VIRUS DE LA CRISIS FINANCIERA ASIÁTICA CONTAGIA AL MUNDO

VIRUS DE LA CRISIS FINANCIERA ASIÁTICA CONTAGIA AL MUNDO

Cuando el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, descartó la crisis financiera asiática como unos cuantos obstáculos en la vía el pasado mes de noviembre, no era el único en subestimar la grandeza del efecto que repercutiría en la economía mundial.

06 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Desde Pakistán hasta México y desde Suráfrica hasta Rusia, los gobiernos están pasando por una crisis monetaria severa.

El rand suraficano, la rupia india, el dólar canadiense y el peso chileno y mexicano han caído drásticamente. La rupia pakistaní se devaluó la semana pasada y la deuda del gobierno ruso se ha disparado, destacando la fragilidad del rublo en el momento en que Moscú negocia con el Fondo Monetario Internacional.

Primero fue Tailandia y los otros países de Asia suroriental. Luego fue Japón. Ahora el mundo se está preocupando por la tercera etapa de la crisis asiática , dijo Neil MacKinnon, asesor independiente de fondos. En estas circunstancias, qué separa a los países que sucumben en presiones de aquellos que llegan a sobrevivir la crisis? Economistas siguen luchando para explicar cómo la crisis asiática se expandió en las etapas uno y dos. Recuentos de contagio en otras partes demuestran cómo la crisis salta de un socio comercial a otro. Pero la expansión de la crisis a nivel global exige una explicación más compleja, enfatizando el rol de los precios de materias primas, la sensibilidad de inversionistas hacia los fundamentos de la economía y la fluctuación del yen frente al dólar.

Los economistas siempre han sido conscientes de que la crisis financiera en un país se traslada a los otros. Este virus es normalmente más grande durante los tiempos de turbulencia del mercado que durante los períodos de calma; opera más a nivel regional que a nivel global, y usualmente se desplaza de países grandes a países pequeños.

Pero como Morris Goldstein del Instituto para Economía Internacional afirmó, la crisis asiática no sigue los patrones tradicionales. Se originó en el pequeño país de Tailandia y se ha expandido a una gran variedad de economías, grandes y pequeñas.

El comercio e inversión son canales obvios de difusión: una crisis en un país debilita exportaciones y flujos de capital a sus socios comerciales. Pero esto significa que las primeras fatalidades de la devaluación de Tailandia hace un año exactamente, deberían haber sido Malasia, Singapur y Taiwan, y no Indonesia y Corea del Sur.

Una hipótesis más persuasiva es que la crisis tailandesa envió una señal de alerta a inversionistas internacionales, incitándolos a reevaluar la confiabilidad del crédito de los mercados emergentes. Inversionistas en Asia prontamente encontraron otras economías que como Tailandia tenían un gran déficit en sus cuentas corrientes, tasas de cambio sobreevaluadas, capacidad excesiva y los debilitados sistemas financieros pobremente supervisados. Razón por la cual se han transferido grandes cantidades de bienes financieros a Wall Street.

Dado que ni las tasas de interés se expanden ni las evaluaciones de crédito dan pistas sobre la propagación de la crisis asiática, economistas han redoblado esfuerzos para producir sus propios sistemas de pronta advertencia.

Sus estudios sugieren que las tasas de cambio sobreevaluadas, el gran déficit de sus cuentas corrientes, el desplome de las exportaciones y una pobre actividad económica son los mejores pronósticos de las crisis.

Un país es lo que produce. Para un gran productor, estas caídas debilitan su posición comercial, sus finanzas públicas y su actividad doméstica. Países con monedas fuertes para transacciones comerciales y una pequeña reserva de cambio extranjero, también están en peligro. Usando estas medidas, los mejores indicadores predicen cuatro de cinco crisis de tasas de intercambio. Pero ellos envían una falsa alarma por cada dos correctas.

Considere el caso de Pakistán el cual se devaluó el pasado fin de semana. El indicador de riesgo del mercado emergente que han desarrollado Manmohan Kumar y colegas del Credit Suisse First Boston, caracterizó a Pakistán como un riesgo moderado en abril, enfrentando un 47 por ciento de probabilidad de crisis (es decir una caída de 5 por ciento en un mes). En junio el riesgo había llegado al 70 por ciento, generando una caída de las reservas y un débil crecimiento de exportaciones, entre otros factores.

Dado su crítica situación, el anuncio de las sanciones a raíz de las pruebas nucleares de Pakistán el pasado mes de mayo, llegó como un baldado de agua fría. Hasta el punto de afectar la confiabilidad de las inversiones extranjeras y de las actividades económicas, haciendo a Pakistán más vulnerable que antes.

Pakistán fue afectado por otro factor que aparenta ser de gran importancia en el contagio asiático: los débiles precios de las materias primas. Otros países, especialmente Rusia y Suráfrica muestran este factor más especificamente.

Los precios de las materias primas cayeron 11 por ciento en la segunda mitad del año pasado, se estabilizaron y comenzaron a caer de nuevo en mayo. Los precios de las materias primas en agricultura y metales han caído un cuarto de su máximo precio en 1995, mientras que los precios de la energía han caído en un tercio de lo que estaban en 1996.

El mercado de materias primas ya había sufrido bajas cíclicas, pero la crisis asiática los hizo más graves. La caída del ingreso nacional de los países más afectados ha significado un desplome en el sector de la construcción, escasez en el intercambio financiero y un incremento de los bienes importados en términos de la moneda nacional.

Esto ha reducido la demanda de materias primas, especialmente las del sector industrial. El efecto en los precios ha sido muy dramático ya que los países asiáticos cada vez son más importantes para los consumidores de materia prima.

El consumo mundial de petróleo se incrementó de 12 a 15 por ciento entre 1992 y 1996 gracias a los países asiáticos en desarrollo. Los metales, el caucho, los granos, el aceite y las grasas muestran patrones similares. Los precios de la madera, el arroz, el caucho natural y los aceites vegetales también se han reducido por la caída de los precios en Asia lo que ha obligado a los productores de la región a exportar más reservas y ha intensificar la producción.

En los países industrializados los bajos precios de la materia prima han sido una buena influencia para la deflación, pero para los productores el impacto ha sido bastante considerable. Por lo menos las exportaciones de 25 países dependen del petróleo, pues significan casi un quinto de las ganancias que obtienen por sus exportaciones totales.

Entre ellos están Rusia, Nigeria y varios países latinoamericanos, así como los productores tradicionales del Oriente Medio. La caída en los precios del cobre significa una amenaza similar para Zambia, Chile y Mongolia, países que derivan de este producto el 20 por ciento de las ganancias provenientes del comercio internacional.

En Latinoamérica, el déficit de las cuentas monetarias se ha ampliado y el descenso de los precios de las materias primas ha coincidido con un fortalecimiento en la demanda. El déficit de Chile, que es el más amenazado de la región, puede alcanzar el 7 por ciento del producto nacional en este año. Las materias primas representan el 60 por ciento de las exportaciones chilenas y el petróleo representa el 40 por ciento de los ingresos del gobierno mexicano.

Casi todos los países de la región dependen de las exportaciones de materia prima , dijo John Bowler, director latinoamericano de la Unidad Económica de Inteligencia. La caída en los precios de la materia prima debería producir como respuesta que los niveles reales de intercambio se debilitaran, salvo México y Chile, esto no ha sucedido . Tanto los pesos chilenos como los mexicanos han alcanzado bajas récord recientemente; la moneda mexicana ha caído 14 por ciento frente al dólar desde octubre.

Rusia también ha sido una gran víctima de la caída en los precios de las materias primas. La reducción de los ingresos del petróleo y del gas, sus dos mayores productos de exportación, ha exacerbado los problemas de largo plazo como la recaudación de impuestos y las fuentes de financiación del gobierno. Esta semana las tasas de financiación del país tuvieron un incremento del 20 al 80 por ciento. Pero los grandes industriales están urgidos de una devaluación.

Si el rublo se devalúa, la viabilidad de otros países de la región que ajustaron su moneda recientemente, será cuestionada , argumenta Brian Mullaney de Hsbc. Las monedas del Báltico y de Ucrania serían particularmente vulnerables. La corona checa sería poco firme, especialmente si las próximas elecciones producen un nuevo gobierno de coalición inestable .

Hasta ahora, la fortaleza de las monedas de los mercados de Europa central y oriental han demostrado que no todos los mercados emergentes están cortados con la misma tijera . Las políticas fiscales de muchos de los gobiernos de la región tienen la aprobación del mercado, siempre y cuando no sean vistas como excesivamente dependientes del dinero caliente para financiar sus déficits monetarios.

La caída en los precios de las materias primas también ayuda a explicar las dificultades a las cuales se ha tenido que enfrentar la República de Suráfrica. Particularmente por los bajos precios del oro, lo cual refleja el desencanto que el banco central ha tenido de este metal así como de la crisis asiática. El oro y otros tantos metales representan un tercio de sus exportaciones.

Suráfrica no tiene un déficit monetario muy grande ni una moneda evidentemente sobreevaluada, por lo que no es tan vulnerable a una señal de alerta al estilo tailandés.

Pero, al igual que en Rusia, los inversionistas le temen a la disposición de las autoridades de mantener las tasas de interés altas durante un largo período. Desde que el índice de intercambio europeo empezó a tener problemas al inicio de la década de los noventa, las dudas sobre la capacidad de mantener las tasas de crédito por las nubes han representado un problema serio en la crisis monetaria.

En el pasado probablemente Suráfrica se ha apresurado demasiado en recortar las tasas cuando presiones en su moneda comienzan a desvanecer.

La fortaleza del dólar frente al debilitado yen japonés ha generado la salida de fondos de los mercados emergentes hacia el mercado consolidado estadounidense. El debilitamiento de la competitividad de los socios comerciales de Japón, podría causar una oleada de devaluaciones en la región, empezando por China y Hong Kong en el caso de que se diera una crisis más profunda del yen.

Junto con la crisis económica rusa, ésta es la causa por la que los funcionarios económicos se desvelan. Pero después de este análisis de cómo la crisis asiática se expandió el año pasado, nadie sabe dónde y cómo surgirán más problemas.

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