SANTA FE SE DURMIÓ TEMPRANO

SANTA FE SE DURMIÓ TEMPRANO

Iban 23 minutos de un partido lánguido y aburrido para los cerca de 1.500 espectadores que fueron a ver el triunfo de Santa Fe 2-0 sobre Tuluá, cuando el rojo Angulo llegó por derecha. Estaba bien abierto, casi ceñido al tiro de esquina. Quiso centrar y le salió un tirito indefenso. Pero el balón golpeó en la línea de cal, luego en el palo y fue tan desconcertante que Cano debió agacharse para cabecear y acabar con la resistencia del visitante.

25 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Así prácticamente concluía el juego, pues los vallunos salvo la lucha de Néstor Salazar y la velocidad de Rubiel Quintana, no inquietaban a un Santa Fe de ideas oscuras.

La primera parte marchaba en los 44 minutos. El árbitro Hárold Cardona, que al parecer olvidó las tarjetas, pensaba pitar. Angulo avanzó por derecha, tocó al debutante Moreno Murillo, que sacó un riflazo cruzado. Golazo y el marcador definitivo.

Pero algo se sabe de la historia de Santa Fe. Dice su técnico que los jugadores se acuestan muy tarde. Para el segundo tiempo, eran algo así como las 9:30 de la noche. Y los rojos, quizás advertidos de que deben estar recogidos en casa a las 9, se durmieron.

Dejaron que Tuluá tomara la iniciativa. Hubo tres remates claros de gol del visitante, numerosos centros y control del balón. Y sueño, pues tan mal juego tardaba en dormirse. Anoche, literalmente, Santa Fe se fue a la cama temprano. El rival se prestaba para descansar.

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