TOREA LA VIDA EN SILLA DE RUEDAS

TOREA LA VIDA EN SILLA DE RUEDAS

El toro tenía un lucero en la frente. Cuando Manuel Vidrié, Miguel Cubero y Alvaro Múnera, El Pilarico , lo vieron, sintieron algo extraño. El animal los miraba insistente y quieto. A ninguno le gustó.

12 de abril 1998 , 12:00 a.m.

- Ojalá te toque en el sorteo , le dijo Cubero a El Pilarico.

- A mí tampoco me gusta , respondió. Se volvió sobre los talones y agregó: ojalá sea tuyo .

Esa tarde toreaban en Múnera, en Albacete (España). El Pilarico tenía ganas de torear allá porque esa plaza lleva por nombre su apellido y también los aficionados lo esperaban con cariño porque era un torero con el apellido de su plaza.

En el sorteo, el toro del lucero en la frente, llamado Terciopelo , le tocó en suerte al joven torero antioqueño. El Pilarico pidió al torilero que se lo echara de segundo, pero el torilero se equivocó y echó al ruedo de primero a Terciopelo . Ya no se podía hacer nada.

Recuerda que el animal salió con agresividad espantosa, metiendo miedo y rajando a las cuadrillas. Llegaba al caballo y apenas sentía la puya, escupía el peto y se iba. Intentaron picarlo hasta cuatro veces y no se dejó.

Antes de comenzar la faena sabía que el toro era difícil, pero en España, pensaba, no se podía dar el lujo de darle cuatro pases, matarlo y listo. Mas, cuando se es extranjero y no le perdonan nada. Intentó sacarle partido a Terciopelo .

El animal embestía con fiereza, queriendo arrancarle las zapatillas y la muleta. Buscando su cuerpo. Logró equivocarlo y le sacó tres muletazos que le hicieron pensar que había ganado el duelo. Empezó a sonar la música y la plaza se entusiasmó con los ole. Pero al sexto muletazo algo extraño pasó. El toro venía embistiendo y de pronto se paró. Como el toro no embiste el color rojo sino el movimiento, el torero también se quedó quieto y sólo movía la muleta.

Terciopelo miraba al torero y la muleta. Hizo un amague para embestir la muleta y en el recorrido cambió la dirección. Cogió una pierna de El Pilarico y lo lanzó para arriba. Cuando iba cayendo lo volvió a recibir y de nuevo lo lanzó a las alturas y lo dejó caer a la arena.

Se fracturó la quinta vértebra cervical y el golpe en la cabeza lo dejó medio inconsciente. Perdió la movilidad y sensibilidad de su cuerpo. No podía ver ni hablar, pero sí escuchar.

- El chaval tiene el cuello fracturado, llévelo ya al hospital, pero vaya despacio porque no se salva, está próximo a un paro cardíaco , escuchó cuando el médico de la plaza le decía a su apoderado, Tomás Redondo, y a José Cubero, El Yiyo , que lo acompañaba esa tarde.

Cuando iba llegando al hospital abrió los ojos y vio a su apoderado llorando. Trató de hablar para calmarlo y pedirle que no se arrepintiera de haberlo llevado a España. Entonces recordó que a la Península había llegado dos años atrás, el 6 de marzo de 1984, con la ilusión de triunfar, después de una apoteósica faena en La Macarena de Medellín que le mereció el trofeo al mejor de la feria. Era la primera vez que un novillero era reconocido como triunfador en una feria de importancia.

Ese triunfo y Tomás Redondo, el apoderado de El Yiyo , su mejor amigo, le abrieron las puertas de España. Completó 22 corridas y estaba cerca de buscar la consagración en las grandes plazas españolas cuando el toro lo dejó parapléjico.

Dos cornadas más Nacido el 19 de noviembre de 1965 en Medellín y pese a que vivió entre planos y maquetas su padre y su hermano mayor son arquitectos y su madre y una de sus hermanas delineantes de arquitectura la pasión que se le despertó fue la de los toros.

Después de seis meses de escapadas del colegio y entrenamientos en La Macarena, un banderillero se le acercó y le preguntó si quería ser torero. Permaneció callado y el otro se adelantó y le dijo: si quieres ser torero, tienes que probar el valor .

Lo programaron para debutar como sobresaliente de espada en una novillada en San Carlos, en el oriente de Antioquia. Entusiasmado, mandó a hacer su traje corto con la ayuda de su mamá, la única que sabía en qué andaba. Ella pensó que era un capricho que pronto pasaría.

Le reservaron una novilloncita brava. Le tocó enfrentarla y sintió que era algo como natural. Aunque el miedo lo asaltó, se dio cuenta de que esa era su profesión. Ahí había empezado todo.

Estuvo en el hospital de parapléjicos en Toledo. Poco a poco fue conociendo la verdad. Fueron momentos de depresión muy grandes, quería morir, no saber nada , recuerda.

A los cuatro meses lo trasladaron para Estados Unidos. Allá lo operaron de nuevo y tras tres años de rehabilitación, empezó a tener movimientos.

Estando allí recibió otros dos duros golpes: su amigo José Cubero, El Yiyo , murió en Colmenar Viejo. Un toro le partió el corazón. A raíz de lo que les pasó a los dos toreros, el apoderado Tomás Redondo se enloqueció y se ahorcó.

Esos fueron momentos más difíciles de aceptar que la misma cogida mía. Eramos hermanos, tan llenos de ilusiones , asegura El Pilarico desde su silla de ruedas. Luego, volvió a Colombia y se dio cuenta de que las oportunidades para los discapacitados no existentes.

Al ruedo político El año pasado conoció a Abraham Robledo quien víctima de un atentado, siendo dirigente del Nuevo Liberalismo, quedó en silla de ruedas. El y otros amigos lo motivaron para que se lanzaran al Concejo de Medellín por un movimiento cívico liderado por los discapacitados.

El Pilarico venció la desconfianza hacia la actividad política y encabezó la lista al Concejo. La mayoría de votos la obtuvo de los aficionados a los toros.

Ya logró que se aprobara un incentivo en industria y comercio para las empresas que empleen a discapacitados y un plan municipal para que cada dependencia de la administración tenga programas para ellos.

Ahora lucha porque se cree una escuela para sordomudos, se obligue a la enseñanza de la lengua manual colombiana y se cree el bachillerato nocturno para sordos. Además, proyecta el montaje de una empresa de economía mixta entre El Metro, el municipio y la empresa privada para adecuar buses para discapacitados.

No me siento político. Lo que sé es que desde aquí puedo hacer muchas cosas para ayudar a los cerca de 40.000 discapacitados que tiene la ciudad , afirma.

Sus ratos libres los dedica a ir al estadio a ver fútbol o recrearse con un buen programa en la televisión y hace parte de un centro de evolución espiritual. Las mujeres, las fiestas, el dinero... yo hacía parte de eso. Uno joven no conoce limitaciones, quiere coger el mundo con las manos y el toreo facilita eso , recuerda sin añoranzas.

Reconoce que la vida le enseñó que se necesita más valor para torear otras muchas cosas. El valor del torero es relativamente animal y se reduce a veinte minutos frente a un toro, pero para afrontar problemas que no tienen solución, se necesita valor para toda la vida , asegura.

fOTOS Alvaro Múnera, El Pilarico , estaba cerca de la consagración como torero cuando Terciopelo , un toro con un lucero en la frente, lo postró en una silla de ruedas.

El Pilarico , con su esposa Bibiana Giraldo, en la plaza de toros La Macarena, en donde inició su carrera.

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