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FIN DEL IMPERIO MICHELSEN

FIN DEL IMPERIO MICHELSEN

El Tribunal Superior de Antioquia declaró improcedente la acción de tutela instaurada por Empresas Públicas de Medellín (EPM), contra el Ministerio de Minas y la Comisión Reguladora de Energía y Gas (Creg), mediante la cual pretendía la derogatoria o suspensión de la resolución 215 de esa entidad que le impide utilizar el embalse de El Peñol para generar la energía que necesita. Del imperio financiero que alcanzó a constituir el magnate de las finanzas Jaime Michelsen Uribe ya no queda nada.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
02 de marzo 1998 , 12:00 a. m.

Las entidades financieras que relucían hace escasa una década han tenido un triste final.

Hasta el Banco de Colombia que fue nacionalizado en 1984 y posteriormente privatizado en 1994, ha terminado fusionado con el Banco Industrial Colombiano.

Sin Aguila y lo más probable que sin su nombre, terminará una de las entidades insignia del grupo formado por Michelsen.

Granfinanciera otro de los brazos del grupo, ya había sido absorbida por el Banco de Colombia, seis años después de haber sido intervenida oficialmente, con el objeto de avanzar y concluir su liquidación.

Cerca de la mitad de los activos y pasivos de Granfinanciera pasaron al Banco de Colombia.

Del aquel imperio prácticamente sólo queda la corporación de ahorro y vivienda Granahorrar, pero ahora en manos de constructores.

Pero el resto de entidades que creó el banquero Michelsen han desaparecido o están a punto de hacerlo.

En el capítulo del desenlace está Pronta que en noviembre de 1996, fue intervenida por la Superintendencia Bancaria quien tomó posesión sobre ella para liquidarla.

El Fondo de Garantías de Instituciones Financiaras, Fogafín, nombró un agente liquidador y el proceso sigue su marcha.

Ultima ala Pero esta semana podría recibir el puntillazo final una de las empresas que fuera más prósperas en manos de Michelsen.

Se trata de la aseguradora Grancolombiana que atraviesa una grave crisis.

Gracolombiana Vida, Seguros Generales y la Capitalizadora están al borde una liquidación.

Sus accionistas actuales (las familias Vegalara y Steiner, propietarios del 97 por ciento de las aseguradoras) decidieron el jueves pasado en asamblea no capitalizar la compañía y dejar en manos de la Superintendencia Bancaria cualquier decisión.

En otras palabras, ante el incumplimiento de esta norma, la Superintendencia decidirá si interviene a la compañía y da paso a su liquidación o administración en manos de Fogafín.

Lo cierto de todo es que los accionistas mayoritarios consideraron liquidar ellos mismos la compañía, pero esta propuesta no fue aprobada, y prefirieron que una eventual liquidación la asuma la Superintendencia directamente.

Fin de la historia Con el escándalo del Grupo Grancolombiano, a comienzos de la década del 80, comenzó uno de los más agitados episodios por los que ha atravesado el sector financiero en su historia: los llamados autopréstamos que condujeron a la crisis de ese sector en 1982.

El mencionado escándalo, que tuvo como protagonista a quien se constituyera en el hombre más poderoso del país, Jaime Michelsen Uribe, tuvo como punto de partida la protesta que numerosos ahorradores de los fondos Grancolombiano y Bolivariano presentaron a la Comisión Nacional de Valores, presidida en aquel entonces por el empresario Hernán Echavarría Olózaga.

Los clientes de dichos fondos alegaron que el Grupo Grancolombiano no estaba cumpliendo los compromisos adquiridos con ellos, debido a que concentró su actividad en la realización de una serie de manipulaciones en la Bolsa de Bogotá, con el objeto de adquirir acciones de varias empresas, entre ella la Compañía Nacional de Chocolates, mediante operaciones especulativas.

A raíz del debilitamiento de los fondos y el incumplimiento en los pagos a los ahorradores, varios parlamentarios, entre ellos William Jaramillo Gómez y el propio presidente de la comisión de valores promovieron un debate en el parlamento, en el que se invocó la necesidad de establecer una nueva reglamentación para las operaciones en bolsa, con el objeto de hacer más rígidos los controles, con miras a evitar las operaciones especulativas.

Con motivo de los resultados de la investigación que responsabilizaron al grupo del descalabro en los fondos, el diario El Espectador inició una gran campaña informativa y editorial, para censurar las practicadas lideradas por el banquero y sus asesores, entre quienes se hallaba el vicepresidente Roberto Ordoñez Ibañez, quien presionó a Michelsen, para suspender la pauta publicitaria al periódico de los Cano.

Al tiempo que Michelsen extendía su emporio a Miami y Panamá, donde adquirió el banco Eagle Bank de esa ciudad y abrió una compañía de inversiones en este último país, desde donde manejaba recursos financieros hacia varios mercados del mundo, las investigaciones penales fueron acorralando al banquero, hasta llevarlo a presentar su renuncia a finales de 1983, presionado también por el presidente Belisario Betancur, quien luego ordenó la intervención de la entidad bandera del conglomerado, el Banco de Colombia, en desarrollo de un escándalo que se desató en el país, el condujo a la nacionalización de esa entidad y las intervenciones de otros bancos como El Nacional y el del Estado.

Igualmente, se pusieron al descubierto una serie de empresas financieras no legalizadas que trabajaban al lado de los mencionados bancos, identificadas en aquel entonces como entidades de papel.

Ante la inminente orden de detención, el banquero Michelsen huyó en 1984 a Panamá, donde permaneció varios años, para luego volver a Colombia, con el objeto de presentarse a la justicia, permaneciendo detenido cerca de un año.

Los cargos contra Michelsen ya precluyeron.

Grancolombiana Las tres compañías perdieron el año pasado 8.063 millones de pesos.

En 1994, el familia Steiner y Vegalara adquirieron a los Giliniski las compañías de Seguros, tras la venta del Banco de Colombia.

Jorge Steiner uno de los accionistas mayoritarios señala que compraron una compañía en dificultades, lo que desconocíamos .

La situación se terminó de agravar, afirmó, en los años 96 y 97 cuando se debieron hacer reservar para provisiones por 10.000 millones de pesos.

Steiner afirma que una vez adquirieron la compañía se dieron cuenta que esta no llevaba provisiones de cartera ni había constituido reservas para cubrir los siniestros.

En este momento la Capitalizadora tiene más de 75.000 clientes.

En caso de ser intervenida y pasar a liquidación, en este compañía opera el seguro de depósito de Fogafín.

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