....Y LA LUZ SE HIZO....

....Y LA LUZ SE HIZO....

Me encantó, me divirtió, la primera página de El Heraldo del sábado, 3 de enero. Era como ser testigos de un juego del destino, que nos pone en frente de las narices toda la realidad, pero seguimos mirando para otro lado, creyendo que allí se encuentra el escondido .

06 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Primero, a mano derecha, TIRO Y PIEDRAS EN EL CONCEJO.

Mas abajito, a mano izquierda: ATLANTICO, ZONA DE PAZ: ESPINOSA.

Y casi al final: HOYOS EXORCISO SEDE DE LA ALCALDIA.

Qué maravilla! Allí, en frente de todos, a la vista pública, está el gran espejo del diario. Seguimos creyendo que vivimos en otro país, y más aún, en otra ciudad. Nuestro recién estrenado gobernador, con todas las buenas intenciones, declara al Atlántico zona de paz. Pero vivimos en el tercer país más corrupto del mundo y también vamos arriba en grado de violencia, muy cerca de la pobre Africa, que parece tan lejos de nosotros. Cómo va a ser el Atlántico zona de paz? Tendrán que trabajar demasiado nuestros gobernantes, porque ya nuestros vecinos, también hasta hace muy poco, zonas pacíficas: Sucre, Cesar, Bolívar y Córdoba, están inmersas en el cáncer nacional. Por qué nos vamos a salvar? Acaso aquí tenemos fronteras y visados que nos separen del resto de Colombia? Qué barrio no ve muertos cada semana? Cuántos NN no aparecen cada día en la circunvalar, Juan Mina, vía a puerto? No quiero ser aguafiestas y le quiero creer sus ganas de hacer lo mejor a nuestro joven gobernador, pero me pregunto si habrá reflexionado sobre el hecho de los disturbios que se presentaron en el Concejo. Sé que aparentemente, y como dicen por ahí, nada que ver , es problema de deudas del distrito. Pero el distrito es del Atlántico y la cosa está que arde.

La intolerancia entre nosotros está caldeada, hirviendo. La vida diaria se ha vuelto tan dificultosa que cualquier cosa nos saca de nuestras casillas.

Y no solamente les tiran piedras a los concejales. Salir a la calle es enfrentarse a múltiples y pequeños actos de violencia, que aunque no nos producen la muerte, sí nos acelera el corazón, nos llena de bilis y nos recarga de ácido clorhídrico. Así, somos todos unas cajitas de pólvora ambulatorias, listas a ser detonadas por cualquier incidente aparentemente banal.

Y tan banal es nuestra vida cotidiana, que ya creo haber encontrado la clave de por qué el padre Hoyos es el gobernante perfecto e ideal para el Distrito de Barranquilla. Solamente leyendo los titulares en referencia, se me iluminó el coco y como nuestro alcalde, grité para mis adentros: hágase la luz! . El padre Bernardo tiene el talento natural para crear los espectáculos públicos que necesitamos todos. Cómo no salir con una sonrisa en la mañana, después de haber leído en el periódico todo el relato periodístico del alcalde subiendo a pie por el edificio sin electricidad, revisando en busca de brujerías, ejecutando, con la ayuda de otros prelados, el exorcismo de la maléfica sede del mando distrital.

Yo le pediría a Hoyos que así como tiene esa maravillosa intuición para saber lo que el pueblo necesita escuchar y ver: que así como está más adelantado que cualquier médico, bioenergético para interpretar el pulso de su pueblo; que así como queremos que nos siga alegrando la vida con sus ocurrencias, también deseamos que al mismo tiempo que se asoma desde arriba a saludar a quienes le vitorean, mientras se hace la luz en la alcaldía, se tome el tiempo para reflexionar y llevar a feliz término sus ideas y propósitos.

Que haga seguimientos, que se dedique a que se cumplan sus deseos. Porque me parece muy peligroso que borre de tajo todo lo que hizo su antecesor, quien dicho sea de paso, estuvo allí por culpa suya. El mismo padre metió a su demonio. Lo bueno es que él mismo lo tuvo que sacar, así fuera simbólicamente.

Pues sí, le pido que no se apresure. Que hay decretos que deben seguir. Que él sea todo lo desordenado que queremos ser nosotros, pero que nos ponga orden. Que ya no soportamos más este caos ciudadano.

Cómo va a dar a entender a este pueblo tan preparado y dispuesto a volarse cualquier decreto que ahora pueden andar sin casco, sin cinturón de seguridad, llevando la irresponsabilidad a grados insostenibles? Lo que tiene que acabar es el platilleo, no las leyes. Acabe con los corruptos de cada sección destinada a regular la vida ciudadana.

Aquí lo único que entendemos es la autoridad, pero bien llevada a cabo. Una autoridad que se haga respetar, no que se deje platillar.

Por favor, escuche a su pueblo, necesitamos ayuda, necesitamos autoridad, necesitamos saber que alguien nos ama lo suficiente como para querer nuestro bien.

Gracias, señor alcalde por sus anuncios sobre el control del ruido y de la tomadera callejera en cada barrio residencial. Pero, por favor, haga que se cumpla todo esto, pero no un día, un mes, sino siempre. Y controle, vigile a sus funcionarios, que ellos están allí con sueldos pagados con el dinero de nosotros, como usted bien lo dice. Debería ser tan simple como esto: funcionario que no cumpla con su deber, que no aprecie el tener ese empleo, pues que busque empleo en otra parte.

Ojalá, señor alcalde, que esta luz que se hizo en la Alcaldía, permanezca por un buen tiempo, pero de verdad.

Ah, y por favor, siga alegrándonos con buenos espectáculos públicos que enciendan nuestra imaginación ciudadana, ya que parece que este es el único lenguaje que entendemos los barranquilleros.

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