancha, la situación de sus cinco hijos, su mujer y sus vecinos no es tan clara.

Nos acabó El problema de la broca nos acabó. Nos arruinó. Ahora nos toca ir donde nos den jornales para medio sobrevivir , dijo tras recorrer sus cuatro hectáreas de cafetales pelados de grano, de escasos follajes y de centenares de cerezas tiradas por el suelo. Están plagadas de minúsculos insectos negros o de miles de huevos que ya han consumido totalmente el corazón de la cereza, es decir, el grano del café.

En cosecha normal, ganaba entre 300.000 y 400.000 pesos mensuales, que ayudaban para pagar deudas y vivir más o menos bueno. Ahora toca trabajar en lo que lo dejen a uno los vecinos, por diez mil pesos de jornal a la semana , dijo Ortiz.

Aseguró que no le ha tocado a él, ni a ninguno de sus conocidos, nada de los subsidios o beneficios anunciados. Eso seguro es para los finqueros más grandes; a uno no le dan, seguramente porque no tiene cómo respaldar créditos, pues ni hay cosecha, ni ya hay prácticamente finca , dijo.

Desempleo cafetero El panorama del desempleo en la zona cafetera de Risaralda es desalentador.

Se estima que unos tres mil empleos directos quedaron cesantes luego de la crisis, al igual que otros 15.000 indirectos en movilización y mercadeo del grano.

Este mismo panorama se puede apreciar en las actividades directamente relacionadas con el cultivo, tales como suministros de insumos y alimentos, que también quedaron cesantes.

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