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SI NO SABE, ES MEJOR NO AYUDAR

SI NO SABE, ES MEJOR NO AYUDAR

En un país tan violento como el nuestro, no es difícil tropezarse con situaciones dramáticas que reclaman nuestra colaboración.

Un accidente de tránsito, una persona que ha sido víctima de los atracadores o de un carro fantasma. O quizás alguien que se intoxicó, se electrocutó o sufrió cualquier otro percance.

En estos momentos, es fundamental la ayuda que podamos prestar, antes de que la persona sea llevada a un centro de urgencias. Y es precisamente, en estos instantes, en los que se cometen muchos errores que empeoran las situaciones de las víctimas e incluso pueden llevarla a la muerte, más rápido.

Para tener en cuenta Para evitar que esto suceda, es importante que usted siga algunas recomendaciones básicas.

1. Piense, para comenzar, que nadie está exento de ser esa próxima víctima. No se trata de ser negativo sino de estar prevenido ante cualquier cosa que pueda pasar.

2. Por ello, todo el mundo debe ser respetuoso de las normas y estar afiliado a una Empresa Promotora de Salud (EPS), con toda su familia.

3. Informe a sus jefes y a sus familiares, cuál es la entidad a la que está afiliado.

4. Cuénteles en dónde carga su documento de salud. Recuerde que su esposa y sus hijos deben pertenecer a esa misma empresa.

5. Si llega de visita un familiar, la abuelita pensionada, por ejemplo, es bueno saber si está afiliada a alguna entidad o si otro de los hijos la tiene afiliada.

6. Tenga una lista de las Instituciones Prestadoras de Salud, adscritas a su EPS, especialmente de las que están más cerca a su casa o sitio de trabajo.

7. Si se presenta una urgencia, lo primero que debe hacer es pensar cómo va a ayudar porque si actúa a la loca puede haber no una sino dos víctimas.

Por ejemplo, si una persona se electrocutó, usted debe pensar primero en la necesidad de cortar la energía eléctrica, empujar el cable con un palo y no ir a pisar nada mojado. Luego, puede mirar si la víctima está viva o muerta, y mientras lo hace, solicitar a otra persona que pida ayuda.

8. No se haga el héroe ni pretenda hacer diagnósticos. Esto corresponde a los médicos.

9. Si no tiene idea, su mejor ayuda es pedir a otros que colaboren con la víctima. Por ejemplo, si es un intoxicado, no le dé a beber leche, café u otros líquidos, lo puede hacer ahogar. Llame al médico o lleve a la persona al centro de salud más cercano.

El tránsito Qué hacer cuando se presenta un accidente de tránsito? 10. Este es uno de los problemas más frecuentes en el país. Lo más importante es pedir ayuda de inmediato al 112. Le contesta un radiooperador que le enviará ayuda inmediata que puede ser un policía, un motociclista o una patrulla; o puede llamar al 115 (Secretaría Distrital de Salud, en Bogotá) y pedir una ambulancia. En fin, existen diferentes alternativas. Es difícil que todos o alguien lleve celular, pero se le puede pedir el favor a un vecino del lugar.

11. Si tiene alguna idea, puede ayudar a las víctimas. Pero debe hacerlo bien. Olvídese de los consejos de las abuelas que decían que debía darse un vaso de agua a la víctima, obligándola a tomársela.

12. Con las demás personas que están allí, acordone el lugar para que la gente no se acerque mucho al herido o para que otros carros que vengan a alta velocidad no se estrellen contra el vehículo del choque.

13. Si no llega ayuda rápidamente o si está en una carretera, pare un taxi u otro vehículo y pídale que le ayude a transportar al herido. La legislación vigente recompensa esta solidaridad.

14. Así, ya no tema ayudar, no crea que va a terminar involucrado en un ilícito o lo van a llevar a la cárcel. Es fácil comprobar que dice la verdad.

15. Si va a mover a la persona, hágalo con mucho cuidado, no mueva su columna ni su cuello. Pregunte si alguien sabe de primeros auxilios para que inmovilicen primero a la persona y así evitarle daños mayores.

Asesoría: Mario Roberto Santamaría Sandoval, médico cirujano de urgencias, miembro de la junta directiva del Colegio Colombiano de Médicos de Urgencias, y Camilo Salazar López, presidente del Colegio Colombiano de Médicos de Urgencias, organizadores del congreso sobre el tema que se realizará en Bogotá del 10 al 13 de junio.

Urgencias, de primera Si se logra que la ayuda inicial sea la mejor, el siguiente paso, que es la atención médica propiamente dicha, está garantizado.

Hoy en día, la mayoría de los centros de urgencias del país están preparados con los recursos médicos, humanos y técnicos.

Las urgencias dejaron de ser el sitio a donde se llevaban a aquellos médicos que se querían castigar. Hoy, es el lugar en donde están los mejores médicos de la institución, capaces de resolver las situaciones críticas que se presentan.

También, gracias a Dios, ya no cualquiera tiene un letrero de urgencias en la puerta de una droguería , dice Mario Roberto Santamaría Sandoval, médico cirujano de urgencias, Una ayuda oportuna, una buena atención médica y una legislación adecuada, han dado una nueva cara a las urgencias en el país.

Existe el Seguro obligatorio de accidente de tránsito, que es un contrato privado entre el dueño de todo vehículo automotriz y una compañía de seguros, la que se compromete a pagar los gastos médicos que demande un accidente. Las tarifas las regula el Soat, es decir, que nadie puede cobrar ni un peso más ni un peso menos, y da lo mismo si se atiende en el último hospital del país o en la superclínica universitaria.

Esa misma póliza cubre los servicios de transporte desde el sitio del accidente hasta el lugar en donde se atienda al paciente, a un monto de diez salarios mínimos diarios.

Como en el país hay una franja de gente que no tiene póliza, y además existen los llamados carros fantasmas que atropellan a la gente y huyen, se creó un fondo especial que paga la atención de víctimas de carros fantasmas. Es la subcuenta de accidentes de tránsito, del Fondo de Solidaridad y Garantía (Fosyga).

Así, en este momento Colombia está salvando grandes cantidades de vidas humanas con estos procedimientos.

Esto se hace a diario, con víctimas de la violencia, de accidentes de tránsito o generales, por ejemplo, un niño que se cae de un árbol o uno que se corta con una botella de gaseosa que se le explota en las manos. Así mismo, las víctimas de accidentes de trabajo o las que se alteran por enfermedades cerebrocardiopulmonares, las cuales afectan a personas mayores de 35-40 años.

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