EN UNA LUJOSA HACIENDA BOGOTANA, EL CTI CAPTURÓ A VÍCTOR CARRANZA NIÑO

EN UNA LUJOSA HACIENDA BOGOTANA, EL CTI CAPTURÓ A VÍCTOR CARRANZA NIÑO

A las 9:45 de la noche del pasado martes, 40 agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía llegaron a Cantarrana , una lujosa hacienda, ubicada en la calle 200 con carrera 7a., al norte de Bogotá.

26 de febrero 1998 , 12:00 a.m.

Su misión: aprehender a Víctor Carranza Niño, el hombre que combatió a Gonzalo Rodríguez Gacha El Mexicano por el dominio del territorio de la zona esmeraldífera de Boyacá y Cundinamarca (ver recuadro). Un fiscal de Barranquilla le libró una orden de captura por la presunta conformación de grupos paramilitares (ver recuadro).

Los hombres del CTI rodearon la hacienda y montaron retenes en la carretera para evitar el paso de vehículos. El fiscal al mando de la operación se identificó ante el administrador y ordenó abrir las puertas del inmueble porque se trataba de un allanamiento.

El predio, propiedad de Carranza, de cuatro fanegadas de extensión, estaba custodiado por cuatro escoltas pertenecientes a la guardia personal del conocido esmeraldero. La vigilancia estaba reforzada con un circuito cerrado de televisión y garitas camufladas por muros de cemento en las esquinas.

Desde hacía varias semanas la Fiscalía le seguía el rastro a Carranza. La última información que tenían era que Carranza se quedaría esa noche en Cantarrana , por eso los agentes del CTI se negaban a creer que se les había escapado.

La zanja Los agentes insistieron en inspeccionar la casa y allí encontraron una evidencia de la presencia de Carranza: en una mesa hallaron el celular y sus papeles de identificación.

Tiene que estar aquí cerca , dijo uno de los agentes. Luego salió de la casa junto con sus compañeros a seguir la búsqueda.

Comenzaron a rastrear metro a metro la finca valiéndose de linternas. El terreno era montañoso y destapado.

Dos horas más tarde, tres investigadores del CTI notaron un bulto sospechoso entre una zanja. En medio de un muro y un hueco y camuflado con pasto estaba un hombre. Al lado estaba echado un perro perteneciente a Carranza.

Quién está ahí? , preguntaron. Soy yo, Víctor Carranza! . Era la medianoche y el operativo había terminado.

Dos de sus escoltas fueron detenidos y trasladados junto con su jefe a las instalaciones de la Fiscalía General, donde pasaron toda la noche. Fueron reseñados y examinados por un médico del CT I. El estado de salud de Carranza es envidiable , según las palabras del médico.

Ayer, los abogados de Carranza aseguraron que su cliente no fue capturado sino que se entregó a las autoridades.

Sin embargo, el fiscal general de la Nación, Alfonso Gómez Méndez, fue enfático en afirmar que Carranza fue capturado y que ninguno de sus abogados había entablado conversaciones con la Fiscalía para una eventual entrega.

Era un operativo que se venía gestando tiempo atrás y el CTI hizo autonomamente un allanamiento en una especie de casa finca. Allí estaba el señor Carranza y aparentemente trató de huir cuando notó la presencia del CT I.

Nadie se entrega, si se quiere entregar, a media noche en una casa finca y cuando está rodeado por 40 miembros del CT I .

José Hilario Caicedo, abogado del esmeraldero dijo que Carranza no confesará, ni delatará, porque es inocente de los cargos que se le imputan .

Víctor Carranza comenzará hoy a rendir indagatoria ante un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y será recluido en un pabellón de máxima seguridad.

El empresario Víctor Carranza hace parte de la crema y nata de los empresarios de piedras preciosas en el mundo.

Para los refinados y exigentes compradores de Japón y Estados Unidos él es el zar de las esmeraldas . Para sus guaqueros en las minas de Coscuéz, es simplemente el patrón , el líder o simplemente Don Víctor .

La mayoría de sus 63 años han girado en torno a la piedra verde. Prácticamente creció entre los socavones de las minas de Coscuéz y Muzo (en Boyacá) donde poco a poco fue desarrollando un imperio que en la década de los ochenta lo llevó a traspasar las fronteras.

Ese poder económico le valió para ser visto como un líder regional con un especial carisma nacional. Carranza aprovechó ese perfil para aclimatar procesos de paz en la región, al punto que fue protagonista de la firma del cese al fuego en la llamada guerra verde librada por muchos años en Boyacá. Posteriormente, participó en diálogos de paz, medió entre las diferentes fuerzas irregulares e incluso ayudó a develar un complot contra el hoy candidato presidencial Horacio Serpa Uribe.

En su carácter de empresario, el actual gobierno se sirvió de él durante todo el año pasado para promocionar el Congreso Mundial de la Esmeralda. En varios actos en Colombia y en el exterior, Carranza, quien ha figurado en artículos de la revista Time , alternó con pesos pesados de la minería internacional como el presidente de la Federación Mundial de Diamantes, Eli Izhakoff, con quien comenzó a promover la idea de una bolsa de esmeraldas en el país.

Carranza controla las principales empresas explotadores de esmeraldas en Colombia. Es dueño del 50 por ciento de Tecminas, Coexminas y Esmeracol, las empresas que ostentan las mayores concesiones otorgadas por el Estado para la extracción de gemas en el occidente de Boyacá.

Incluso, la licencia de explotación de la mina de Coscuéz se venció hace tres años, pero la intervención de Carranza y de su socio Pablo Elías Delgadillo en el Congreso permitió que la Ley de Regalías les prorrogará esa concesión por 30 años más.

Delgadillo es, hoy por hoy, el empresario más cercano a Carranza. Hace tres días, anunció que el zar se iba a entregar en esta semana y en el evento mundial de las gemas que se realiza en Bogotá acuñó una frase que hizo carrera: Este Congreso sin Carranza es como un Congreso Cafetero sin el doctor Cárdenas Gutiérrez .

Precisamente, por estos días era uno de los principales atractivos de ese Congreso esmeraldífero al cual asisten las más importantes casas de joyería, pedrería y tallado de gemas.

Para hoy, incluso, se tenía previsto que Carranza guiara y sirviera de anfitrión a no menos de 100 empresarios de las piedras que se desplazarían a las minas de Coscuéz, las más grandes productoras de esmeraldas del mundo.

El proceso judicial A finales de 1997, un misterioso personaje acudió a la Fiscalía y manifestó que estaría dispuesto a entregar información sobre los nexos de Víctor Carranza con los grupos de autodefensas a cambio de protección. Un fiscal decidió escucharlo.

El testigo, bajo reserva de identidad, sindicó a Carranza de ser el principal patrocinador de los grupos de autodefensas que actúan en Boyacá y los Llanos Orientales. También denunció que por lo menos tres hombres del esmeraldero participaron en varias masacres a nombre de las autodefensas.

El fiscal ordenó de inmediato la captura de Carranza para ser escuchado en indagatoria. Carranza que en su momento negó cualquier relación con grupos al margen de la ley deberá responder ahora por incurrir presuntamente en la conformación de grupos de paramilitares o escuadrones de la muerte.

El Artículo 1 del Decreto 1194 de 1989 consagra una pena de prisión de 20 a 30 años para quien promueva, financie, organice, dirija esa clase de organizaciones. La multa oscila entre 100 a 150 salarios mínimos. La pena para quien los integre va de 10 a 15 años de cárcel y la multa de 50 a 100 salarios.

En junio de 1989, el DAS vinculó a Carranza con los grupos de autodefensa de Villavicencio porque en la finca la 60, situada en Puerto López (Meta), fue hallada una fosa común con cerca de medio centenar de restos de personas asesinadas en la región.

En esa época, Carranza se presentó ante el juez que conducía la investigación y le explicó que esos predios los había vendido hacía siete años y no tenía conocimiento alguno de los crímenes. El juez lo absolvió.

Sin embargo, el 19 de septiembre de 1990 el DAS lo capturó en Manizales y lo trasladó a Bogotá. Al día siguiente las autoridades verificaron que contra Carranza no había algún requerimiento y ordenaron su libertad.

En 1996 durante un foro sobre la crisis política del país, Carranza respondió con una carcajada a la pregunta sobre sus relaciones con grupos paramilitares.

Yo he sido cuestionado y señalado como líder de las autodefensas, pero esa es una información que no la ha dado ninguna persona seria. No tengo relaciones con grupos al margen de la ley; repito que no soy paramilitar. No estoy con los paramilitares, ni los patrocino, ni los organizo; esa información viene de los grupos guerrilleros. Los esmeralderos, los ganaderos y los agricultores no queremos a la guerrilla ni a los paramilitares , dijo.

Foto En esta hacienda, ubicada en la calle 200 con carrera 7, las autoridades capturaron a Víctor Carranza en Bogotá.

Julián Valdés/EL TIEMPO

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