JAPÓN AGRAVA DÉFICIT PRESUPUESTARIO CON LA BAJA DE IMPUESTOS PARA 1999

JAPÓN AGRAVA DÉFICIT PRESUPUESTARIO CON LA BAJA DE IMPUESTOS PARA 1999

Con su anunciada decisión de reducir los impuestos a partir del año próximo, el primer ministro Ryutaro Hashimoto asumió el riesgo de agravar el déficit presupuestario ya importante de Japón, sin que ello le garantice el éxito de su intento de reactivación económica durable.

10 de julio 1998 , 12:00 a. m.

El jefe del gobierno y el gubernamental Partido Liberal Demócrata dieron hasta ahora sólo escasos detalles sobre las medidas que cuentan tomar. Hashimoto se limitó a indicar que prepara una baja del impuesto sobre la renta y reducciones fiscales para las empresas a partir de 1999.

El PLD y el gobierno deben preparar una vasta reforma fiscal después de las elecciones senatoriales del domingo próximo. El proyecto debe estar preparado antes de fin de año.

El objetivo de tal reforma es aumentar el poder adquisitivo de las familias e incitarlas a consumir. El gobierno espera que con ello aumente el consumo, estancado desde hace meses, lo que daría el impulso necesario para que la economía del país salga de la recesión.

La mayoría de los economistas estima que el proyecto del PLD es proceder a una reducción del impuesto sobre la renta que junto con las reducciones fiscales ya previstas para 1999 totalizarían unos 4 billones de yenes (28.800 millones de dólares). Ese monto es equivalente a las reducciones de impuestos realizadas para 1998, pero éstas eran temporarias y aquéllas serán definitivas.

Como resultado inmediato, ese proyecto producirá una agravación notable del déficit estatal. Para compensar la baja de ingresos fiscales, el gobierno japonés tendrá que optar entre emitir más obligaciones estatales, aumentando con ello la deuda pública.

Los déficits públicos japoneses (Estado y administraciones locales) alcanzaban ya la suma astronómica de 489 billones de yenes en marzo pasado, cuando terminó el año fiscal 1997/98, y se estima que llegará a 529 billones de yenes en marzo próximo.

Esta deuda estatal, que casi ha doblado en diez años, representará el año próximo 4 millones de yenes (28.777 dólares) por cada japonés, incluyendo los bebés y los ancianos.

La deuda pública se acerca peligrosamente al 100 por ciento del PIB anual del país. El déficit presupuestario (Estado y administraciones locales) era del 5,9 por ciento en 1997 y llegará a 9,7 por ciento en 1998. Es cierto que esta última cifra se debe en parte a un acontecimiento excepcional: la incorporación al presupuesto del reembolso de la enorme deuda dejada por la empresa de ferrocarriles japoneses al ser privatizada.

Por lo demás, el Tesoro japonés tendrá probablemente que emitir también obligaciones para financiar parte del plan de saneamiento de los bancos en peligro de quiebra en razón de créditos morosos, anunciado en mayo, señaló Masaharu Usuki, economista del Ltcb Research Institute.

Hashimoto estaba entre la espada y la pared y no tenía más remedio que renunciar por dos o tres años a sanear las finanzas públicas , estimó Usuki.

La prioridad es reactivar la economía, pero la falta de confianza de los consumidores es grande y se necesitará tiempo para invertir esta tendencia. Quizá la reducción de impuestos no sea suficiente , acotó el experto.

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