POR QUÉ NO BAJA EL DESEMPLEO

POR QUÉ NO BAJA EL DESEMPLEO

Lleva varios meses pasando sin éxito hojas de vida y ya perdió las esperanzas de engancharse en algún puesto de trabajo?

25 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Esta situación, en la que según el Dane se encuentran hoy más de 900.00 colombianos en las once principales ciudades del país, no es desde luego exclusiva de Colombia, pues el desempleo, junto a la inflación, son considerados actualmente los dos mayores dolores de cabeza de todos los gobiernos del mundo.

Tanto es así que los economistas ya han acuñado una expresión, el índice de miseria, para referirse a la suma de ambos males menos el crecimiento económico. Y, a juzgar por los cálculos más recientes, Colombia se encuentra entre los punteros .

A nivel general, o macroeconómico como dicen los economistas, las soluciones no son fáciles. Peor aun, allí es donde más se presentan las discrepancias, pues mientras algunos, a tono con las teorías del economista británico John Maynard Keynes son partidarios de aumentar el gasto público y de una mayor intervención del Estado en los negocios, otros creen, por el contrario, que hay que reducir su influencia para abrirle campo al sector privado.

En efecto, para los primeros en situaciones de recesión, como la que vivió la economía en 1997, o de baja demanda como sucede en la actualidad, lo que impone es un aumento de las inversiones del Estado (léase gasto público), como una forma de incrementar la demanda por todos los bienes y servicios que se ofrecen en la economía...

Su razonamiento es como sigue: si el Estado, aun a costa de un mayor déficit fiscal, construye una carretera nueva es probable que los obreros contratados compren más alimentos, vestidos, etc....y que ese nuevo gasto tenga un efecto multiplicador sobre otros renglones de la actividad económica y que así comience a repuntar el crecimiento.

Pero las cosas no son tan sencillas. Para los críticos de esta alternativa, que prácticamente fue la norma de la política económica de los gobiernos entre fines de la Segunda Guerra Mundial y comienzos de los años 70, el gasto público no sólo es más ineficiente sino que, en situaciones en las que el gobierno ya no cuenta con recursos para gastar, al aumentar la deuda pública, le quita oportunidades de inversión a los particulares.

Estos críticos alegan también que el gasto público, además de propiciar una mayor inflación, tiende a ocasionar problemas en una economía abierta al comercio de bienes y servicios con el resto del mundo, pues por la vía de una mayor revaluación tiende a aumentar la brecha entre las exportaciones y las importaciones, pudiendo las economías entrar en crisis como las que afrontan actualmente la mayoría de los países del sudeste asiático.

Hay solución? Sin embargo, un problema tan complejo como el desempleo no puede ser atribuido exclusivamente a factores de orden macroeconómico .

Ultimamente, entre los economistas de todo el mundo especialmente entre los que le dan mayor importancia a los factores de orden microeconómico, es decir, aquellos que analizan más el desempeño de las empresas y el de los propios consumidores se ha puesto de moda una expresión que también comienza a levantar ampolla , especialmente por la reacción de los sindicatos: la flexibilización del mercado laboral.

La tal flexibilización, que en Colombia fue introducida en alguna medida durante la administración Gaviria, cuando se eliminó la doble retroactividad de las cesantías y se expidieron normas para hacer más expeditos los despidos de personal, se ha convertido en la manzana de la discordia.

En Francia, uno de los países que todavía cuenta con un Estado benefactor , otra se las herencias de la posguerra, se cayó el gobierno conservador que intentó introducir este tipo de reformas.

Sin embargo, sus partidarios, apelando a una lógica implacable, suelen sostener que países como Estados Unidos y Gran Bretaña, que han sido abanderados en la aplicación de este tipo de terapias, se encuentran hoy mejor que los europeos, en los cuales el Estado sigue jugando un papel preponderando.

En ese sentido, no se puede perder de vista que, mientras los primeros acusan tasas de desempleo del 5 y el 6 por ciento, en otros como Francia y España oscila entre el 13 y el 20 por ciento.

Por otro lado, tampoco puede olvidarse que factores como la apertura hicieron que las empresas colombianas invirtieran más para modernizar su maquinaria y equipo, sin que al mismo tiempo el país hubiera mejorado los procesos de formación y capacitación.

El resultado es que las empresas cada vez solicitan profesionales más capacitado, que ni las universidades ni entidades como el Sena están en capacidad de proveerle.

Por último, tampoco puede olvidarse que el crecimiento económico es insuficiente para generar nuevos puestos de trabajo. La Misión Chenery, que estudió el problema en la década de los ochenta, concluyó que el país debía crecer a tasas del 5 y el 6 por ciento para reducir el desempleo a tasas de un dígito.

Así las cosas, mientras no se solucionen estos cuellos de botella es muy difícil pensar en que el desempleo vaya a ceder.

Impuestos, el problema? Casi todos los especialistas coinciden en que uno de los factores que más atentan contra la generación de nuevos puestos de trabajo son los altos impuestos que deben cancelar las empresas por concepto de seguridad social (pensiones, salud y riesgos profesionales), subsidio familiar, ICBF y Sena, que según hoy llegan a la impresionante cifra del 46.33 por ciento.

Eso quiere que si un empleado devenga 300.000 pesos mensuales, su empresa deberá finalmente desembolsar otros 138.000 pesos por los conceptos anotados.

De ahí que no pocos analistas sean partidarios de eliminar estas cargas y de que en el mejor de los casos se hagan con cargo el Presupuesto Nacional, toda vez que constituyen un sesgo en contra de la generación de empleos.

Esos mismos analistas atribuyen a este hecho la baja cobertura de la seguridad social en el país, alrededor de un 30 por ciento, así como la creciente informalización del desempleo, que según las centrales obreras.

Pese a esto, el gobierno, según el saliente ministro del Trabajo, Iván Moreno, jamás tuvo entre sus planes una nueva reforma laboral con el fin de consolidar los cambios introducidos durante la pasada administración.

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