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NARIÑO: PREOCUPADO POR COMERCIO CON ECUADOR

NARIÑO: PREOCUPADO POR COMERCIO CON ECUADOR

Contrario a lo que ha señalado el Gobierno, el libre comercio entre Colombia y Ecuador no le ha significado nada a Nariño. Esa es la conclusión de un seminario taller que sobre el diagnóstico y perspectivas del sector industrial realizó la Cámara de Comercio de Pasto, en al que asistieron representantes de 36 municipios de Nariño y 4 del Putumayo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Estaban presentes voceros del sector agropecuario, del comercio organizado, artesanos, microempresarios e inversionistas privados.

Industriales e inversionistas nariñenses se quejaron de la desprotección estatal, pero al mismo tiempo hubo una autoreflexión sobre la falta de liderazgo e interés en asimilar los procesos de cambio que se están dando en el país.

Las causas: los impuestos, los intereses del crédito y los costos del transporte que les impide participar de la apartura comercial con el Ecuador.

No se dan condiciones de competencia en cuanto a precios y aunque se tiene alguna ventaja relativa en términos de calidad ésta se diluye por los altos costos de transporte y la ausencia de medios para la comercialización en gran escala.

La zona de libre comercio no está beneficiando para nada a los productores de Nariño. Los que están sacando provecho son los grandes industriales y comerciantes del interior del país , manifestaron los asistentes al seminario. También se dijo que el crédito es complicado y costoso .

Los empresarios indicaron que los requisitos y los trámites que exigen los bancos y entidades financieras dificultan enormemente, y en muchas ocasiones, imposibilitan la obtención de recursos que permitan el fortalecimiento de la capacidad productiva de las empresas.

Esto ocurre, especialmente, con los pequeños y medianos productores porque no hay crédito de fomento. No se brindan facilidades de pago y las tasas de interés son altas. Falta liderazgo Pero lo que más llamó la atención fue que los comerciantes, empresarios, industriales y microempresarios nariñenses hayan aceptado que aquí cada quien se defiende por su lado. No hay interés por la integración gremial .

Aqui no existe como en otras partes del país, consorcios o cooperativas que permitan facilitar y abaratar la compra de insumos y la venta de productos finales. Hace falta liderazgo para fomentar el espíritu de asociación, como también crear y fortalecer las formas concretas de integración empresarial .

Otra de las fallas detectadas en esta autoreflexión fue la de que los nariñenses no aprecian lo propio. Prefieren consumir los productos externos a los que se producen en la región. Y el problema aquí no es de calidad o precios. Simplemente que no se valora lo nuestro .

Este fenómeno que podría tener raíces culturales adquiere particular trascendencia en una coyuntura como la que genera la apertura económica.

El desconocimiento de lo que está sucediendo fuera del territorio nariñense también fue identificado como factor negativo para el desarrollo de la región.

Los empresarios asistentes al seminario taller dijeron no tener conocimiento de la realización de eventos como ferias, congresos, seminarios y otros certámenes que se realicen en el interior del país o en el Ecuador.

La Cámara de Comercio replicó diciendo que el problema no está en la dirigencia gremial y que los únicos responsables son los propios empresarios que no atienden sus llamados y recomendaciones.

Se puso de ejemplo cómo la entidad había invitado a un grupo de empresarios a una reunión con los organaizadores de la feria internacional Expopacífico 93 que se realizará en Cali entre el 17 y el 21 de marzo y tan solo dos personas acudieron al llamado. Racionamiento: culpable.

Los industriales de Nariño se quejan de la deficiente generación y suministro del servicio de energía eléctrica. Esta es quizás la principal causa que ha imposibilitado un mayor desarrollo social y económico de la región.

El asunto se ve agravado por causa del racionamiento. La explicación está en el esquema que aplica Centrales Eléctricas de Nariño (Cedenar).

La queja se refiere a que en lugar de establecer franjas de horarios por día, como sucede en Bogotá o cualquier otro lugar del país, los cortes se hacen durante largas jornadas que abarcan prácticamente todo el horario diurno (de siete de la mañana a una de la tarde y de cinco de la tarde a siete de la noche).

A los nariñenses este esquema les parece extraño , mas aún los fines de semana cuando el servicio se suprime los sábados en todo el centro de la ciudad, zona comercial por excelencia.

A lo anterior se agrega otro factor no menos perjudicial para el sector industrial: la irregularidad en el voltaje. Las variaciones son tan bruscas y frecuentes que ordinariamente se dañan llas máquinas y equipos de las empresas, sobre todo de aquellas que basan su tecnología en la electrónica.

Por eso se coincidió en pedirle a Cedenar que cumpla su función con eficiencia, que regule el voltaje, que modifique el horario de racionamientos concertando con los sectores productivos para evitar de esta manera mayores males a la economía regional.

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