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LAS BARRAS TAMBIÉN DEBATIERON

LAS BARRAS TAMBIÉN DEBATIERON

En la calzada oriental de la avenida 28, entre el letrero de prohibido votar basuras y la casa número 36-28, se encontraron anoche las barras serpistas y pastranistas.

No fue una cita amistosa. Sapos! Sapos!... gritaban unos, ayudados por un potente equipo de sonido. 8.000! 8.000!, respondían los otros en coro.

Por un momento los simpatizantes, algunos con la cara pintada, se entreveraron vociferantes y hasta se alcanzó a escuchar algún madrazo.

ocho policías antimotines, con cascos blancos y escudos, se plantaron en la mitad de la calle. Varios policías bachilleres armaron un muro con ocho vallas metálicas, dejando en la mitad un corredor de tres metros.

El ambiente estaba tenso hacia las 7 de la noche. Seis policías a caballo ocuparon el separador de la avenida, en la esquina de la calle 36. Un hombre vestido de pajarraco, con los colores de Colombia, entró saltando.

En la parte alta de una chiva, un hombre con un acordeón cantaba parodias de vallenatos famosos en alusión al triunfo de Serpa en la primera vuelta. Los pastranista agitaban grandes banderas y coreaban consignas contra la corrupción y el continuismo.

Por el lado norte de la avenida se unieron algunos serpistas y por el costado sur aparecieron personas con letreros de bedoyistas con Pastrana .

Unas diez personas, con la cara pintada de blanco, camisetas del mismo color y un afiche de Noemí Sanín en alto, se ubicaron cerca a los pastranistas.

Los periodistas fueron acomodados bajo una carpa blanca, en el constado occidental de la avenida, a unos 20 metros de la entrada de la programadora donde se iba a llevar a cabo el debate.

A las 7:20 llegó María Emma Mejía con un saco azul y una blusa blanca. Cuatro minutos después aparecieron tres motos policiales, seguidas de una camioneta. Andrés Pastrana se bajó sonriente.

El candidato de la Gran Alianza por el Cambio levantó la mano. Dos rollos de papel higiénico volaron por encima del separador y cayeron a uno cinco metros del aspirante.

Andrés Pastrana había acabado de desaparecer por la reja de la casa que sirve de sede a la programadora, en el barrio La Soledad, cuando irrumpieron los carros blindados del aspirante liberal.

Horacio Serpa, también sonriente, saludó con la mano. Otro rollo de papel higiénico atravesó la avenida. El candidato liberal caminó en medio de aplausos hasta donde sus seguidores se apretujaban contra las vallas.

Un pasto alemán y un pastor belga malinés ladraban furiosos en un extremo de la calle, agarrados por dos policías que trataban de calmarlos.

Los insultos iban y venían. Unos minutos antes de comenzar el debate los serpistas soltaron otra andanada de vallenatos y corridos.

Sólo cuando comenzó el debate, a las 8:08 de la noche, las voces se fueron apagando. El pastor malinés, agazapado, enseñaba sus dientes.

Yo sí soy capaz de sacar adelante este proyecto político , dijo Serpa poco después de iniciarse el debate. Los pastranistas recibieron la declaración con chiflidos. Los serpistas gritan Horacio! Horacio! En seguida, los seguidores de Serpa ahogaron con gritos el discurso de Pastrana. Así, alternativamente, unos y otros abucheaban y vivan a cada aspirante. El único punto de unión entre las dos barras, anoche, fue la pantalla gigantesca conformada por 16 televisores que los pastranistas instalaron en un costado de la avenida 28.

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