AUTOPARTISTAS, TAMBIÉN EN CRISIS

AUTOPARTISTAS, TAMBIÉN EN CRISIS

Si en los próximos días se ve en la necesidad de comprar un repuesto para su carro, existe la posibilidad de que no haya o de que solo se consiga importado.

26 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Sucede que desde que las ventas del sector automotor cayeron en el 40 por ciento en el pasado junio, los pedidos que las ensambladoras hacían para ser integrados a la línea de producción cayeron en aproximadamente el 50 por ciento.

Como las ventas de los fabricantes de autopartes en su mayoría son para equipo original (la industria de ensamble), al decaer los pedidos, las empresas dedicadas a esta actividad han visto cómo sus utilidades disminuyen, cómo sus inventarios crecen y cómo el panorama se ensombrece.

Paralelamente, los autopartistas han tenido que reducir los turnos diarios de trabajo, las jornadas laborales, el número de empleos y el valor de los salarios para sobrevivir a la crisis. Mejor dicho, han tenido que reducir su producción.

En adición a lo anterior, y como consecuencia del ambiente, el sector financiero les ha cerrado los créditos a muchas empresas por la difícil viabilidad de los negocios.

La mayoría de los empresarios entrevistados, que pidieron proteger su identidad por temor a las represalias financieras, atribuye el problema al decaimiento de los pedidos por parte de las ensambladoras. Otros dicen que es como consecuencia del incremento de las ventas de los autos armados provenientes del exterior, en especial de los fabricados en Corea.

Pero el problema trasciende las fronteras, pues los que son proveedores de plantas de ensamble de Venezuela han visto cómo las compras de ese país también se han reducido al mínimo por causa de una crisis similar a la colombiana.

Diagnóstico reservado La industria de fabricación de autopartes es quizás la que más importa en el armado de vehículos.

Es la que transfiere y desarrolla tecnología, la que compra materias primas producidas en el país, la que da empleo en gran volumen y la que, según el DANE, tiene gran peso en el total de la industria manufacturera.

No obstante los esfuerzos de mejorar la calidad (al punto de que no pocas ya tienen los certificados de calidad ISO y QS), la encrucijada en que se encuentra es de difícil solución.

La dependencia del mercado interno la hace muy sensible a las oscilaciones de las ventas de vehículos armados en el país, mientras que las ventas en el exterior, aunque han mejorado, no ayudan a sobrellevar el momento.

En este sentido, los autopartistas quisieran una ampliación del mercado para así aumentar la producción, reducir los costos y generar economías de escala.

Pero solo con una política de incentivos a las exportaciones se lograría esto, porque el mercado interno, es decir, el abastecimiento a las ensambladoras, es de improbable crecimiento.

Soluciones Una medida coyuntural que piden los autopartistas es la regulación temporal de las importaciones de vehículos con el fin de incentivar la producción nacional y, en consecuencia, que se aumenten los pedidos.

Pero la solución estructural está en una legislación que obligue a los importadores de vehículos a que parte del inventario de repuestos que les exigen las diferentes casas matrices sea de integración local, tal como ocurrió en Estados Unidos.

Hace una década, cuando la industria automotriz de ese país se vio amenazada por los productos asiáticos, el departamento de comercio estableció que si bien se podía seguir importando y produciendo autos asiáticos, se condicionaba a las marcas a invertir en la industria autopartista local.

De esta forma, los consumidores pudieron seguir disfrutando de una oferta multimarca mientras se incentivó la industria autopartista por medio del establecimiento de nuevas fábricas de repuestos o de la ampliación de las ya existentes.

Así, se amplió el mercado para beneficio de todos y se protegió el libre mercado con el ingreso de dólares al mencionado país, lo cual equilibró la balanza comercial.

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