LA MAMÁ DE CAMILO HACE LOS GOLES...

LA MAMÁ DE CAMILO HACE LOS GOLES...

Sandra Valencia tenía seis meses de embarazo, pero no se le notaba. Por eso era que se calzaba sus guayos, se ponía una pantaloneta y se iba a jugar fútbol o micro, como si nada.

01 de marzo 1998 , 12:00 a.m.

Ella es pequeñita, mide apenas 159 centímetros y pesa 54 kilos. Cuando se sienta en una silla muy alta, los pies le cuelgan como si fuera una niña y no una goleadora, la delantera más efectiva de la Selección Colombia, que mañana debutará frente a Venezuela en el Campeonato Suramericano de Fútbol Femenino, en Mar del Plata (Argentina).

Hoy, a los 29 años sigue siendo casi tan pequeña como en sus 14 cuando a pesar de estar embarazada, peleaba todos los balones.

Había empezado a jugar cuatro años atrás, cuando prefirió dejar las muñecas y los juguetes de Navidad y el cumpleaños y salir a darse pata con los pelaos , como ella misma recuerda, o para armar deslizadores con tablas, que untadas de manteca de cacao le servían para deslizarse por el centro de las calles de su barrio.

Vivía en Guanteros, en Envigado. Salía a pegarle al baloncito con mi hermanito y una prima y iba a ver jugar a los muchachos. Un día me dijeron: Valencia, quiere jugar? . Me metí. Me dieron duro, mucha pierna fuerte, pero no me dejé. Le respondí al que me pegó y, de entrada, vieron que era cosa seria , cuenta.

Desde entonces la empezaron a llamar para jugar desafíos y campeonatos interbarrios. Si era micro, hacía goles; si era fútbol, también. Y era tan buena, que hasta le buscaron compañeras para armar su propio equipo, el de Masajes Apolo, en Envigado.

A Amparo, su mamá, no le molestaba para nada la idea de tener una hija futbolista. Cuando Sandra jugaba por la cuadra, era ella la que le llevaba el agua.

En las calles de su barrio o en las canchas, a la hora de los torneos, las cosas le salían a Sandra. En el colegio el panorama era diferente. De la Escuela Anexa pasó a la Normal de Señoritas, de donde la echaron por indisciplinada, por gritarles a los profesores y por fallas. De ahí pasó a La Paz, pero en tercero debió dejar el colegio por su embarazo.

A seguir jugando Cuando nació Camilo Andrés, su hijo, que ahora tiene 12 años, esperó que pasara la dieta y enseguida regresó al fútbol, con el misma energía, con el cabello más corto, casi rapado, como lo usa Pelusa Pérez, ahora jugador del Deportivo Cali, que por esa época era la figura de su amado DIM el Medellín.

Y volvió con más ganas, con más fuerza, igualita, como si nada en su vida hubiese cambiado. Haciendo goles y más goles, tantos, que hoy no puede recordar su número, pero que la tienen como la puntera derecha goleadora de Antioquia y como el arma más peligrosa del equipo colombiano, que apenas con 15 días de concentración y trabajo en grupo se embarcó en la aventura del Suramericano.

Camilo Andrés, el fútbol y el trabajo en una fábrica de arepas, que con el tiempo compró, hacen parte de su mundo, un mundo en donde nunca hay tiempo para el amor porque no quiere ataduras; en donde siempre hay un campo de fútbol de por medio, con su hijo ahí, en una de las tribunas gritando desesperado cuando alguien la golpea.

Su corte, al estilo Pelusa aún la caracteriza. Ahora lo usa largo atrás para que no le vuelvan a decir muévase pelado . Sin embargo, no le molesta. Por eso, nunca se preocupa por depilarse las piernas o por pintarse o quitarse la sombra del bigote, que a muchas mujeres les parece horrible.

Soy como soy. Uso bluyines, tenis, camisas de dos tallas más y gorras. No tengo novio porque eso es muy duro, pero sí me gustan los hombres. No me gusta que me digan doña Sandra y soy brava, dentro y fuera de la cancha , dice y enseguida suelta su inmensa y perfecta sonrisa que muestra todo el tiempo.

El jueves antes viajar de Bogotá a Buenos Aires y, de ahí, una hora más a Mar del Plata, sede del torneo, llamó a Medellín, a la casa de su mamá, en donde está Camilo Andrés. El se puso a llorar. Es la primera vez que se separan tanto tiempo.

Camilo se calmó y le dijo. Mami, te quiero mucho, que la Virgen te acompañe y haz muchos goles .

Después de esa llamada Sandra se fue más tranquila, tenía miedo de volar. Ella nunca se había subido a un avión.

Las rivales de Colombia Venezuela: Esta será su segunda participación en un torneo internacional.

Venezuela, que tiene en Milagros Infante, delantera, a sus mejor jugadora, sólo ha marcado un gol en sus participaciones internacionales. Fue en 1991, cuando cayó 6-1 con Brasil. El gol lo marcó Infante.

Comenzaron su preparación física hace tres meses, pero el trabajo físico y los partidos de preparación, con equipos masculinos, se cumplió los fines de semana.

Brasil: Simple y sencillamente son las actuales campeonas del mundo. El fútbol femenino brasileño tiene casi 12 años de historia.

Chile: Las chilenas, que para jugar fútbol en su país deben pagar, tienen roce internacional. Participaron, sin mucho éxito, en el Mundial de China, en el 95.

Chile jugó dos compromisos de preparación antes del Mundial, frente a Perú. Ganaron 1-0, en Lima, y 2-0, en Santiago.

Ada Cruz, de 40 años, es su jugadora estrella. Cruz, que juega de delantera, es algo así como la abanderada del fútbol femenino en su país.

Perú: Ellas llevan casi siete meses de trabajo. Jugaron en Chile y en Argentina, y aunque perdieron todos los partidos, están convencidas de que harán un gran papel.

Así lo dijo Aissa Garibay, la mejor jugadora de Perú, después de los partidos de preparación.

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