REGLAMENTADA LA LEY DE SISMORRESISTENCIA

REGLAMENTADA LA LEY DE SISMORRESISTENCIA

El 86 por ciento de la población colombiana se encuentra en zonas de amenaza sísmica alta e intermedia.

24 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Por eso, la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica, con el apoyo de la Dirección Nacional para la Prevención y Atención de Desastres, a través del Fondo Nacional de Calamidades, desde comienzos de la década de los 90, y con la participación de un amplio número de asociaciones gremiales profesionales de la construcción y funcionarios del Estado, concluyeron las labores de actualización de la reglamentación del diseño y construcción sismo resistente.

De allí salió la expedición por parte del Congreso de la República de la Ley 400 del 19 de agosto de 1997 y por parte del Gobierno Nacional del Decreto-Ley 33 del 9 enero de 1998, las cuales en conjunto corresponden a las nuevas normas colombianas de diseño y construcción sismo resistente, NSR98.

Estas normas actualizan y reemplazan la primera normativa sismo resistente expedida en el país, la cual había sido aprobada por medio del Decreto Ley 1400 del 7 de junio de 1984 (Código Colombiano de Construcciones Sismo Resistentes).

En los últimos años se han presentado sismos importantes en Colombia, que por suerte no han causado daños graves en centros urbanos.

Varios de esos sismos (Atrato medio/ Murindó de magnitud 7,2 M en 1992, Páez de 6,2 M en 1994, Tauramena de 6,4 M y Calima de 6,5 M en 1995) a pesar de que sus aceleraciones en roca no fueron sino una fracción entre 6 y 12 veces del valor que el Código de Construcciones Sismo Resistentes ha exigido como valor mínimo para el diseño en Medellín, Cali, Bogotá y Pereira causaron no sólo un daño extenso en elementos no estructurales sino daños estructurales importantes en algunos casos; incluso el colapso de edificaciones construidas antes de la vigencia del código.

Esta situación, en adición a las enseñanzas que han dejado terremotos en otras latitudes como México, Chile, El Salvador, Rusia, Filipinas, Estados Unidos y Japón, entre otros hizo necesaria una reflexión acerca de la necesidad de precisar el alcance del código, justificó su actualización y replanteó algunos aspectos relacionados con la practica de la construcción en el país.

La nueva norma NSR98, después de un intenso proceso de discusión y consulta, aporta nuevos elementos con el fin de asegurar un buen desempeño de las edificaciones ante las solicitudes sísmicas, establece requisitos específicos, en algunos más rigurosos, para el diseño y construcción de las edificaciones promueve la realización de estudios de microzonificación sísmica de las ciudades más importantes, le da un tratamiento especial a las edificaciones consideradas como indispensables, tales como los hospitales con el fin de que mantengan el servicio aun en caso de sismos fuertes y define el alcance mínimo de los estudios técnicos requeridos para la evaluación de la vulnerabilidad sísmica estructural de edificaciones existentes, entre otros.

En general, las enseñanzas que han dejado los terremotos en el mundo indican que en los sitios donde se diseña de acuerdo con una buena normativa sismo resistente, donde la construcción es sometida a una supervisión estricta y donde el sismo de diseño es representativo de la amenaza sísmica real de la zona, el daño es marginal en comparación con el observado en sitios donde no se han dado estas circunstancias.

Las observaciones realizadas en los últimos años, a nivel nacional e internacional, indican que las construcciones rígidas se desempeñan, en general, mejor que las flexibles; particularmente en lo relativo a la protección de los componentes no estructurales que sufren menor daño al limitarse la deriva o la deformación excesiva entre pisos por la acción de las fuerzas que impone el sismo a la estructura. Irregularidades en altura traducidas en cambios repentinos de rigidez entre pisos adyacentes, hacen que la absorción y disipación de energía en el momento del sismo se concentre en los pisos flexibles, donde los elementos estructurales se ven sobresolicitados, e irregularidades en planta de masa, rigidez y resistencia pueden originar vibraciones torsionales que generan concentraciones de esfuerzos difíciles de evaluar, razón por la cuya una mayor exigencia en este tipo de aspectos debe tenerse en cuenta a la hora de diseñar arquitectónicamente las edificaciones.

Al respecto, la nueva norma NSR98 incorpora requisitos más rigurosos de deriva y configuración espacial y requerimientos más claros que los del Decreto Ley 1400 de 1984 en lo relativo al detallado del refuerzo, que garantizan un mejor desempeño de las estructuras.

No obstante que a nivel mundial ha habido la tendencia de sustituir los sistemas estructurales convencionales por sistemas cada vez más rígidos, norma lamente incorporando muros que limitan las deformaciones excesivas ante las cargas laterales, en Colombia no se ha tomado conciencia acerca de la muy alta flexibilidad de los sistemas que se utilizan.

El Decreto Ley 1400 de 1984 intentó resolver este problema limitando la deriva. Sin embargo, el daño no estructural causado por sismo leves y moderados ocurridos en el país y en otras latitudes han demostrado que es necesario ser más estrictos y estimular otros aspectos.

Datos para tener en cuenta Es importante estimular una práctica más generalizada para incluir muros estructurales para reducir los daños, teniendo en cuenta una mayor comunicación ente ingenieros y arquitectos diseñadores para resolver problemas o restricciones que son propias de este tipo de practica constructiva.

Por otra parte, teniendo en cuenta que existe un peligro grave para la vida como consecuencia del posible desprendimiento de elementos de fachada y la caída de muros, ahora será necesario explorar la posibilidad de cambiar los materiales de los tabiques por opciones más livianas y suficientemente flexibles, que en caso de que interaccionen con la estructura puedan resistir las deformaciones impuestas por los sismos sin sufrir daños, o separar los muros de la estructura para que la misma no actúe sobre ellos en caso de formaciones excesivas.

Eso implica un buen diseño de amarres y de su estabilidad ante la fuerza lateral que por su propio peso es inducida por el sismo y que debe ser debidamente transferida a la estructura.

El Decreto Ley 1400 de 1984 no incorporó requisitos para dicho efecto ni se definieron requerimientos para el adecuado diseño de amarres y anclajes. Sin embargo, la nueva norma NSR 98 subsanará este vacío y motivará seguramente una mayor coordinación entre ingenieros, arquitectos, supervisores y constructores.

Aparte de que la nueva norma establece requisitos de idoneidad para el ejercicio profesional en el campo de la construcción sismo resistente, también define claramente la obligatoriedad del cumplimiento de sus prescripciones e indica la posibilidad de sanciones y acciones civiles y penales en caso de demostrar su no cumplimiento.

No sólo los funcionarios y profesionales, de acuerdo con esa normativa, tienen responsabilidades en relación con el tema sino los propietarios y constructores privados, los cuales esta misma ley les determina multas exigibles por la jurisdicción coactiva, cuya cuantía depende del número de metros cuadrados de edificación que no se sujeten a la normativa y del tiempo transcurrido sin que se hayan tomado las medidas correctivas o la demolición de la construcción, también, sin perjuicio de las demás sanciones civiles y penales a que haya lugar por perjuicio, negligencia u omisión.

Puesto que el reglamento continuará evolucionando tecnológicamente, la ley que le da forma establece que el mismo podrá ser actualizada por una Comisión Asesora Permanente Interinstitucional que acordará los cambios que se consideren pertinente en su momento y que se expedirán mediante decretos presidenciales.

De esta manera, cualquier ajuste técnico que se suscite en el futuro será incluido en el reglamento sin necesidad de expedir una nueva ley, como fue necesario con la propuesta de actualización reciente.

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