PATRIMONIO CULTURAL: UN MONUMENTO AL ABANDONO

PATRIMONIO CULTURAL: UN MONUMENTO AL ABANDONO

Con el patrimonio cultural de Boyacá nos parecemos al hombre rico que se la pasa pregonando que tiene una bolsa con muchos diamantes y por estar gritando a los cuatro vientos lo que tiene se descuida y se la roban , dijo monseñor Jorge Monastoque.

07 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Los tesoros del pasado considerados orgullosamente como monumentos de patrimonio de los colombianos se mantienen gracias a las limosnas de los fieles, las entradas a los museos, el estiramiento de los escasos presupuestos y hasta de los aportes personales de algunos funcionarios.

En Boyacá se pregona sobre el valioso patrimonio que se tiene en pueblos y ciudades en cuanto a monumentos, iglesias, arquitectura, historia, recursos naturales y arte indígena y colonial; pero muy pocos saben lo que significa mantener vivas esas reliquias ancestrales.

El Gobierno Nacional a través del Ministerio de Cultura declaró el cinco de julio como el día del patrimonio nacional y fue celebrado con mucho júbilo en todo el país. Pero, Boyacá 7 días consultó a varios encargados de la administración de inmuebles tanto religiosos como de patrimonio cultural, sobre el estado del patrimonio boyacense y la gran mayoría respondió que a pesar de la falta de presupuesto, ellos deben hacer, en algunos casos, milagros para evitar que estos lugares tengan un mal aspecto, ya que a ningún ciudadano le gustaría ingresar a un museo o iglesia desaseada, con jardines descuidados y sin guías.

Los que saben La administradora del Museo de Arte Religioso de Duitama, Eneida Leticia López Ahumada, dijo que no hay apoyo gubernamental para el mantenimiento del museo. Lo que nosotros hemos logrado ha sido gracias al apoyo del entonces Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura) que restauró 30 obras cuyo valor podría ser inalcanzable para el museo. El costo de una mínima restauración va de los seis millones en adelante.

Los museos están abandonados y el patrimonio cultural está olvidado. En muchos casos los recursos gubernamentales se utilizan para actividades menos importantes como lo podría ser el festival de Fanny Mickey. Nuestro museo es de los primeros que en el campo religioso se fundaron en Latinoamérica y cumplirá 33 años en agosto próximo. Allí el Instituto de Cultura de Boyacá (Icba) contribuye con el salario de dos de los trabajadores y la Diócesis de Duitama con los dos restantes , dijo.

Por su parte, Sandra Romero, funcionaria del museo de Arqueología de Sogamoso dijo que no alcanza la plata para mantener el museo. Nosotros dependemos de las entradas ($2.000 por persona) y por ejemplo en este tiempo ha estado muy bajo el ingreso de turistas. Aquí se lleva doce años construyendo el templo del sol pero por falta de recursos no se ha terminado. Varios proyectos de investigación como es el caso del Estudio sobre cerámica muisca están parados.

Monseñor Jorge Monastoque, párroco de la Iglesia Catedral de Tunja, encargado del manejo de la capilla de Santa Clara, San Ignacio, la casa cural, entre otros bienes religiosos de Tunja, dijo: La situación es desoladora porque el gobierno dispone que el patrimonio nacional no se puede tocar, pero ni siquiera facilita la vigilancia y quienes están al frente están desprovistos de todos esos medios de defensa de los ladrones. Es algo que solo sucede en Colombia porque todos los países cultos se encargan de la conservación de los bienes que declaran como públicos. Las casas coloniales son difíciles de manejar por ser tan antiguas y para esto no hay atención del gobierno , dijo monseñor.

Agregó, Somos un país de fachada, tenemos ministerio, leyes y ni siquiera hay un inventario patrimonial de cada región del país y eso hace que esos bienes desaparezcan. En Boyacá las iglesias han sido robadas y mucho de ese patrimonio hoy se encuentra en las casas de los ricos en Nueva York, Venezuela y Europa.

Al clero le entregaron todas las iglesias y cada parroquia debe mirar a ver como las cuida. Lo que nosotros no podemos es tener un batallón para asegurar las obras, que actualmente son muy codiciadas por ladrones y anticuarios. En el caso de Tunja no existe un museo religioso y el gobierno no ha propiciado esta idea, porque es que a muy pocos les importa y no propiamente es a gobernantes y políticos.

La catedral siempre está impecable gracias a las limosnas de los fieles y a pesar de eso hay algunas personas que no entienden y creen que estas ayudas son para el almuerzo del párroco. Lo mismo ocurre con los demás servicios: la catedral paga mensualmente 140 mil pesos de tarifa de luz. Esta catedral por se patrimonio nacional debería tener subsidiados los servicios como sí ocurre en otros países.

Monseñor dijo un pueblo que esté a espaldas de sus valores culturales es un pueblo que no tiene porvenir porque no aprecia sus raíces sino que las lapida .

Con las uñas Boyacá 7 días intentó infructuosamente dialogar sobre esta misma situación con la dirección de Turismo de Tunja. Sin embargo José Santos Sanabria, antiguo director de ese inmueble contó lo que fue su experiencia para el manejo del mismo en los años 1993 al 1995.

Lo ocurrido con la Casa del fundador fue una verdadera odisea. En 1993, finalizó el comodato del municipio con la Corporación Nacional de Turismo y no había ni siquiera inventario pese a que la Corporación llevaba más de 15 años con el inmueble. No hubo entrega de la casa porque había sido tomada por un grupo de ex trabajadores por lo que tuvimos que ingresar a la fuerza para recuperarla. El museo parecía como cuando hay un saqueo. No había escobas, cera, ni dinero para comprar estos elementos por lo que nos tocó con las uñas levantar la casa. Para las actividades pedíamos dinero a establecimientos privados y muchas veces del bolsillo mío me toco dar.

Muchos museos de Boyacá viven de milagro. No hay voluntad política para una problemática tan compleja y por eso es que muchos monumentos en Tunja están olvidados. Y si de descuido se trata ni hablar de los monumentos republicanos. Da pesar ir a lugares históricos porque están convertidos en basureros , indicó Santos Sanabria.

La excepción La excepción en el manejo de las reliquias arquitectónicas la tiene el Banco de la República, entidad que en el caso de Tunja restauró y se responsabilizó del Claustro de San Agustín. Este claustro es una de las mejores joyas patrimoniales con que cuenta el país y allí fue habilitado el Archivo regional de Boyacá, uno de los más valiosos de América ya que conserva documentos como el acta de fundación de Tunja.

Según Monseñor Monastoque, gracias a la ex directora de Colcultura Gloria Zea este lugar fue rehabilitado y luego tomado a cargo del Banco. Fue un gol que ella hizo, porque en ese entonces el Banco solo restauraba monumentos. Hoy le agradecemos ese gol , dijo monseñor.

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