GUERRILLA SE PUSO DE RUANA TRES MUNICIPIOS DE N. DE SANTANDER

GUERRILLA SE PUSO DE RUANA TRES MUNICIPIOS DE N. DE SANTANDER

Vestidos de ruana y sombrero, como cualquier parroquiano, un número indeterminado de guerrilleros del Eln atacaron simultáneamente el pasado miércoles a Silos, Cácota y Chitagá, tres fríos municipios ubicados en el sur de Norte de Santander.

21 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Según informaron las autoridades, los ataques a las tres poblaciones comenzaron a las 6 de la tarde y tomaron por sorpresa a los propios agentes, quienes no tuvieron tiempo de organizarse.

El comandante de la Policía en Norte de Santander, coronel Luis Fernando Bautista Uribe, precisó que los primeros guerrilleros llegaron a los pueblos vestidos como paisanos, usando ruanas y sombreros como todos los demás habitantes y atacaron por sorpresa a los agentes, que se defendieron valientemente .

Las autoridades desconocen el número y los frentes que atacaron las tres poblaciones. En la región operan las cuadrillas Carlos Armando Cacua , Domingo Laín y Efraín Pabón , del Eln.

En el ataque a Silos murieron los agentes Edgar Rico Leal, Pedro García Heredia, Nelson Romero Pardo y José Gallego Díaz.

Otros nueve agentes resultaron heridos, tres de ellos de gravedad, y fueron remitidos hasta un centro asistencial de Cúcuta.

En los tres municipios los ataques causaron momentos de verdadero pánico.

Hasta la medianoche, que acabó la plomera, me puse a rezar padrenuestros porque no era capaz de rezar nada más , contó Hermencia Flórez, vecina de la estación de Policía de Silos. El ataque a la población duró casi seis horas.

La estación de Silos fue la única que resistió el feroz ataque y a pesar de las huellas del combate no fue destruida.

En Cácota, donde los ataques contra la estación de policía fueron más fuertes, los subversivos secuestraron a los patrulleros Julio Zabaleta, Rafael Arcila, Joaquín Gil, Alcides Medina, Fabio Santafé y Hermes Téllez.

Alix Olivares, esposa del agente Gil, lo único que hace desde la noche del miércoles es llorar ante la incertidumbre por la suerte del padre de sus pequeños hijos de tres y cinco años.

Al esposo de una amiga, que es sargento, lo tienen hace seis meses. No se qué voy a hacer, lo que sé es que no voy a dejar que los niños me vean llorar. Por ahora nos vamos para Cúcuta; las esposas de los demás agentes ya se fueron para allá , dijo entre lágrimas mientras su hija empacaba los juguetes. En medio de su inocencia, la pequeña solo decía: Nosotros nos vamos para Cúcuta porque mi papá no volvió .

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