ESTÁN MATANDO A CAÑO BUQUE

ESTÁN MATANDO A CAÑO BUQUE

Colaboración especial Fundación Nakuaní. Las invasiones, que construyen frágiles tugurios, y los volqueteros explotadores de la arena y material para la construcción, se están convirtiendo en los principales enemigos para Caño Buque, uno de los pocos afluentes que tiene Villavicencio, cuyas aguas aún no están tan contaminadas y se puede disfrutar de ellas.

07 de julio 1998 , 12:00 a. m.

La Fundación Ecológica Nakuaní realizó un recorrido por el mencionado caño y encontró que ya hay 8 asentamientos ubicados en diferentes sectores de la margen izquierda del afluente, algunos de ellos convertidos en establos para cabras, galpón para gallinas y varios cultivos, los que están invadiendo la ronda, lo que está prohibido por la ley.

Por eso los habitantes de la cuenca media de Caño Buque, quienes han venido observando como poco a poco se han ido instalando a lo largo de la rivera del afluente casas de invasión y apropiándose silenciosamente de la ronda del caño, enviaron al alcalde Hernando Martínez Aguilera un derecho de petición, respaldado por 250 firmas de residentes en los condominios del sector, para que la administración municipal actúe y haga la restitución de bien de uso público a las que pertenecen las rondas de este caño.

Los peticionarios también solicitan que la secretaría de Control Físico y Medio Ambiente demuela las construcciones allí levantadas y que Corporinoquia tome las medidas policivas ante los volqueteros y paleros que permanentemente están sacando balastro, arena y demás material de arrastre ocasionando graves daños ambientales al cauce y las riveras de la microcuenca.

Esta misma denuncia se formuló a la pasada administración municipal, pero nadie tomó los correctivos indicados por la ley, dijeron voceros de la Fundación Nakuaní.

El recorrido Siendo este un sector eminentemente residencial, de los pocos sectores de Villavicencio donde el caño aún conserva sus aguas cristalinas, vegetación nativa en su ronda y poca contaminación, gracias a los esfuerzos que como comunidad han realizado desde el nacimiento de este caño, grupos ecológicos como la Fundación Nakuaní y Bello Ambiente, donde además la Corporación Forestal de Villavicencio, Corfovi, delimitó con postes de color naranja el sector de la ronda de caño como modelo de recuperación, no se puede permitir que termine igual que la mayoría de caños de la ciudad, hoy totalmente invadidos, convertidos en alcantarillas mal olientes y desprovistos de todo tipo de vegetación.

No se debe olvidar, dicen los voceros de Nakuaní, que los caños que nacen en el Piedemonte son los que bañan y aportan agua a la Orinoquia y, por lo tanto, la responsabilidad de quienes residen en esa franja es grande, en la medida en que deben preocuparse por no contaminarlos, para permitir la preservación de su fauna y flora silvestre, evitando que en unos pocos años se conviertan en un auténtico desierto.

Recientemente se realizó un recorrido por el cauce de Caño Buque, desde el condominio Altagracia hasta Villacentro, donde participaron representantes grupos ecológicos, la directora de Justicia Municipal de la secretaría de Gobierno, la personera delegada para la vigilancia policiva y un perito auxiliar de la justicia para determinar el número de viviendas construidas en la ronda del caño.

La mayoría de ellos están ubicados en la margen izquierda del afluente, aguas abajo.

Todas estas construcciones están hechas en plástico, materiales de desecho como latas viejas y con tablas, constituyéndose en focos de contaminación para el caño y donde las condiciones de vida son deplorables.

Los paleros Además de las invasiones asentadas en la ronda de Caño Buque, otra grave problema que afronta el afluente es la explotación de material para la construcción por parte de los paleros.

Residentes en el sector realizan sin ninguna clase de control esta actividad en el lecho del caño, no solo desviando el cauce del mismo, sino causando erosiones y represamiento.

Este material es comprado por las constructoras que adelantan sus planes de vivienda en diferentes sectores de la ciudad.

Otros residentes o invasores están atentando contra la naturaleza al destruir árboles de yopo para usufructuar la madera, creándole un gran daño al ecosistema.

Lo más preocupante es que en el recorrido se observó que están rozando el matorral, despejando el sector para construir más tugurios con casuchas inestables.

Para los representantes de Nakuaní es preocupante la lentitud con que se han venido realizando las acciones para evitar que la ronda de Caño Buque siga siendo invadida. Por eso entidades como Corporinoquia y la sección de Justicia de la Secretaría de Gobierno Municipal deben proceder prontamente, y que la policía ambiental haga recorridos permanente para evitar nuevas invasiones y una vez se haga la restitución del bien de uso público, no lo se vuelva a repetir la historia .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.