ROSARIO GREEN EN RELACIONES EXTERIORES

ROSARIO GREEN EN RELACIONES EXTERIORES

El presidente Ernesto Zedillo tomó la decisión de confiar la secretaría (ministerio) de Relaciones Exteriores de México a Rosario Green, que trabajó en Nueva York con la ONU y fue embajadora de su país en la bien desaparecida República Democrática Alemana.

27 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Hace 30 años pregunté a Carmen Moreno si en su carrera diplomática estaba la aspiración de llegar a la secretaría mexicana de relaciones exteriores y me contestó que no, en razón de que los machotes de su país no consentirían la actuación de una mujer en tan alto cargo.

El presidente Zedillo acaba de romper esa injusta tradición con una mujer del PRI, muy competente. Deploro que tú, Carmen Moreno, no hubieras sido la escogida en esta primera ocasión, con tu largo servicio exterior y la embajada ante la OEA en Washington, últimamente. Si la segunda ocasión no es para ti por edad, que lo sea para Columba Calvo, también de carrera, con cargo hoy en Bogotá.

En Colombia pasaron los años y los gobiernos sin una mujer al frente de nuestras relaciones exteriores. Olaya Herrera arrancó en 1930 con el ilustrado Eduardo Santos en esa cartera. Lo sucedió luego el muy protocolario Raimundo Rivas.

En su primer cuatrienio, el presidente López prefirió el ensayo allí con Ernesto González Piedrahíta y luego acudió al hábil Gabriel Turbay, primer interesado en la carrera diplomática en Colombia.

Al no aceptar su amigo Francisco Samper Madrid ese ministerio, el presidente Santos lo confió con gusto y provecho para Colombia al médico y escritor Luis López de Mesa, quien al regreso de una vuelta por Suramérica en compañía del diplomático colombiano Carlos Borda informó a su presidente que habían quedado bien instaladas las estatuas del general Santander en las ciudades visitadas, pero que en ese periplo lo persiguió, implacable, el pavo, que en esa época era el plato fuerte en los grandes banquetes oficiales.

Hubo que esperar la llegada a la presidencia de Colombia de un pereirano novedoso, para el nombramiento en la Cancillería de San Carlos, por la primera vez, de una mujer fina, amable y perspicaz como lo es Noemí Sanín, sustituida en el actual gobierno de Ernesto Samper por María Emma Mejía, otra mujer antioqueña competente, discreta y a gusto con el honor recibido.

En verdad, el acceso de la mujer a las altas dignidades del Estado ocurrió hace muchos años en varios de los países miembros de la ONU, como fue el caso de Golda Meir, Indira Gandhi y las viudas de Perón y Chamorro, en la Argentina y Nicaragua. Mujeres con inteligencia y mando público sobresalieron en Paquistán, Sri Lanka, Noruega, Islandia, República de Irlanda y Francia. El último acontecimiento en la materia fue el de la designación de Madlenka Korbelova Albright para dirigir las relaciones exteriores de los Estados Unidos desde el Departamento de Estado en Washington.

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