PEREGRINAJE HISTÓRICO

PEREGRINAJE HISTÓRICO

Hasta no hace mucho era impensable en esta América sufrida y a veces incrédula, o en el mundo, mejor, ver la imagen del dictador cubano Fidel Castro tomando de la mano, cual lazarillo, casi con expresión de veneración, al jerarca supremo de la Iglesia Católica, y dándole la bienvenida a su patria. Tampoco parecía posible que las rigurosas y temidas Fuerzas Armadas rindieran honores al máximo representante de la Iglesia Católica. Nadie imaginaba a un Pontífice visiblemente emocionado, en la dorada edad de sus casi ochenta años, dando gracias a Dios por haberle permitido pisar esa tierra, para presentar luego su saludo al sufrido pueblo cubano e invitarlo a abrir sus corazones a Cristo. No se pensaba jamás ver al Pontífice pidiéndole al Presidente cubano, en su propia casa, facilitar el espacio necesario para la práctica libre del evangelio cristiano; solicitándole, con esa bondad que caracteriza sus palabras, que la Isla se abra hacia el mundo y que éste también haga lo propio con Cu

22 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Ayer se marcó ese hecho histórico. El Santo Padre Juan Pablo II estuvo frente a Fidel Castro, frente al mundo, clamando libertades para su Iglesia y justicia para los pueblos.

Es este sin duda un día memorable no solo para el largo régimen castrista, sino para la propia Iglesia, que bajo la dirección de este Prelado ha llegado a millones de seres, se ha acercado a la juventud, ha predicado un mensaje moderno, pero siempre dirigido a la moral, a la familia, al respeto del hombre y de sus derechos básicos; siempre encaminado a preservar la fe.

Por muchísimas razones que se podrán analizar en mayor espacio, tiene extraordinaria significación la presencia del Papa en Cuba. Por cuanto significa el Vicario de Cristo en un mundo que lo acata y lo ve con afecto, con esperanza y profundo respeto.

Y no hay por qué negarlo, por lo que representa Fidel Castro en la historia contemporánea; por lo que ha sido su controvertido régimen, y por lo que significa para la Iglesia Católica reconquistar una grey que voluntaria o involuntariamente parecía un poco alejada de Cristo,. Este es, entonces, sin duda alguna, un nuevo triunfo de la Iglesia.

Ahora, cuando Su Santidad llega a la Isla, no nos proponemos repetir los argumentos que imprimen tanto interés a esta nueva reunión de tan importantes personajes de la espiritualidad mundial y de la política, pero reiteramos que muchas cosas cambiarán en Cuba. Nadie puede decir hasta dónde, pero creemos que la vida cotidiana y sus relaciones de la Isla con otros países tomarán un rumbo nuevo, tan pronto como Su Santidad la abandone. Hasta hace poco, nadie sabía cómo se gestó el trascendental encuentro. Ahora se conocen ciertas actividades que dieron piso al encuentro de los dos estadistas.

Los Estados Unidos cuestión que se mantuvo en gran secreto no se opusieron el estrechamiento de relaciones entre Cuba y el Vaticano. No nos equivocamos al pensar que es una nueva acción derivada del sentido práctico que caracteriza a la más poderosa nación del mundo, los Estados Unidos.

Tampoco se puede negar que Castro sale favorecido. Pensar hoy en su caída es solo una ilusión. Castro y Su Santidad terminarán el final de su existencia material en las sillas que hoy ocupan.

En La Habana se ha dado al evento la trascendencia que posee. Los cubanos, quizá algo desconcertados, no saben si favorece a Castro o no; pero están alborozados, con fe, con ilusión. Y sobre todo con esperanza de que la visita del Papa les traiga un mejor futuro. Los enterados en temas internacionales opinarán que es un tanto en favor del dictador. Pero es prematuro analizar las consecuencias.

Por ahora observemos cómo se desarrolla el trascendental acontecimiento. Desde nuestro punto de vista católico y humanitario, esperamos que sea para bien de ese pueblo, y que la salud del Santo Padre, bastante quebrantada, resista el impacto de un viaje como el que está realizando.

En todo caso, las palabras del Sumo Pontífice se han escuchado en forma más emotiva y con mayor atención que nunca, por ser pronunciadas ante un pueblo que sigue privado de muchas libertades y levantado a la sombra de las ideologías comunistas.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.