LA AVALANCHA DE OLORES VOLVERÁ A DOÑA JUANA

LA AVALANCHA DE OLORES VOLVERÁ A DOÑA JUANA

Hace un año, el sur de la ciudad y buena parte del centro amanecieron oliendo a una mezcla de carne descompuesta, agua encharcada y alcantarilla destapada. Era el aroma de las casi un millón de toneladas de basura del relleno sanitario Doña Juana que se desparramaron a lo largo de una montaña y del río Tunjuelito.

28 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Con ellas, bajaron también millones de litros de lixiviados (líquido producido por basura descompuesta).

Según un estudio del Ministerio del Medio Ambiente, el 26 de septiembre de 1997 un día antes del derrumbe se observaron las primeras grietas en uno de los niveles más altos de la zona que luego se derrumbó.

Al día siguiente, se volvieron a detectar movimientos en la zona, a la vez que salía una gran cantidad de lixiviados. También se observaron fisuras, las mismas que entre la 1:30 y las 3:30 de la tarde se fueron ensanchando lentamente.

El estudio del Ministerio dice que a las 4:20 p.m., la gran masa de residuos cabalgaba sobre los niveles inferiores de la montaña arrastrándolos a su paso.

El informe describe así lo que los testigos contaron: La duración del fenómeno fue de unos 20 minutos, movilizándose una masa de unos 600.000 metros cúbicos que se transformó en un fluido viscoso y avanzó una distancia de unos 1.200 metros hasta cegar el cauce del río Tunjuelito. La zona afectada es de unas diez hectáreas. El escarpe resultante en la masa de residuos tras el deslizamiento alcanza una altura de unos 4 a 8 metros y una anchura de unos 80 a 100 metros .

El informe señala que dentro de los factores que pudieron contribuir al deslizamiento están la gran altura del relleno cercana a los 70 metros y la existencia de lixiviados.

En lo que han podido coincidir los expertos es que fue la presión producida por la acumulación de gases y lixiviados lo que ocasionó el derrumbe. Algo así como una espacio que se llenó lentamente hasta que se reventó y produjo la caída.

El aroma regresará Hoy, el olor se ha ido, pero el 80 por ciento de esa basura continúa regada donde se cayó. La parte de arriba ya ha sido reacomodada y ya ha brotado pasto.

El director de la Unidad Ejecutiva de Servicios Públicos, Carlos Caicedo, ha dicho que la demora para reacomodar la basura se debió a falta de presupuesto. Se calcula que acomodar ese 20 por ciento costó alrededor de 6.000 millones de pesos y que el restante 80 por ciento, costará cerca de 20 mil millones de pesos, dinero que se obtendrá de la armonización presupuestal que aprobó hace unas semanas el Concejo.

Dicha reacomodación comenzará en noviembre. Es decir, que cuando la basura se comience a mover, el mal olor volverá a recorrer la zona, lo mismo que los mosquitos y los roedores. Por esto, a finales de octubre, la Secretaría Distrital de Salud, fumigará las zonas más afectadas.

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