POR LOS CUERNOS

Al toro hay que cogerlo por los cuernos. El grave problema del déficit fiscal tan solo se resolverá estructuralmente si se logran resultados significativos en dos frentes: la lucha contra la evasión y la reducción y control de los gastos de funcionamiento del Estado.

13 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Mayores impuestos - bien sea de tarifas , por la vía de la ampliación de la base o con medidas especiales como los bonos de paz, es una opción que no se pueden excluir. Seguramente un sacrificio adicional se tendrá que hacer. Pero más tributos no debe ser la prioridad del gobierno. El gran déficit se origina en el 35 por ciento de impuestos que no se recaudan, contribuciones cuyo pago se evade olímpicamente. Y en el exceso de gasto - superfluo, ineficiente- que caracteriza la operación del Estado desde hace mucho rato.

Si por ejemplo se redujera apenas la evasión a apenas la mitad - para ser realistas en el corto plazo - y se redujera un 10 por ciento los gastos de funcionamiento oficiales - para no exigir esfuerzos exagerados, el hueco en las finanzas públicas se cubriría sin necesidad de más impuestos.

Ahora bien, lo que proponemos no es sencillo. Pero no hay razón por la cual no se concentren los esfuerzos del gobierno en atacar estos dos frentes cruciales en vez de recurrir al más fácil pero inconveniente camino de exigir más tributos a una economía legal agobiada por múltiples problemas.

Insistimos en la necesidad de penalizar la evasión. Y en la urgencia de conformar un robusto cuerpo élite que se encargue de perseguir a quienes incumplen sus obligaciones tributarias. Hay que dotar a la administración de impuestos de recursos técnicos, humanos y jurídicos verdaderamente poderosos para que tiemblen del miedo los evasores.

Es injusto que los que ya pagan impuestos tengan que pagar más para compensar lo que dejan de pagar quienes no aportan lo que los corresponde a las arcas oficiales.

Por el otro lado, un gobierno con decisión política de hacer cosas importantes como parece ser el de Pastrana, debe ponerle el cascabel al gato del despilfarro en las entidades públicas.

De nuevo, no es justo que empresas privadas y personas naturales tengan que pagar los platos rotos del desgreño en la gestión oficial.

Confiamos en la inteligencia, decisión y seriedad del Ministro Restrepo para enfrentar el problema fiscal con soluciones de fondo que sean adecuadas y justas.

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