NOVEDADES EN LA AGRICULTURA

NOVEDADES EN LA AGRICULTURA

Como resultado de la integración de la agricultura y la biotecnología, comenzó hace unos años en los Estados Unidos el proceso de alteración de los genes de las plantas con enemigos naturales más comúnmente utilizadas para producir alimentos o fibras, tales como el maíz, la soya y el algodón, con el fin de hacerlas más resistentes a las plagas y a los herbicidas (esto último para poder aplicarlos a las malezas sin causarle daño al cultivo) para así reducir costos y, además, mejorar rendimientos.

23 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

El éxito obtenido en ese empeño ha sido hasta ahora extraordinario. En 1996 se sembraron en los Estados Unidos 1.000.000 de hectáreas con semillas genéticamente alteradas; en 1997 la cifra subió a 12.000.000 de hectáreas; en 1998, el 30 por ciento de las siembras de soya, el 25 por ciento de las de maíz y el 40 por ciento de las de algodón se han hecho con las nuevas semillas para un total de 28.000.000 de hectáreas.

Misión cumplida? Nada de eso. La verdad es que la alteración de genes y cosas parecidas en la agricultura apenas comienza. En la actualidad se está trabajando en novedades tales como semillas de algodón que produzcan fibras de diferentes colores, cereales con sabor a carne, frutas de maduración y pudrimiento más lentos para prolongar el tiempo disponible de transporte y de vida útil en el mercado.

También se trabaja en la obtención de plantas más resistentes a las sequías y en plantas capaces de extraer el nitrógeno del aire, que permitan reducir el uso de ese fertilizante.

En Colombia, uno quisiera oír que se están investigando variedades de café que no le gusten a la broca, variedades de banano y de flores resistentes a sus peores plagas y variedades de pastos capaces de aguantar las sequías.

Por ahora, los principales problemas de los alimentos obtenidos de semillas con genes alterados son el rechazo a su consumo por algunos grupos ambientalistas y las reglamentaciones que se expidan para limitar su uso, tales como la exigencia de que el origen se identifique claramente con etiquetas en los empaques.

Al respecto, ya se ha presentado un enfrentamiento entre los Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea cuando estos decidieron expedir normas que dificultan la importación de maíz genéticamente alterado, supuestamente en defensa de la salud del consumidor pero en realidad para proteger su agricultura subsidiada de la competencia de la también subsidiada pero más eficiente agricultura estadounidense.

Es que para angustia de los países en desarrollo productores de alimentos, la política de subsidios agropecuarios en los países desarrollados está muy lejos de terminarse; por ahora, lo que realmente buscan entre ellos es un equilibrio en los subsidios. De acuerdo con un índice llamado subsidios equivalentes al productor , este es del 18 por ciento en los Estados Unidos y del 41 por ciento en la Unión Europea. Con razón se quejan los estadounidenses de las restricciones europeas.

Y con razón se quejan los agricultores y ganaderos colombianos de que los pongan a competir con agricultores y ganaderos de países que reciben subsidios entre un 18 y un 41 por ciento del valor de la producción; es que por ese camino no puede venir sino la ruina, ya que su desventaja no se limita a los subsidios sino a otros factores, tales como deficiente infraestructura y atraso tecnológico.

Hace poco, el profesor de Harvard Jeffrey Sachs comentó en un artículo que los economistas siempre han pensado que debido al alto porcentaje de la población de los países tropicales que se ocupa en la agricultura, lo lógico es que esta sea el motor de su desarrollo. Sostiene Sachs que quienes así piensan están en un error porque la agricultura nunca ha podido sacar a un país tropical de la pobreza, lo que sí ha ocurrido en países de la zona templada, como Estados Unidos, Argentina y Australia.

Atribuye el fracaso de los países tropicales a su crónico padecimiento de deficiencias, tales como la falta de infraestructura adecuada y la ausencia de investigación científica y aplicación de tecnología. Termina Sachs diciendo que de no corregirse esas deficiencias, los países de la zona templada acabarán por alimentar a los países de las zonas tropicales y estos tendrán que dedicarse, como única salida, a la exportación de manufacturas y servicios para poder adquirir su comida.

Ojalá que en Colombia no se cumpla el pronóstico del profesor Sachs.

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.