EL RÍO TAJO HUELE A CAFÉ

EL RÍO TAJO HUELE A CAFÉ

De dónde sale tanta gente? Portugal es un país relativamente pequeño. Lisboa sumados esos que en Colombia se llaman municipios aledaños tiene unos dos millones de habitantes. Vienen de Oporto, de Coimbra, del Alentejo? Muchos. Vienen de la vecina España, del resto de Europa, de más allá del Atlántico, del Lejano Oriente? De todas partes.

16 de julio 1998 , 12:00 a.m.

Vienen tantos visitantes a ExpoLisboa, que no hay hotel para tanta gente. Conseguir una reservación es como ganarse la lotería. Frente al barrio de Alfama, que mira al río Tajo poco antes de desembocar en el mar, anclaron tres cruceros enormes que sirven como hotel. Cerca de la Expo se construyó una villa para los organizadores y empleados de todas las razas que atienden los más de cien pabellones: después del 30 de septiembre, cuando la Expo cierre sus puertas, se convertirán en apartamentos para miles de lisboetas que quieren estar de nuevo cerca del corazón de la ciudad y cerca del río.

La Expo es una pequeña ciudad en la que hay que tomar el bus para ir de un extremo al otro, alquilar motocicletas, carros diminutos para dos personas o subir al teleférico. Desde arriba, la imagen que ofrece es lo más parecido a un hormiguero. Un hormiguero humano que se concentra en algunos puntos: el oceanario, el pabellón de Portugal, el pabellón de realidad virtual y el pabellón de la utopía, un coliseo que recibe unas quince mil personas cuatros veces al día para dejarles mediante una representación teatral la idea de que es posible construir un mundo mejor cuidando y disfrutando los mares.

Y es que el océano es el tema central de la Expo98. Donde quiera que uno vaya hay alusiones marinas: en los videos de los pabellones, en la decoración de cada país, en las fuerzas azules y verdes que se cruzan por el camino, en las camisetas que venden en las tiendas de souvenirs ... Y, por supuesto, en el puerto maravilloso en el que el martes pasado atracó el buque Gloria de la Armada de Colombia, y que llegó con los cadetes subidos a los mástiles cantando su himno, en un espectáculo que despertó emociones, aplausos y fotografías.

El Gloria llegó para unirse a la celebración, hoy, del día de Colombia en la Expo (ver recuadro) y estará ahí unos cuantos días, al lado de una fragata del siglo pasado reconstruida con por los portugueses, y al lado de un barco de Greenpeace, que encontró en ExpoLisboa una oportunidad para hablar de su lucha por la conservación del medio ambiente.

El hormiguero humano se mueve en todas las direcciones, y se detiene por momentos allí donde cree que puede encontrar algo novedoso y atractivo. Por fortuna, el pabellón de Colombia es uno de esos puntos privilegiados. A toda hora hay colas: si bien no son las filas de dos horas para entrar al pabellón de realidad virtual (frente al cual venden asientos de cartón), siempre hay gente en espera de la función: un video en tercera dimensión que ofrece un recorrido por los mares de Colombia, incluido ese tercer mar de agua dulce que es el río Amazonas. Con la última imagen se abre la puerta de un túnel en el que las murallas de Cartagena, la fauna tropical y el mar Caribe físicamente se van encima de los visitantes, dotados de gafas para tercera dimensión. Y al final, el premio: una taza de café colombiano. Y para los que quedaron iniciados, ocho pantallas en Intranet para saciar la curiosidad de los que quieren saber más de Colombia. Y para los antojados: artesanías, mochilas, libros de Gabo y de Mutis, joyas de la Galería Cano y otros recuerdos que pueden ser adquiridos a buen precio.

Qué es lo que tanto llama la atención de Colombia? Ante todo, ese que sigue siendo el mejor sistema de publicidad: el de boca a boca, que podría traducirse con el eslogan que tuvo hace varios años la Corporación Nacional de Turismo: Turista satisfecho trae más turistas . Y también los grupos de música colombiana que constantemente ofrecen sus vallenatos, sus cumbias y sus mapalés frente al pabellón. La música llega desde lejos, y los visitantes la van persiguiendo hasta dar con la tarima. Y de la tarima, a la fila. Y de la fila, a ese pedazo de Colombia que hasta finales de septiembre estará mirando al río Tajo, a miles de kilómetros de la Colombia que aparece en los mapas.

RECUADRO Colombia en vitrina En Lisboa, hoy es un día de fiesta para los colombianos. Con Presidente de la República a bordo, que llegó ayer y se va mañana. Con cinco mil flores que serán entregadas a los asistentes al pabellón de la Expo. Con cena típica cartagenera incluido arroz de coco en el buque Gloria. Con el jazz a la colombiana en versión de Antonio Arnedo y su grupo. Con vallenatos de los hermanos Zuleta. Con comparsa del carnaval de Barranquilla. Y con el cierre maravilloso de un concierto de Aterciopelados en la plazoleta Sony de ExpoLisboa.

Anoche, el presidente Samper visitó dos grandes exposiciones de arte colombiano que, a propósito de la Expo, se montaron en dos importantes museos de la ciudad. Una es la muestra del Museo del Oro denominada Mar, eterno retorno y la otra, de arte contemporáneo, con obras de Juan Antonio Roda, Luis Caballero y Germán Londoño.

Esta tarde, como parte de los actos oficiales, se realizará la premier del documental Dos visiones de Colombia, dirigido por el cineasta Francisco Norden, en el que contrasta al país de belleza incomparable, con el mejor café del mundo y las esmeraldas más hermosas, con ese otro país del terrorismo y el narcotráfico.

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