EN LAS GARRAS DE SEIS TIGRES

EN LAS GARRAS DE SEIS TIGRES

Camilo Linares se cansó de que un tigre se comiera a sus camuros, un cruce entre chivo y cabro. Por la finca del campesino, en el corregimiento Albania, de San Vicente de Chucurí (Santander), rondan desde hace más de un año seis fieras.

08 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Cuando el tigre le metió el diente al camuro 15, Camilo salió decidido a cazarlo. Lo persiguió varios días por el monte y cuando se encontró con el felino de frente la escopeta no le funcionó. Cazador y tigre salieron huyendo.

Los campesinos de esta región no saben qué hacer para contener el hambre de estos felinos, que se han comido más de cien animales de corral.

La presencia de los animales en la zona se detectó hace más de un año, cuando tres tigres fueron muertos a balazos por varios campesinos. La comunidad informó a las autoridades que otros seis felinos rondaban y que lo mejor era que los capturaran para evitar que murieron a tiros.

Mientras las autoridades ambientales se han quedado dormidas, las fieras siguen dejando su huella sangrienta.

Hace poco lo hicieron en la finca La Unión de Néstor Ovalle en donde, al parecer, una hembra tigre, dos cachorros y un macho mataron siete bestias.

Esta versión fue confirmada por el inspector de Policía de Albania, Alvaro Moreno, quien ha sido el único funcionario que ha mantenido a los campesinos a raya para que no maten más tigres bajo ningún precio, tarea nada fácil, pues no ha faltado gente cansada por los destrozos de los animales que intentara en este tiempo darles muerte.

Es el caso de la finca Maribel, donde un tigre mató dos caballos y un toro. Los dueños de las bestias decidieron matarlo, pero cuando lo vieron el susto fue tan enorme que no pudieron dispararle.

Pero lo que sucedió en la finca de Nemecio Rueda demuestra que estos animales desafían la presencia humana.

Rueda encontró, a unos 30 metros de distancia, un tigre comiéndose una de sus vacas. El animal al olfatear su presencia, no emprendió la huida, por el contrario, se dedicó a alimentarse , narró Moreno.

Otros labriegos solo han visto los destrozos que le han dejado las fieras, como sucedió en la finca Campo Alegre, ubicada en el casco urbano del corregimiento, donde un tigre mató tres camuros. El mayordomo persiguió al tigre por tres noches, pero el felino no salió.

La gran mayoría de las versiones apuntan a que la manada está compuesta por tres animales adultos e igual número de cachorros que por todas partes dejan huellas, tanto en las zona montañosas como cenagosas del corregimiento.

Eustaquio Gómez se dirigía hacia el río a funcionar la motobomba del acueducto cuando se encontró con un felino, al cual describió de 1,20 metros de alto por dos de largo, de color amarillento con ciertas manchas negras sobre su lomo , relató Moreno.

Ante los destrozos, los campesinos han redoblado la guardia sobre sus animales de corral, tanto cuadrúpedos como aves.

Sin embargo, los tigres se han dado sus formas para seguir alimentándose alrededor de los corrales como ocurrió en la finca de Alejo Suárez. Allí, un tigre atacó un caballo, al cual no mató inmediatamente. La bestia recibió un zarpazo en la cabeza y murió a los tres días.

Pero la preocupación de la gente no es solo por los daños que están sufriendo en sus corrales, sino también por la permanente amenaza que estos animales salvajes representan para toda la comunidad, especialmente para los niños. Los pobladores están convertidos en presa de las fieras .

Orden de captura El lunes, los hermanos José Antonio y Basilio López, de la vereda Viscaína Baja, de San Vicente, entregaron a la Defensoría del Pueblo un inventario de daños hechos por las fieras (denominadas por los expertos jaguares, tigres mariposa o panteras onca).

Los labriegos pidieron la intervención de la Defensoría para que la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) y el Ministerio del Medio Ambiente capturen los animales y los trasladen a un hábitat adecuado.

Los labriegos dijeron: hace poco nos comunicamos con el Ministerio para exponer nuevamente el caso y nos enviaron la misma carta que el primero de julio del año pasado nos hicieron llegar donde nos explican cómo podemos identificar de qué animal se trata .

Qué sacamos con esas cartas si no dan ningún fruto. También, de la CAS enviaron a un funcionario que inspeccionó la zona, recogió testimonios, y tampoco pasó nada. Nosotros aportamos el hospedaje y la yuca para que manden gente a capturarlos , dijo José Antonio.

También, la Asociación Defensora de los Animales y la Naturaleza (ADAN) se quejó ante la Defensoría por la negligencia de la CAS y el Ministerio para adoptar las medidas pertinentes.

El director de la CAS, Joselín Díaz Aguillón, dijo que en repetidas ocasiones le ha informado al Ministerio que su dependencia no tiene ni la gente ni los equipos necesarios para capturar a estos animales.

Díaz dijo que le envió una comunicación al ministro Eduardo Verano de la Rosa, el pasado 7 de mayo, donde le pide que la División de Parques Naturales Nacionales realice esta labor pues ellos cuentan con la logística y los medios para este tipo de actividades. Díaz aún no ha recibido respuesta.

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