LA GENTE QUIERE MILAGROS: IGLESIA

LA GENTE QUIERE MILAGROS: IGLESIA

En la Iglesia Católica no se descarta la realidad de la sanación, pero advierten tajantemente sobre la confusión que personas inescrupulosas pueden crear para sacar provecho económico.

22 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

El peligro de esto es el milagrerismo , dice el padre Carlos Mario Alzate, de la sección de ecumenismo del Episcopado Católico.

Según el sacerdote, la Iglesia Católica tuvo descuidada la sanación física porque hacía principalmente énfasis en la parte espiritual.

La sanación física viene con la renovación carismática y la empezaron a trabajar desde los años 70 en Colombia monseñor Alfonso Uribe Jaramillo y el padre Rafael García-Herreros, entre otros , comenta.

Ellos trajeron de Estados Unidos esa dimensión integral de los sacramentos que incluye la imposición de las manos y la oración de sanación, a los que se consideran parte de un ministerio típicamente cristiano, pues Jesús mismo lo ejerció.

A eso se une que la ciencia ha incursionado en el siquismo humano y ha descubierto que el 70 por ciento de las enfermedades son manifestaciones somática de sufrimientos mentales. Con ese otro dato, en cierta forma, se va llegando al consenso de que la oración tiene un poder sanador, no como algo esotérico, sino algo muy natural y consustancial a la sanación interior. Es más, la sanación física sería efecto y signo de que ha habido limpieza espiritual , explica Alzate.

El sacerdote insiste en que no se puede ver la sanación física como algo mágico o automático, o una manifestación de un poder taumatúrgico por parte del sanador, como hacen algunas sectas.

La versión Católica consiste en que primero debe ir la sanación interior, el perdón del pecado (y no siempre se da una sanación física), pero como un don de Dios, no como un poder del que impone las manos.

Respecto a las llamadas misas de sanación, Alzate explicó: En la Iglesia Católica se insiste en que no se hable mucho de misas de sanación porque en esencia todas las misas son de sanación. Asistir a la misa es abrirle un espacio a Dios en la vida. Decir misa de sanación crea un equívoco, en la medida en que genera una expectativa de que la gente quiere ver milagros .

Otro aspecto que Alzate subraya es que no es fácil determinar hasta dónde va el efecto de la sugestión, el estado alterado de la conciencia, o de un don o una gracia especial.

Hay que tener mucha prudencia para no mitificar. Es el caso del padre Alvaro Puerta, en Motavita, quien no ha sido desautorizado por la Iglesia, pero hay cierta prevención hacia él , dice.

Alzate ha asistido a encuentros con el padre Puerta, en los que hace un sumario de curados: tantos de cáncer, tantos de próstata... Pero creo que por ahí no va la cosa. Las misas de sanación han sido, en cierta forma desautorizadas, por la curia. Les han pedido el favor, a los sacerdotes que las celebran, que insistan fundamentalmente en el cambio de vida de la persona y eviten cualquier visión mágica o interesada de las misas , concluyó el padre Alzate.

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