Secciones
Síguenos en:
CUANDO GRANDE QUIERO SER...

CUANDO GRANDE QUIERO SER...

Miguel Calero De no haber sido por el fútbol, es probable que Miguel Calero, portero de la Selección Colombia, hoy estuviera detrás de un escritorio, de saco y cortaba, trabajando de lunes a viernes, manejando su oficina de bienes raíces, seguramente en Cali, en donde estudió y creció. Hubiese querido ser economista y aunque no alcanzó a ir a la universidad por los entrenamientos, los viajes y las concentraciones, dice que tiene alma y espíritu de economista. El dinero que le ha dejado su trabajo lo ha invertido en propiedad raíz. Y, aunque cuida cada peso que se gana, no duda en llevar entre 150 y 200 mil pesos en el bolsillo cuando sale a comer con su mujer y su hijo. No repara en gastos a la hora de vestirse bien y salir a descansar en familia. Invertir en dólares, le suena.

Wílmer Cabrera Al cartagenero le gusta volar. En los últimos días estuvo de aquí para allá, de un avión a otro: Nueva York-Francfort-Bruselas-París-Lyon. Sin embargo, se siente indefenso, cuando el control no depende de él. Es una sensación similar a la que le produce ir de copiloto en un carro. En ese momento se tensiona. A él le gusta tener el control de todo. Quiere volar, pero quiere estar al frente de un helicóptero. Lo ha hecho, pero no solo, con el instructor al lado. Cuando regrese del Mundial ingresará a Aviheco Aviones y helicópteros de Colombia, escuela de aviación autorizada por la Aeronáutica Civil, de Carlos Castro, uno de sus mejores amigos, para hacer el curso teórico 6 meses y luego hacer 100 horas de vuelo unos 4 meses. Serán unas tres horas diarias, no tiene tiempo de más.

Iván Ramiro Córdoba El olor a pino de las fincas de Rionegro es una de las cosas que más extraña Iván Ramiro Córdoba desde que se fue a vivir a Buenos Aires. En sus planes estaba ser ingeniero forestal. Aún lo quiere ser. Cuándo? Cuando deje de jugar. El día no está cerca. Por ahora, lo único que hace es disfrutar del campo, cada vez que puede. Salir a acampar y al levantarse sentir el aroma del eucalipto, es su idea de lo que es la verdadera tranquilidad. Ser técnico o asistente técnico de un equipo de fútbol, cuando deje de jugar, son dos de sus alternativas en la vida. No obstante, el simple hecho de pensar en lo que sería su vida en contacto permanente con la naturaleza, hacen que las dos primeras opciones no sean las únicas.

José Fernando Santa Primero fue una lesión en el ligamento cruzado anterior de la pierna izquierda. Cinco meses de incapacidad. Después, la misma lesión, pero en la pierna derecha. Otros cinco meses de quietud. Después de eso, José Fernando Santa confirmó que de no haberse dedicado al fútbol habría sido médico. Habría sido médico deportólogo. Solo viviendo el problema se da uno cuenta de lo importante que es el médico, no sólo porque te opera, sino porque te ve después, te habla y te ayuda a salir del problema y a superar el trauma. Es una profesión bonita, que te da la posibilidad de ayudarles a los demás. Es muy dura porque también corres el riesgo de encontrarte de frente con la muerte y tiene que ser muy difícil cuando se presenta, después de haber desarrollado esa sensibilidad que se necesita para inclinarse por semejante profesión , dice Santa.

Carlos Valderrama El cabello largo y desordenado, las manillas de colores, los collares y cuanto colgandejo se le pasa por delante, identifican a Carlos El Pibe Valderrama esté donde esté. Su estilo tiene mucho que ver con la forma de vida que hubiese querido seguir. El quería ser hippy, andar descomplicado y tranquilo por todos lados, no como pasa ahora cuando pone un pie fuera de su casa y no regresa sin haber firmado como mínimo tres autógrafos y ni hablar de las fotos para las que termina posando. De haber sido hippy viviría de hacer manillas y collares, como las que hace hoy en colores rasta y en blanco, rojo y azul, por su Junior del alma. El Pibe habría sido un hippy amante del reggae y no del rock, de las camisas de manga corta para lucir el inmenso tatuaje de su brazo izquierdo con las iniciales de sus hijos, de bañarse todos los días y de decirle no y no a la droga. Paz y amor, sobre todo amor, serían sus consignas.

Faustino Asprilla Faustino Asprilla quisiera poder devolverse en el tiempo y escoger qué hacer y quién ser. Regresaría para ser Don Juan de Marco, el héroe legendario de muchos cuentos populares y prototipo del libertino impertinente, enamorado y seductor. Quisiera estar rodeado de mujeres bellas todo el tiempo. Ser capaz de amar a una o a diez a la vez. Rubias, morenas, altas o bajitas. No importa. Quisiera ser el Don Juan de antes, no un Don Juan de ahora. Seducir y salirse con la suya. Claro está que no cambiaría ni su forma de ser ni su color de piel. Eso tiene mucho que ver en mi éxito de hoy , dice él. Pero quisiera ser un seductor que encarna el bien, que no se siente culpable de nada y se salva de cualquier tipo de circunstancia peligrosa.

Léider Preciado Hasta hace cinco meses, el país futbolístico no conocía muy bien a Léider Calimenio Preciado. Pero su carisma y, especialmente, sus goles con el Independiente Santa Fe lo tienen hoy con la Selección Colombia en Francia. El goleador no cambia para nada su vida actual y, por eso, no piensa en el futuro cercano en otra profesión a lo que actualmente es: futbolista. Preciado, cuando pasen los años, seguirá vestido de cortos. De otra manera no será feliz.

Freddy Rincón A Freddy Eusebio siempre le gustó la química. Cuando la conoció, en el colegio, fue amor a primera vista, tal vez porque desde el primer examen su calificación fue muy alta. Y tal vez, por eso, es que algún día pensó en estudiar ingeniería química. Pero, un balón, parecido a esas esferas que se encontraba en los laboratorios, le cambió la vida. Y hoy, para orgullo de su familia, es todo un profesional del fútbol. Eso sí, el volante vallecaucano lleva la química en el corazón.

Ever Palacios El municipio de Turbo es el eje principal del Urabá antioqueño. Allí, todos los días, llegan y salen muchos aviones. Un día cualquiera, Ever miró para el cielo y vio aterrizar un pequeño avión y pensó para sus adentros: que dicha manejar uno de sus esos. La vida lo llevó por otros caminos, pero, como cosa curiosa, siempre montando en esos pájaros de acero. Pese a todo, no pierde las esperanzas: cuando algún día cuelgue los guayos quiere estar subido en un avión, pero como piloto...

Jorge Bolaño El volante barranquillero lleva el fútbol en la sangre. Razones no le sobran. Su padre, Oscar, jugó en Junior, Unión Magdalena e Independiente Santa Fe. Pero la herencia familiar no termina hoy, Oscar, otro hermano, jugó hasta hace poco en el Medellín. Por ello, Jorge, el mismo dinámico volante de contención de la Selección Colombia, no se imagina su vida sin el fútbol. Lo ha pensado muchas veces en su natal Barranquilla, pero su cabeza siempre llega a la misma conclusión: como este deporte no hay nada en el mundo.

Hámilton Ricard Chocó es uno de los departamentos más pobres de Colombia. Las poblaciones chocoanas son de las aparecen como las necesitadas. Ricard, que juega en el fútbol de Inglaterra, y que por estos días está en Francia con la Selección, no olvida ni un instante a sus paisanos y aunque sabe que con sus goles deja en alto el nombre de la tierra, también hubiera querido ser médico. Es muy bello ayudar a las demás personas , dice. El delantero tiene un sueño, cuando se retiré del fútbol quiere dedicarse a la medicina. Nunca es tarde, vuelve a decir.

Andrés Estrada El fuerte de Andrés Estrada nunca fueron las matemáticas, ni nada que tuviera que ver con números. Fue un regular, tirando a mal, estudiante. No le ponía muchas bolas , dice. Sin embargo, de no haber sido por el fútbol, se habría arriesgado a ir a la facultad de ingeniería civil para seguirle el paso a sus dos hermanos ingenieros. De haber sido así, hoy no estaría con la Selección Colombia, sino en la oficina de Estrada y Asociados, nombre que se le ocurre cuando piensa que habrían trabajado juntos. La imaginación lo lleva a pensar que de ser ingeniero se sentiría orgulloso de haber hecho parte del grupo que construyó el Viaducto entre Pereira y Dosquebradas. Claro que le parece imposible pensar en cómo sería su vida lejos del fútbol...

John Wílmar Pérez La comuna Nororiental de Medellín, hace algún tiempo, tuvo fama de ser muy violenta. En medio de ese ambiente, creció La Pelusa Pérez que bajaba todos los días de las empinadas calles de su barrio a entrenar con el Independiente Medellín. Y así, también, el volante conoció su gusto por la medicina. Veía la oportunidad de colaborarle a mucha gente. La vida lo llevó por otro camino, pero en el fondo del corazón, Pelusa se siente todo un doctor.

Anthony De Avila Tal vez por aquello de que en Santa Marta se juega fútbol y béisbol en el mismo lugar. Soñadoras canchas de arena. Y que los niños juegan a meter un gol mientras batean un jonrón, es que al Pipa de Avila le hubiera gustado ser jugador profesional de béisbol, como lo hicieron él y su padre a nivel aficionado. Y de haber aprovechado su viveza y sagacidad en este deporte, de pronto hubiera llegado a ser como Joaquín Gutiérrez, Abel Leal o Eusebio Moreno, a quienes dice admirar. Y cómo Edgar Rentería? Es de los buenos .

Oscar Córdoba El portero vallecaucano es un tipo agradecido con la vida. Sabe que Dios le entregó el don de divertir a la gente, por eso no se cambia por nada porque, además, él también se divierte de lo lindo. Cuando llegue la hora de decir no voy más bajo los tres palos, Córdoba se dedicará a administrar el dinero que se ganado en toda su carrera. Y tal vez, solo tal vez, mire la posibilidad de ser técnico de fútbol. El tiempo lo dirá.

Adolfo Valencia Posiblemente nunca conseguirá su sueño, el que lo acompaña desde niño. Adolfo Valencia, a pesar de la fama que tienen los futbolistas de mantenerse alejados de la realidad nacional, siempre ha querido hacer algo por el país que lo vio nacer. Por eso, cuando apenas daba sus primeros pasos en Buenaventura, El Tren quería ser Presidente de la República. Tal vez quería solucionar esa pobreza cotidiana que lo acompañaba por todas partes. Ahora el futbolista ha conocido muchos países y la mala situación económica es cosa del pasado. Sin embargo, ese sueño infantil lo sigue acompañando a todas partes y de vez en cuando, sobre todo cuando cierra los ojos, se ve con la banda presidencial tomando decisiones en favor de su pueblo. Al otro día, cuando está en el partido de fútbol, se olvida de sus sueños y se concentra en el arco contrario. Por eso le pagan.

Antonio Moreno De tal palo, tal astilla. Ese refrán, tan sabio como viejo, siempre está en la mente de Antonio Moreno. Por eso, futbolista como es las 24 horas del día, no olvida la profesión con la que su padre lo levantó: mecánico industrial. Eso quisiera ser este marcador de punta vallecaucano si el destino no lo hubiera llevado hasta las canchas de fútbol. Está contento donde está. Nunca se queja. Pero cuando le entra la nostalgia y mira al pasado ve a su padre trabajando en el mantenimiento de los carros del Sena. La imagen le gusta, tanto, que quisiera retroceder el tiempo y ser como él. Pero no puede.

Víctor Aristizábal El delantero antioqueño no tendrá problemas cuando llegue la hora de definir su futuro. A él, que le ha tocado pelear con mucha parte de la critica colombiana, no quiere perder su vinculación directa con el deporte que lo vio crecer como persona. No, no será entrenador, ni nada por el estilo. La medicina deportiva es el objetivo a cumplir algún día. Según sus propias palabras, será otra forma de estar cerca del fútbol y de ayudarle a la gente, a esa misma que lo ha defendido ante los ataques de sus acérrimos críticos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.