HAY QUE DERROTAR EL ESTRÉS

HAY QUE DERROTAR EL ESTRÉS

Como decíamos ayer , apuntaba Fray Luis de León al volver a su cátedra. Y yo, al regresar de Boyacá recuperada mi salud, gracias a Dios y a todos los amigos que me rodearon desde lejos y con tanta devoción. Volví a repetir que la obra de misericordia no es visitar al enfermo, sino hasta que este se encuentre en condiciones de aguantar tanta amistad. Pero a los que no tuvieron noticia, les cuento que me dio un patatús con parálisis de todo lo que no se debe. Hoy, después de 4 meses de novedad, ya estoy sin ninguna paralización y he vuelto a tocar mi piano y el acordeón.

21 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Estando en septiembre pasado en la Federación Nacional de Cafeteros, en la grata compañía de mi amigo Pedro Felipe Valencia, dejándoles a Jorge Cárdenas Gutiérrez y Hernán Uribe un proyecto de libro sobre el insigne colombiano Alvaro Díaz Sarmiento, perdí el conocimiento y sólo lo recobré en la Fundación Santa Fe, con mis médicos amigos Francisco Holguín y Andrés Roselli Quijano.

Estando en una clínica es donde se da uno cuenta de la cantidad de gente afectada por el terrible estrés. Todos los problemas económicos, sociales y políticos se van aumentando hasta que el paciente no aguanta más. Y viene el estrés, que es el daño que más está afectando a multitud de gente de todas las edades y que no resiste más la acumulación de una serie de problemas que estallan cuando menos se piensa. Es de considerar a personajes que tienen que atender no sólo graves problemas nacionales sino además los derivados por atender violentos enfrentamientos en un país tan descuadernado , como diría el inolvidable presidente Lleras Restrepo.

Afortunadamente, nuestro departamento de Boyacá es uno de los menos afectados por la guerrilla. Existe sí una magnífica invasión permanente de un turismo culto que llena las bellas poblaciones y sus grandes ciudades. Y, según el general Hernández López, no hay secuestrados en nuestro territorio.

Claro está que como colombianos nos duele tanta violencia sucedida en amplios territorios patrios. Por eso a la letra de un tango que compuse, el principio dice así: Tres vainas hay en la vida/ que nos conmueven de horror/ guerrilla, narco y el sida/ como un castigo de Dios.

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