LECCIONES DEL PROCESO DE PAZ EN EL SALVADOR

LECCIONES DEL PROCESO DE PAZ EN EL SALVADOR

La paz en El Salvador está por cumplir ya 7 años y si bien las secuelas de la guerra permanecerán aún por muchos años, el acuerdo del cese al fuego fue de tal contundencia que desde su firma, el 12 de enero de 1992, no ha registrado ni un muerto, ni un herido, ni siquiera un disparo de los firmantes.

23 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Ningún acuerdo de paz reciente ha sido tan estrictamente respetado por las partes como para merecer la calificación de perfecto, hecha por las Naciones Unidas.

El Salvador, con 6 millones de habitantes y 21 mil kilómetros cuadrados, la mitad del área del despeje, fue escenario de una cruenta guerra de más de 20 años.

Este pequeño país centroamericano llegó a tener 60 mil soldados y a pesar de la generosa ayuda norteamericana y de la profesionalización de sus hombres, la guerrilla del FMLN estuvo en capacidad de derrotarlos militarmente.

Dos de los principales responsables de la firma del acuerdo de paz, luego de 28 meses y 3 días de negociación, y hoy por hoy sus principales defensores y garantes, el general (r) Mauricio Vargas y la ex comandante de la guerrilla del FMLN, Guadalupe Martínez compartieron ayer sus experiencias durante el foro Fuerzas Armadas y el proceso de paz, organizado por la Casa Editorial EL TIEMPO.

Hace 10 años eran enemigos irreconciliables. Guadalupe fue una de las comandantes en la ofensiva del FMLN contra San Salvador en 1989 que estuvo a punto de darle el triunfo militar a la guerrilla y fue precisamente el general Vargas quien le hizo frente.

Ayer, en EL TIEMPO, dieron una lección de tolerancia y respeto. Y demostraron que la paz es más importante que sus diferencias del pasado.

El destino los unió en la mesa de negociación, a la que guerrilla y gobierno llegaron sin una intención decidida de firmar un acuerdo, sino más bien por la presión de la comunidad internacional y de la sociedad civil.

Según Martínez, la sola alusión a la palabra diálogo causaba el rechazo en las filas del FMLN. El general Vargas coincide con ella al señalar que para varios estamentos sociales de su país, la actitud de llegar a una solución negociada, defendida principalmente por el ex presidente Napoleón Duarte, era considerada casi como una traición.

Para ambos bandos el diálogo comenzó como una estrategia militar y política. Y por esa razón, una vez se instaló la mesa, la guerra se recrudeció.

Según Guadalupe Martínez, en la estrategia del FMLN estaba ir a la mesa, pero seguir combatiendo. Ella explica, que a diferencia de Colombia, la guerra estaba generalizada en todo el territorio y cada metro cuadrado era un lugar de combate, por lo que la afectación de la sociedad civil era muy alta.

Pero las condiciones de la región y el mundo cambiaron. Se acabó la doctrina Reagan para Centroamérica y la confrontación esteoeste. Se acentuó la presión internacional y la economía del país llegó a un grave deterioro. Además, según el general Vargas, la guerra se agotó como estrategia para llegar al final del conflicto, a pesar de que había recursos y armas para varios años más de combate.

Una de las contradicciones afortunadas del proceso fue el ascenso al poder del centroderechista Alfredo Cristiani al poder, en 1989, pues para el FMLN era mejor tener un interlocutor que representara mejor al establecimiento tradicional de su país.

Los militares entendieron que para lograr la paz no era suficiente con alcanzar el triunfo por las armas. Ganar la guerra es un asunto militar. Ganar la paz es un asunto político , sentenció Vargas.

La guerrilla entendió, por su parte, que podía cumplir con su ideal de transformación política u social en la mesa de negociación y lograr reformas sociales y trabajar por ellas por las vías democráticas.

Según el general Vargas, los militares, de uno y otro bando, son además las principales víctimas de la guerra y entienden mejor que nadie la necesidad de la paz, otra de las razones que motivaron a la culminación exitosa del proceso.

De ahí que ambos, de actores del conflicto, se convirtieran en los protagonistas y defensores más radicales de la paz.

En El Salvador, los militares formaron parte de la mesa de negociación, principalmente porque tradicionalmente fueron un factor de poder no siempre subordinado a los civiles, a diferencia de lo que ocurre en Colombia, por lo que, de antemano advirtió que el proceso de su país no es modelo ni ejemplo para el proceso que se inicia en el país.

Los negociadores en frases General (r) Mauricio Vargas Quien estaba en pro de una salida negociada era el presidente Cristiani y poquísima gente más. Su suerte fue que lo dejaron hacer.

Ganar la guerra es un asunto militar, ganar la paz es un asunto político. Estar o mantener la guerra supone mantener abiertas las posibilidades de una solución política.

Querámoslo o no, la única solución posible es la vía política, no importa la razón de por qué. Podemos ganar la guerra, pero podemos perder la paz.

Guadalupe Martínez El inicio del diálogo fue traumático. Antes de la iniciación, la simple alusión a la palabra diálogo causaba rechazo. Incluso, diálogo era sinónimo de traición.

Los medios de comunicación no apoyaron el proceso de diálogo.

Cuando Duarte hablaba de diálogo lo hacía para mostrar que nosotros no teníamos voluntad de sentarnos a hablar y deslegitimarnos.

Al comienzo las propuestas fueron extremas. Pero la negociación nos hizo aterrizar y comenzamos a proponer soluciones realistas y democráticas.

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