PRESENCIA VIVA EN BOGOTÁ

PRESENCIA VIVA EN BOGOTÁ

Entre el 24 y el 29 de agosto se llevará a cabo en Bogotá y otras ciudades la séptima versión del Encuentro, organizado por Artes y Letras de América y el apoyo de la Casa de Poesía Silva, el Ministerio de Cultura, el Instituto Distrital de Cultura y Turismo y La Previsora. En esta ocasión contará con escritores de México, Irlanda, Corea, Brasil, Argentina, Francia, Perú, Cuba, Estados Unidos, Venezuela, Guatemala, Chile y Bolivia, entre otros países, además de Colombia. Autores de la talla de los poetas y traductores franceses Liliane Giraudon y Henry Deluy, director de la conocida revista Action Poétique; la poeta irlandesa Leland Bardwell, organizadora de encuentros de escritores en su país; los mexicanos Alberto Blanco y Pedro Serrano; el maestro peruano Rodolfo Hinestroza; el cubano Jorge Luis Arcos, director de la Gaceta de Cuba; el maestro boliviano Eduardo Mitre; las argentinas Diana Bellesi y Susana Valenti, organizadora del Encuentro de poetas en Rosario; el joven poeta ch

23 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Breve selección de poemas de los escritores invitados.

ARGENTINA SUSANA VALENTI El Hallazgo Avanzaba por un sendero oscuro.

Regresó al jardín y enterró su flauta.

Comprobó que su corazón estaba vacío.

Cada uno gana su silencio, su propia dimensión, la que no pertenece a ningún otro.

Volvió al jardín. Desenterró su flauta.

Como un hallazgo sus labios.

recuperaron la memoria.

Y estaba intacto lo que se puede matar durante el día.

DIANA BELLESSI (Santa Fe, 1946) Hay algo que sabe el corazón....

Hay algo que sabe el corazón: hablar de la tierra. Alzar los ojos al cielo para volver. Soy los del norte somos sordos qué quiere el corazón Volver? O no hay cómo seguir si no se vuelve. Partecita desgajada en el mirar y si el mirar canta oh dicha del mirar toca, abre un camino de vuelta a casa CHILE JOSE MARIA MEMET, 1957. Neuquén (Argentina). Nacionalizado chileno en 1970.

El naufragio Naufraga el barco de la poesía, precipítanse los tripulantes a la hondura; lentos bajan y las aguas más oscuras los reciben.

Los peces los miran con asombro caer y caer más hacia la noche.

Lerdos, rígidos, con estáticas pupilas, esos rostros tocan légamo, rocas, arena que descansa; de todas direcciones se acercan los cangrejos, se abalanzan; valga decirlo, los huesos no se mueven de su sitio La casa es el hombre, la carne la ficción BOLIVIA EDUARDO MITRE, 1943 Razón ardiente (fragmentos) A Nazri O soleil, c est le temps de la Raison ardente.

(Apollinaire) París, invierno de 1980 Queridos pájaros ausentes Barrios de nieve Pinos Pacientemente sentados Desde la penumbra de un cuarto A la luz de la lámpara Solitaria Como la Kiswara en el altiplano Inclinado sobre la página El vertiginoso pasado La infancia apenas un eco Un silbido lejano Un río De nuestros distantes O muertos La patria: Un río de nombres ensangrentados...

COSTA RICA JOSE MARIA ZONTA, 1961 Bienvenidos...

Bienvenidos los sexagenarios a este poema los mensajeros que estrenan vespa las bailarinas que escriben filosofía en los baños públicos los botánicos que engendran músicos y los que traen cinco poemas en el bolsillo.

los que salen al campo y hablan con las lagartijas saludo a quienes palpan árboles y comen la miel reciente hola a los que guardan cola para desnudarse y amar a los que solo por hoy no presentan su informe triplicado con sellos y membretitos en el plazo reglamentario.

CUBA JOSE LUIS ARCOS, 1956 Conversación con un rostro nevado (fragmento) a Adis Barrio Pero el rostro (fugitivo, presuroso y ya desmoronándose) va atravesando ávido la intemperie nocturna, contra un viento que ya arrecía implacable o se demora suavemente en sus mejillas Y así se dibuja el sentido del tiempo en nuestra carne: oh qué hermosamente perecedera! Pues todo rostro es hermoso en el instante de su huida. Pero más bellos y misteriosos son esos tatuajes ardientes que los sobreviven.

Como los nervios de una hoja, así el zureo del tiempo orna nuestra piel con sus marcas de fuego. Ah, yo quiero ver cómo la luz de nuestros ojos va apagándose en un crepúsculo de enceguecedora belleza Será bello morir? SOLEIDA RIOS, 1950 Ultimo rezo para los ojos del traidor No existirán los pasos que no llegaron a la puerta no existirá la mano que no toque o empuje y abra la hoja clarísima no existirá la voz como un pez será mudo como un pez vivirá bajo las aguas aquel arroz que iba a su boca ya cesó hilo de cobre será por donde pase el trueno y tienda una música ronca un sol cortado en dos como una vez los grandes animales se perdieron como una sola vez las raíces del árbol fueron pobladas por el humo del fuego fatuo y por el diente de la hormiga así se irá pudriendo en el camino aquella sombra aquella sombra el gesto de una mano que fue con cinco dedos con cinco sentidos con su nombre y su cuchara ardiente era dirán en su ojo fijo ya no hay sueño.

ESTADOS UNIDOS LORNA DEE CERVANTES, 1954 Encuentro con mescalito en el cementerio de Oak Hill (fragmento) Con dieciséis años y jodida con las drogas, el tiempo me dejaba su dichoso pasar sentada a solas en Oak Hill.

Las piedras en el cementerio ni derechas ni duras, sino blandas e inofensivas; como queriendo formar margaritas gigantes por los prados, remolinos de espumas.

Recogí albaricoques bajo los árboles donde los pavorreales dormían y se quitaban las plumas.

Arrodillada ante el lagarto lo levanté y lo sostuve en la palma de mi mano. Mescalito sí que era un dios verdadero.

FRANCIA HENRY DELUY, 1931 Les Goudes (fragmentos) A menudo hacía mucho calor Era el camino que yo tomaba Buscaba una verdad que el corazón Sería capaz de tocar como De él mismo. El color se hacía Un torbellino. Se inclinaba Era el camino que yo tomaba No había otro.

El mar estaba todo en la superficie Con Cabañitas en lo alto de la colina Que tenían aspecto de estar en el secreto.

Las gaviotas numerosas se convertían En el suelo en relieves calcáreos.

Numerosos pájaros eran gaviotas LILIANE GIRAUDON, 1946 Los crustáceos son lo que comen (fragmento) No me digas que estás harto de escribir poesía que no sabes escribir de otra manera que ir hasta el final del renglón es demasiado sufrimiento o cansador o inquietante como un camino un ascenso de escalera la copa de un árbol que ennegrecer así la superficie de una página equivale a chamuscarse la punta de los dedos las uñas (esmalte, seducción en Edgard Pinaud Número 15) lo que da un olor a cebollas Tulipán.

Algo infinitamente desagradable una impresión de grasa por ejemplo sobre la lengua no me digas que los otros todos los otros tus colegas de poesía te afligen con sus posturas negligentes sus bebidas gaseosas sus ropas de falsos navegantes presunciones sexuales intelectuales habituales sempiternas ellos pontifican peroran corren en vano son tan pronto tan viejos que no hieren arreglan comen de la mano y sólo muerden a sus sombras GUATEMALA HUMBERTO AK ABAL, Momostenango, 1952.

Murciélagos Cuando la aldea está de pie los murciélagos están de cabeza; cuando la aldea está de cabeza los murciélagos están de pie Ellos esperan la oscuridad para ver su camino.

Paraíso Aquí era el Paraíso Maíz, trigo, fríjol, no había fruto prohibido, las culebras eran mudas Jalic-chumil y Cowilajchee hacían el amor sobre la hierba y se cubrían con el cielo Hasta que hablaron las serpientes: Prohibieron los frutos y se repartieron entre sí el Paraíso IRLANDA LELAND BARDWELL Maridos Mi primer marido odiaba a las mujeres inteligentes pensaba que eran como los aguacates, costosas, insípidas.

Decía que si yo quedaba libre pudiera ser que me fuera a México aunque sus horizontes eran faldas de cuero Mi segundo marido odiaba a los mexicanos y a mí. Decía que habíamos culminado la trasferencia.

Le gustaban las mujeres de Antonioni con el pelo corto y grandes nalgas y quería ser una de ellas Me gustaría uno nuevo sin odios y con dientes magníficos.

mis dos maridos tenían sonrisas grises y eran travestistas.

Yo pensaba que eso era estúpido ( y qué si mis tetas son como dos huevos fritos?) Ellos no tienen Una vez copulé en la estación de Euston y vi subir el mercurio Si hubiera podido embotellarlo habría podido ganarme una fortuna MEXICO ALBERTO BLANCO, 1951 Tarde de teatro Hay voces en el aire que cortan las hojas del árbol más prendido: Se tiran con desapego al vuelo en el papel que les corresponde.

Se mueven entre las luces, son las grandes estrellas de la obra, Frágiles ilusiones que siempre llevan la dirección del viento PEDRO SERRANO El retórico Ganas de vomitar en la escritura, falta de fe y de humor que son lo mismo desprecio de fragmento y aforismo, y de cualquier verdad en la figura: traspiés que a trechos cabe en la andadura (jamelgo jubiloso de su orfismo) o elaborado don del eufemismo (decalabrada la cabalgadura).

Y luego pretender que hay un sentido en los cuerpos que animan los astros! Cuando el olor y el áspero gemido son sólo rechinidos de camastros mas las palabras tienen esa suerte: son un eructo pero no dan muerte.

PERU RODOLFO HINESTROZA, 1941 Abel (fragmento) Caín, Caín, qué has hecho de tu hermano? (Génesis) Muerto y de pie, entre la luna y la ciudad suspendido. Muerto fantástico estoy rugiendo en la hondonada.

donde me condenasteis por siglos y siglos.

No veré la tierra prometida que vosotros construiréis entre el hierro y la metralla. He sido arrojado por la espantosa violencia de la Idea, a otras playas, otros símbolos, una muerte peor de la que conocieron vuestros héroes ROSELLA DI PAOLO, 1960 Parábolas Pero llegaste golpeando las ventanas llamando y rompiéndote los dientes no había nadie la barba destejida por el piso las luces escondidas debajo de las camas fui la virgen necia que ocultó sus talentos tú sólo el impalpable señor de las tardanzas VENEZUELA ENRIQUE HERNANDEZ DE JESUS Yo me baño en la orilla del río Al lado juega mi hijo Emiliano Y lo veo cuando comienza a tirar piedras al río.

El levanta las piedras del suelo las acerca a su pantalón y les quita el barro Le pregunto Por qué limpias las piedras con el pantalón? limpio las piedras para no ensuciar las aguas del río.

-Nicolás Suescún, homenajeado.

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