BREVE TEORÍA DEL COLOR

BREVE TEORÍA DEL COLOR

Las velas y las flores de todos los colores significan tristeza, alegría, pasión, esperanza, amor, pureza, desprecio y etcétera; nosotros los colombianos oscilamos entre todos esos sentimientos.

07 de abril 1998 , 12:00 a.m.

Pero el cuento de los colores se aprecia también de otras maneras: políticamente nos casamos, por las razones que sea, con el color rojo o con el color azul y pareciera que los principios, la ética y las capacidades fueran transparentes; se habla de obras que no son otra cosa que elefantes blancos; tenemos problemas internacionales por ser productores y exportadores del polvito blanco, y porque además importamos billete verde; tenemos marca mundial en timadores, chanchulleros y por doquier encontramos ladrones de cuello blanco; estamos en guerra y en los campos de batalla (todo el país) se confunden los colores de uniformes verde camuflado entre rivales, pero el rojo de la sangre derramada siempre es de un colombiano; y esta guerra maldita la pretendemos acabar con banderas y palomas blancas, símbolos de la paz que tanto necesitamos.

Del fondo de nuestra tierra compañías extranjeras extraen el precioso líquido negro que se transforma en productos importantes o simplemente se bombardea y del cual nos corresponde poco; nuestra raza negra del Chocó produce metal dorado, pero sigue siendo una región abandonada; las piedras verdes del occidente boyacense son la esperanza de muchos pero la riqueza de pocos.

Nuestros billetes han sido de varios colores y las monedas plateadas y doradas, pero su poder adquisitivo tiene el color de la pobreza; en nuestros símbolos patrios predomina el amarillo intenso por las riquezas de nuestro territorio, el azul por los mares que nos rodean y el rojo por la sangre que derramaron nuestros patriotas, pero eso fue historia, pues ahora predomina el rojo por la sangre que diariamente se vierte entre colombianos todos, guerrilleros, paramilitares, soldados, policías y civiles, el azul se ha convertido en gris oscuro, producto de la contaminación de nuestros mares, ríos y quebradas, el amarillo ahora es el más pequeño, pues la riqueza es sólo ilusión para las masas, ya que ésta corresponde a la nobleza colombiana; es decir, la realidad del país tiene un tricolor diferente: rojo, gris y amarillito.

En los eventos deportivos como el fútbol, no se deja ver el color del juego limpio, pues predominan el rojo y amarillo de la mala intención y la violencia; y es cuando se hace necesario el naranja de la Defensa Civil o la presencia de la Cruz Roja. Si de semáforos se trata, el daltonismo en los choferes predomina ocasionando la presencia de blancas ambulancias o negros carros fúnebres.

Por Navidad y en otras épocas los colores vivos iluminan las ciudades, pueblos y veredas, pero ojalá también se iluminaran nuestros dirigentes para hacer un país más justo, menos miserable o por lo menos más llevadero; que no tengamos que repetir tan seguido: ...brille para ella la luz perpetua.

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