SIGNOS PREOCUPANTES

SIGNOS PREOCUPANTES

El sector manufacturero en Gran Bretaña está ya oficialmente en recesión, con crecimiento negativo por dos trimestres consecutivos. Una moneda revaluándose y la caída económica en Asia son las dos principales causas del receso.

13 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Estos dos mismos factores están empezando a detener el crecimiento en Estados Unidos. Sin embargo, la manufactura contribuye con menos de la quinta parte de la producción total de bienes y servicios tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña, pero los sectores de servicios en ambos países continúan creciendo vigorosamente. La demanda doméstica permanece boyante, ayudada por incrementos reales rápidos en los salarios, fácil acceso al crédito y ganancias en los patrimonios como resultado de mayores aumentos en el valor de las acciones y papeles en las bolsas de valores.

Tres indicadores claves sugieren que los buenos pueden no continuar tan satisfactoriamente. El primero de ellos, las utilidades de las compañías, son un buen pronóstico de crecimiento. Si las utilidades bajan, las firmas responden disminuyendo inversiones o puestos de empleo. En adición, menores utilidades bajan los precios de las acciones, lo que lleva a los tenedores a reducir sus gastos. Lamentablemente, tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, las utilidades cayeron tanto en el cuarto trimestre de 1997 como en el primer trimestre del presente año. Bancos de inversión como el Dresdner Kleinwort Benson, pronostican cero utilidades este año en Estados Unidos y pérdidas del 15 por ciento promedio en Gran Bretaña.

El segundo indicador clave es el nivel de inventarios, y aun cuando es el menor componente del producto bruto interno, es el más volátil y desempeña un papel importante en el cambio de señal de la economía del sector manufacturero. Algunos economistas alegan que el papel de los inventarios ha cambiado, a medida que los métodos de justo a tiempo del control de inventarios permiten a las firmas sintonizar la producción más cercanamente a las ventas, evitando una acumulación de inventarios que más tarde fuerce a las compañías a rebajar producción. Pero no tienen razón los que parecen exagerar el efecto del sistema justo a tiempo . Aun cuando el nivel de inventarios ha rebajado con este sistema, tal nivel sigue tan volátil como siempre y continúa siendo causante de un frenazo del crecimiento. Las oscilaciones en los inventarios fueron la principal causa de recesiones a principios de los años noventa tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña.

El tercer indicador es la denominada curva de rendimiento , que ha sido por mucho tiempo un poderoso vaticinador. En tiempos normales, los rendimientos de los bonos a largo plazo son más altos que las tasas de interés de corto plazo, para compensar a los inversionistas por el más alto riesgo de destinar parte de su dinero a un período más largo de tiempo. Pero justamente antes de las recesiones, las curvas de rendimiento a menudo se invierten, o sea, dinero a corto plazo ha tenido mejor tasa de interés que a largo plazo. Sobre esta base, deberá estar sonando la alarma en Londres hoy, ya que la curva de rendimiento se ha invertido desde el año pasado. En contraste, en Estados Unidos la curva es plana, es decir, dinero a corto plazo está produciendo lo mismo que los bonos a 10 años.

Tomando juntos los tres indicadores arriba mencionados, ellos sugieren una fuerte recesión como inminente en Gran Bretaña, con un riesgo menor en Estados Unidos. La manera usual en la cual las expansiones terminan es cuando una economía se sobrecalienta, sube la inflación y los bancos centrales se ven forzados a subir las tasas de interés.

Lo anteriormente dicho es lo que está pasando en Inglaterra. Pero en Estados Unidos la tasa inflacionaria ha permanecido muy aplacada, por lo cual la mayoría de los pronósticos no ven la necesidad de más altas tasas de interés que podrían suscitar una recesión más profunda. La diferencia en esta presente expansión en los dos países es que en Estados Unidos la inversión ha liderado su actual crecimiento, mientras en Gran Bretaña el líder ha sido el consumo. Sin embargo, el peligro en Estados Unidos es un exceso de inversiones, estimulado por un mercado accionario en ebullición, que lleve a una sobrecapacidad productiva, con utilidades en declinación y, eventualmente a una dolorosa contracción.

Veremos cómo salen de esta coyuntura los hacedores de política económica mundiales.

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