SAN BERNARDO: UN BARRIO ATRAPADO Y SIN SALIDA

SAN BERNARDO: UN BARRIO ATRAPADO Y SIN SALIDA

San Bernardo, un barrio del centro de Bogotá, tiene unos límites nada envidiables: por el norte, inquilinatos y jibariaderos de basuco; por el sur, funerarias y algún streap tease camuflado; por el oriente, prostitutas, almacenes de muebles y residencias de 2.500 pesos el ratico; y por el occidente, talleres de mecánica y más inquilinatos.

06 de marzo 1998 , 12:00 a.m.

En el centro de estas 40 manzanas hay unas 13 mil personas que tratan de sobrevivir entre bandas de atracadores, cantinas y vendedores de droga. Mientras uno no se meta con los de las bandas, ellos no se meten con uno , dice una profesora.

Pero un antiguo habitante del sector tiene otra manera de pensar. El afirma que hace dos años ayudó a conformar un comité de seguridad para defender una calle tomada por más de 25 miembros de una banda.

Nos tocó mancarnos (armarnos) y de frente les dijimos: O ustedes o nosotros. Ustedes no son blindados, si a nosotros nos entra la bala a ustedes también , afirma este hombre.

No tuvimos más remedio, nos cansamos de llamar a las autoridades. Cuando vienen, preguntan, anotan y no vuelven , agrega.

Un día, dos de esos ladrones le quitaron una chaqueta a un señor y le dieron un navajazo en la cara... los agarramos llegando a la décima. Les dimos pata ventiada y después los amarramos a un poste, uno por cada lado , explica el vecino de San Bernardo.

Eso es lo que hace falta para saniar el resto del barrio, cogerlos a garrote pa que no vuelvan , agrega.

En este sector, ubicado entre las calles primera y sexta y la carrera décima y la avenida Caracas, se habla de unas cinco bandas de atracadores, cada una con unos 20 ó 30 integrantes, cuyas edades no sobrepasan los 25 años.

Las personas entrevistadas afirman que también hay bandas de niños de ocho y quince años. En estos días vi un par de vergajitos que iban a apuñaliar a dos niñas por robarle el maletín de los libros , dice una vecina.

El deterioro de San Bernardo comenzó hace unos diez años, dice una mujer que recuerda con orgullo las épocas doradas del barrio, cuando en el sector vivían los Umaña, los Valenzuela y otras familias de los duros, duros .

Esa gente se fue para Europa y arrendó las casas y así fueron pasando de mano en mano hasta que se convirtieron en inquilinatos , dice una mujer. Ella al igual que sus vecinos no quiere que le mencionen el nombre.

La mayoría de los inquilinatos están ubicados en callejones. Tienen fachadas en ruinas y avisos de se arrienda pieza en sus puertas o ventanas. Un cuarto vale entre 50 o 60 mil pesos mensuales.

Ahora, según los vecinos, los que viajan a Europa son algunos ladrones elegantes del barrio que se han especializado en robar allá y regresan cuando se les vence la visa . Son dueños de motos, de taxis, de busetas, tienen su buen carro y se dan buena vida.

Sin agua Otros vecinos le adjudican el inicio del deterioro a las residencias. Después de ellas llegaron las prostitutas, las cantinas y los ladrones , afirman. Ahora hay más de cien prostitutas, 39 residencias y unas 50 cantinas de mala muerte, algunas de ellas con el letrero de sellamiento de la Alcaldía.

Los habitantes de San Bernardo dicen que algunas de ellas llegan a trabajar desde las siete de la mañana. Casi todas son de otros lados, del barrio 20 de Julio, del Córdova, de Columnas. En donde viven ellas pasan por señoras, la gente las saluda buenos días señora, cómo está señora, y se vienen a acá y nosotras y nuestras hijas como quedamos , se queja una vecina.

Según los habitantes, los niños son los principales afectados. En este barrio hay 30 jardines infantiles del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y cinco colegios; los menores en edad escolar suman unos ocho mil.

En uno de los colegios, el Centro Educativo Los Angeles, fue cortada el agua el pasado 18 de febrero debido a que la Administración Distrital no ha pagado por ese servicio desde hace 70 meses. La deuda supera los 28 millones de pesos.

Ahora trabajan media jornada. La Policía les lleva agua en un carro tanque y los padres llenan el depósito a punta de baldes.

Al medio día, las calles de San Bernardo se llenan de uniformes colegiales. Se escucha el ruido del esmeril, los martillazos de los mecánicos y saltan las chispas en los talleres de soldadura. En los últimos dos días una volqueta y varias máquinas trabajan día y noche en la repavimentación de la calle tercera, una de las más transitadas.

Hace unos quince días, EL TIEMPO hizo un recorrido nocturno por este sector y lo encontró sin alumbrado público, incluida la carrera décima y la inquietante calle sexta.

En esta última es donde más se nota la influencia que llega desde el sector de El Cartucho, donde habitan unas 12 mil personas, la mitad de ellas dedicadas al comercio y consumo de drogas, según la secretaría de Gobierno.

Por las noches los ñeros prenden fogatas y se acurrucan en los andenes a fumar basuco. En muchos inquilinatos de esta zona, aseguran los vecinos, habitan bandas de atracadores que azotan el centro de la ciudad.

A pesar de esta situación, San Bernardo no figura en el plan piloto para la recuperación del centro que desarrolla la alcaldía de la ciudad de la calle sexta hacia el norte.

Donde sí aparece, es en el megaproyecto de renovación urbana. Según ese plan, en esta zona, y el vecino sector de San Victorino, sería construida una inmensa plaza pública, un centro comercial y la estación más importante del metro.

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