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PAPAS AL PIE DE LA JUGADA!

PAPAS AL PIE DE LA JUGADA!

FERNANDO GONZALEZ PACHECO

Presentador de televisión En mi casa no hay problemas por los partidos de fútbol: a Liliana, mi señora, no le gustan y cuando yo quiero sentarme en frente del televisor, sencillamente lo hago solo . Sin embargo, Pacheco dice que no es tan fanático como muchos piensan.

No soy de los que agrede rivales o se mortifica por un partido. Me gusta es el fútbol, pero incluso he dejado de ir a los estadios por tanto episodio violento que se presenta hoy en día . Lo que sí lo divierte es tomar del pelo a uno que otro conocido, especialmente si es hincha de Millonarios y ha perdido recientemente algún clásico. Lo admito, me alegra que gane mi equipo y que pierdan los azules. Pero no me salgo de casillas, ni me emborracho ni echo voladores al cielo .

Para eventos como el Mundial suele buscar la comodidad al lado de unos amigos muy cercanos en una sala y con algo qué comer, como helados, galletas o algo para picar todo el tiempo, pues dice que los nervios lo obligan a comer sin descanso.

Este año en mi casa no tienen que preocuparse por tener que ver fútbol todo el día, pues voy a estar tan ocupado con mi trabajo que no me va a quedar tiempo de ver los partidos. De todos modos es una frustración el hecho de que se transmitan simultáneamente dos juegos por distinto canal: uno no sabe por cuál decidirse .

DANIEL SAMPER PIZANO Periodista Cuando de ver un partido por televisión se trata, lo que más le molesta de Pilar Tafur, su señora, es que exista . No obstante, apunta que ella no le reprocha el ser tan afiebrado . Ha llegado a esa cima de la sabiduría como es comprender que la estabilidad matrimonial depende básicamente del respeto que exista hacia el marido cuando ve fútbol por televisión .

Además, dice que no existe posibilidad de que se le atraviese por enfrente, pues ideó un mueble de 1,85 m. en su alcoba para tener plena visibilidad de las jugadas. Los partidos del Mundial los ve en la casa o en la oficina reunido con sus amigos y en lo posible metiéndole un buen almuerzo al asunto . Pero aclara que come antes del juego o en el intermedio, nunca durante el partido, por Dios!, eso sería como comer en misa: una falta de respeto .

Santafé es su equipo de la galaxia, la tierra y el corazón y en una ocasión viajó de Medellín a Bogotá por ver un clásico. Era de noche, volé en una avioneta con un piloto inexperto, ya casi cerraban el aeropuerto y el cielo estaba tan nublado que parecía un vaso de leche . Desde que vive fuera del país le hace fuerza al Barcelona de España. Veo los partidos del campeonato en las noches y desconecto el teléfono porque nunca falta el amigo que llame cuando van a marcar un gol.

Todo está calculado. Ya establecí que el día de un partido de mi interés no voy ni al matrimonio de mis hijos y mi mamá dice que va a escoger el día de su muerte para que no coincida con un clásico Santafé-Millos. La verdad es que por un buen partido puedo llegar al uxoricidio (asesinato de la esposa), al filicidio ( o al parricidio (asesinato de los padres) .

ALBERTO CASAS SANTAMARIA Periodista Como buen hincha de Millonarios no disimula su desencanto cuando se habla de Santafé. Qué lástima. Gustándole a uno el fútbol, cómo puede ser hincha de ese equipo? . Le molesta sobremanera que hablen cuando está concentrado en la transmisión de un partido. Me gusta concentrarme en los partidos y exijo que haya absoluto silencio. Por eso procuro verlos solo, con la familia o con poca gente a mi alrededor .

Silencio que sólo rompe para decir una que otra palabrota, también como buen aficionado, cuando las cosas no marchan bien. Todo el tiempo estoy alentando al equipo, hasta mentalmente. Cuando uno está viendo un partido, está viendo un partido. No comiendo ni haciendo ninguna otra cosa. Eso es sagrado! .

Sus sesiones futboleras las acompaña, si acaso, con alguna bebida, la que sea , pero nada más. Su esposa, Ellen Riegner, no es aficionada, pero lo acompaña ocasionalmente mientras ve los partidos. Claro está que nunca se pierde un partido de la selección de Alemania .

Afirma que dejó de ir al estadio, pero no por eso pierde su condición de hincha, aunque lo entristece la situación actual del equipo. Pero no importa, ser hincha de Millonarios imprime carácter. Es como los sacramentos: se llevan hasta la muerte .

FRANCISCO SANTOS Jefe de Redacción EL TIEMPO Sostiene que de haber nacido en otro país, Argentina por ejemplo, hubiera sido uno de esos barrabravas.

Cuando Colombia le ganó a Argentina cinco a cero, estaba en el estadio y para celebrar me bajé los pantalones y le mostré el trasero a los hinchas argentinos . Una técnica Mockusiana que tomó desprevenidos a los fanáticos del sur del continente, que reaccionaron como saben. Cogieron a piedra el hotel en donde estábamos .

En aquella ocasión a Francisco el chiste le costó una severa amonestación por parte de la seguridad del hotel, que incluso pudo acarrearle la expulsión, según cuenta. Ese episodio demuestra que es el tipo de fanático que no se anda con rodeos. No prueba bocado mientras ve un partido por televisión pero afirma sin ningún pudor que bebe cerveza con aguardiente.

Por fortuna, no es barra-brava y no encuentra oposición en casa para ver los partidos, pues a todos les encanta. A los chinos ya los convencí de que se volvieran hinchas del Santafé, a punta de llevarlos al estadio a ver los partidos , comenta con satisfacción.

Es por esto que no resulta extraño ver algún símbolo alusivo al equipo de su alma en las puertas o en las paredes de su oficina: fotos, camisetas, balones, afiches y calcomanías todo está dentro de su colección. Vive con intensidad el juego y como muchos deja escapar una que otra palabrota ante las embarradas. Siento furia cuando me interrumpen. No me pierdo un partido, me los veo todos, aunque ahora en el Mundial seguramente tendré que verlos en la oficina .

EDGAR PEREA Narrador deportivo A Celia, su señora, le gustan los deportes tanto como a él, por eso se entienden de maravilla. Sabe que es mi profesión, lo que sé hacer. Más aún, es mi crítica más severa. Me dice: Hoy estuviste sobremodulado , te faltó alegría o qué bien narraste . Incluso cuando puede me acompaña a las transmisiones . Por eso en su hogar no hay espacio para disputas por el televisor. Al contrario, si su esposa está en la cocina y no puede ver el partido con él, asoma la cabeza de vez en cuando para que le cuente lo que sucede .

Aunque come fútbol todo el día, llega temprano a su casa cuando transmiten algún juego de su interés. Me gustan los clásicos y los partidos que definen algún título . Desde muy joven su afición fue tal que viajó con unos amigos a México para ver el Mundial del 70 cuando aún no era narrador .

No obstante, aclara que no es de los que abandona sus obligaciones por ver un partido de fútbol. Veo los partidos en las noches. En mi estudio tengo una pantalla de 62 pulgadas, una pantalla de cine, como para no perder detalle pues ningún partido es igual a otro, todos dejan una nueva enseñanza .

A pesar de que ha narrado partidos en casi todo el mundo, cuando los ve como espectador no puede evitar los nervios. Creo que siento los partidos más de lo normal, y es mi única oportunidad de verlos bien . Por eso mismo le dan ganas de comerse una buena picada o tomarse una cerveza. No importa qué tan ducho sea, grito los goles igual que todo el mundo .

FELIPE NOGUERA Actor Aprendió a querer al Unión Magdalena desde muy chico, pues era el equipo de su padre y él lo llevaba cada que podía al estadio.

Dado que vive en Bogotá, donde no hay muchos seguidores del equipo de Santa Marta, también ha asimilado el hecho de tener que soportar los comentarios de los hinchas rivales. Sin embargo, dejó de ir al estadio desde que se casó. No es que mi señora, a quien no le gusta el fútbol, diga algo. Sólo que me dedico a otros planes con la familia .

Cuando no hay partidos por televisión los fines de semana, se viste de cortos y se va a jugar, pues siempre ha pertenecido a algún equipo. Este año tuve que parar, pues sufrí una lesión delicada en una rodilla hace tres meses . Su goma se vio premiada cuando grabó De pies a cabeza , pues no desaprovechaba instante para hablar de fútbol con el viejo Willington Ortiz. También se ganó un televisor con el concurso del Gran D.T. de El Tiempo.

Hasta se inscribió en la universidad cuando era estudiante sólo porque tenían un buen equipo y excelentes canchas y formó parte de la selección de microfútbol. Sigue los partido por televisión, aunque dice ser tan nervioso que no puede quedarse quieto en la silla. Aún así no se levanta de ella cuando alguien lo busca. Ahora no. Estoy viendo un partido! .

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