RUSIA CONTINÚA PERDIENDO LA CONFIANZA DE LOS INVERSIONISTAS INTERNACIONALES

RUSIA CONTINÚA PERDIENDO LA CONFIANZA DE LOS INVERSIONISTAS INTERNACIONALES

Mientras Rusia se esforzaba ayer por lograr un arreglo multimillonario con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar la devaluación del rublo, los inversionistas le dieron al país un voto rotundo de desconfianza.

08 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Las tasas de los bonos del gobierno, conocidos como los GKO, se dispararon el lunes al 120% de un 90%, a medida que el rublo caía y las acciones se tambaleaban, en lo que algunos corredores describieron como una racha de ventas en estado de pánico.

Creo que la gente finalmente analizó los indicadores básicos más de cerca que en la época de oro del mercado, y ahora entienden los problemas, que no se pueden solucionar rápidamente , afirmó Daniel Barker, gerente de fondos de GE Investments, en Londres.

Las dudas sobre la esperada venta de la petrolera estatal Ao Rosneft influyeron ayer también en el desplome de los mercados, obligando al gobierno del presidente Boris Yeltsin a aumentar las restricciones a la banca comercial sobre la compra de dólares para apoyar al débil rublo.

La privatización de Ao Rosneft, la mayor petrolera estatal, sufrió otro revés después de que otro importante interesado se retiró de la subasta. La petrolera británica British Petroleum PLC anunció su retirada de la licitación del 75% de la compañía rusa, prevista para el 16 de julio. BP y Oneximbank, de Rusia, éste último propietario de la productora de crudo Ao Sidanko, tenían previsto participar en la venta de forma conjunta.

Hasta finales de año El gobierno ruso, ante la aparente falta de interesados, podría verse obligado a posponer la subasta hasta fines de año, a la espera de que los mercados financieros mundiales y los precios del crudo logren una mayor recuperación.

Posponer la privatización nuevamente podría perjudicar aun más la confianza de los inversionistas en momentos en que los mercados rusos registran bajas sin precedentes al final de cada sesión, aseguran administradores de fondos de países occidentales.

Según el índice de la Bolsa Rusa, el mercado cayó el martes un 4,5% a 138,47 enteros, lo que implica que en lo que va de año ha bajado más de un 65%. A principios de la jornada, las acciones rusas habían perdido hasta un 8,1%, pero recuperaron algunas de sus pérdidas después de que Anatoly Chubais, principal negociador de Rusia con el FMI y el Banco Mundial, dijo que Rusia y las dos organizaciones crediticias internacionales querían resolver los principales asuntos relacionados con un paquete grande de asistencia a fines de esta semana.

No es la primera vez que la privatización de Rosneft sufre un revés. A comienzos de este año, se canceló la venta de la petrolera al retirarse los interesados, aparentemente decepcionados por una oferta inicial de US$2.100 millones. En esa oportunidad, esto desencadenó una racha de ventas masivas en el mercado bursátil ruso. En junio, el Kremlin redujo en US$500 millones la oferta inicial, con la esperanza de atraer nuevamente a posibles compradores, pero el mercado bursátil contrarrestó el beneficio de este descuento, al caer un 30% desde entonces.

Rusia busca que el FMI y el Banco Mundial le concedan un crédito de entre US$10.000 millones y US$15.000 millones para apuntalar sus reservas de divisas y recuperar la suficiente confianza de los inversionistas como para evitar devaluar el rublo.

En Washington, una portavoz del FMI dijo que el fondo atenderá tan pronto como sea posible la solicitud de Rusia. Pero tanto ella como Martin Gilman, principal representante del FMI en Moscú, dijo que la ayuda dependerá de que Rusia presente un paquete de estabilización financiera aceptable, que incluiría recortes presupuestales y mayores recaudaciones tributarias.

El secretario del Tesoro de EE.UU. Robert Rubin también dijo que Rusia necesitaba reformar su código tributario y aumentar sus recaudaciones. Agregó que el gobierno de Rusia tiene razón en querer evitar devaluar su divisa.

Muchos analistas coinciden en que es muy poco lo que el país ganaría con devaluar. Peter Halloran, jefe de Pharos Capital Management en Moscú, indicó que la mayoría de las exportaciones de Rusia ya están denominadas en dólares. Añadió que, aunque es negativa, la cuenta corriente de Rusia no constituye un problema tan grave, y que en términos de paridad monetaria el rublo no esta sobrevaluado dada su capacidad adquisitiva.

Una devaluación también podría ser demoledora para los bancos rusos ya que les resultaría mucho más costoso saldar sus inmensos préstamos en moneda dura. Además, un rublo más debilitado podría aumentar la inflación, arruinando el mayor logro del gobierno en los últimos años: reducir la inflación a entre un 10% y un 12% de hasta un 2.000% a principios de los años 90.

Pero una devaluación será inevitable si no se logra un acuerdo que incluya una reforma fiscal seria y el apoyo financiero de la comunidad internacional , dijo Brian V. Mullaney, estratega de mercados emergentes mundiales de HSBC Securities, en Londres. Para impedir una, dijo que Rusia necesita un crédito de US$20.000 millones del FMI, además de recortes presupuestales equivalentes al 2% o el 3% de su producto interno bruto.

La principal carga para el gobierno ruso es su gran déficit presupuestario, agravado por una recaudación de impuestos deficiente y el declive de los precios del crudo, cuando el petróleo y el gas constituyen sus principales productos de exportación. Esto hace que a Moscú le resulte difícil financiar el déficit cuando los inversionistas pierden la confianza. Para atraer recursos, el gobierno debe subir las tasas de interés a niveles muy altos, pero eso detiene el crecimiento, agranda el déficit y provoca la caída de las acciones y los bonos.

Recientemente, Rusia recaudó US$3.750 millones en dos emisiones de eurobonos para fortalecer sus reservas de divisas. Aun así, algunos analistas sostienen que tal financiación constituye tan sólo remdios a corto plazo. El fortalecimiento de las reservas debe ser el resultado de la entrada de inversiones extranjeras directas y de flujos de largo plazo, no de préstamos que generan deuda como los eurobonos y el FMI , afirmó Susanne Hallergard, administrador de cartera de Union Bancaire Privee en Londres.

Antes de acudir a una devaluacion, algunos analistas pronostican que Rusia ampliara primero el tiempo que los inversionistas deben esperar antes de convertir a moneda dura los rublos que obtienen con las ventas de GKO.

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