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POR FIN HUBO JUSTICIA PARA 35.000 JUBILADOS!

POR FIN HUBO JUSTICIA PARA 35.000 JUBILADOS!

Modesto Hernán Bejarano Muñoz es, tal vez, el empleado público más viejo de Colombia y quizás también el funcionario ministerial más anciano del mundo, ... pero apenas ayer logró que el Estado colombiano le reconociera oficialmente su derecho a la pensión! El ya tiene 82 años de edad, es ingeniero civil y la primera vez que trabajó para el Gobierno colombiano fue en los remotos tiempos de la Guerra contra el Perú, por allá en 1933. En total, en diferentes épocas, lleva 35 años vinculado al sector público. Es decir, que hace tiempo cumplió los requisitos exigidos para jubilarse.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Sin embargo, hace ya diez años, el día en que por vez primera presentó el cúmulo de documentos que le pedían para solicitar su pensión, un funcionario arbitrario y desalmado se los rechazó porque, según dijo, le faltaban varias certificaciones con firmas autenticadas de algunas personas que lo habían nombrado en cargos públicos, entre ellas la firma del ex presidente de la República, Alfonso López Pumarejo, .... que por ese entonces ya llevaba 23 años de muerto! Bejarano quedó atónito. Se había gastado casi un año recopilando todos aquellos papeles y había tenido que ir de un lado a otro buscando certificados, fotocopias, registros y constancias, porque algunos de los documentos en que constaba su nombramiento en cargos públicos en el entonces llamado Ministerio de Guerra, en el Ministerio de Gobierno o en el Ministerio de Obras, se habían quemado sin remedio en los archivos del Gobierno durante la sangrienta revuelta del 9 de Abril de 1948.

Por eso, Bejarano no podía creer lo que le pedía aquel frío y desalmado funcionario. Descorazonado, como si el mundo se le derrumbara a pedazos, le dijo: Con mucho gusto le traigo la firma de los funcionarios muertos que usted solicita, pero si me dice a qué empleado de la Caja Nacional de Previsión Social tienen ustedes delegado ante San Pedro para hacer esos trámites .

Ese es un irrespeto. Una burla , le contestó enojado el burócrata.

No señor. La burla y el irrespeto es que usted me pida las firmas de algunos muy respetables hombres del Gobierno colombiano que hace mucho tiempo que están muertos , le replicó él, y se marchó.

Desilusionado ante la increíble e inverosímil maraña de los trámites burocráticos, durante algún tiempo se olvidó de la pensión a que ha tenido legítimo derecho desde hace años.

Pero en agosto de 1990 volvió a recopilar los papeles y esa vez se los aceptaron todos.

Sin embargo, desde entonces estaban por allá archivados en algún rincón, cubiertos de polvo y olvido, así como sin piedad también estaban los de casi 35.000 colombianos, hasta que la nueva administración de la Caja Nacional de Previsión Social, encabezada por Teresa Huerta Peña, directora encargada, decidió en agosto del año pasado ponerse a paz y salvo con millares de colombianos que le entregaron toda una vida de trabajo al país y que hacía años esperaban inútilmente que les reconocieran su jubilación .

Y, por fin ayer, luego de 70 días de trabajar sin descanso día y noche actualizando los documentos, en un acto hermoso y multitudinario en los principales coliseos deportivos del país, en medio de música, alegría y globos de colores, en un episodio sin antecedentes en la historia laboral colombiana, el Estado les notificó a esos 35.000 colombianos que les otorga su pensión ....y les garantizó que en abril pueden empezar a cobrar su mensualidad.

Y Modesto Hernán Bejarano Muñoz, el empleado público más viejo de Colombia, es uno de los beneficiados. El viajará hoy a Ibagué, donde trabaja como ingeniero del Distrito Número 17 de carreteras y pronto presentará su renuncia para disfrutar al fin de un merecido descanso.

Sin embargo, también ayer el Gobierno les aclaró a todos los nuevos pensionados que las deudas retrospectivas, es decir que lo que se le debe a muchos de ellos de años anteriores, en algunos casos desde hace 25 o más años, todavía no se los puede pagar, pero les garantizó que está haciendo todo lo posible para poderles cancelar este año esos dineros. Los años viejos Y, aunque la deuda no se ha pagado por completo, de todas formas lo que sucedió ayer en varias ciudades del país fue increíble.

Fue un conmovedor acto de justicia con casi 35.000 colombianos, muchos de los cuales incluso ya habían perdido hasta la más remota esperanza de recibir siquiera un peso de pensión.

Por eso, miles de ellos se agolparon en la puerta de los estadios desde el amanecer. Era una romería de mujeres y hombres viejos y enfermos, pero con una nueva luz de alegría en la mirada.

La historia de la mayoría de ellos es tan inverosímil, que supera de lejos lo que le pasó a Aureliano Buendía, el coronel que no tuvo quien le escribiera, que perdió todas sus batallas y que se volvió viejo en un pueblo polvoriento y olvidado esperando inútilmente día a día a que le llegara por el correo la noticia de que ya estaba pensionado.

Lo que ha sucedido aquí mismo, en Colombia, pero en la vida real, fue peor: aquí se murieron en los últimos años 500 hombres y mujeres esperando la pensión. Por ellos hubo... un minuto de silencio! Y, en algunos casos, hasta ayer esa noticia ni siquiera le llegó a sus viudas, a sus hijos, a sus nietos o a sus biznietos.

Para la muestra un botón, que tenía pasmados de incredulidad al ministro de Trabajo, Luis Fernando Ramírez; a la directora encargada de la caja de previsión, Teresa Huertas Peña; y a Teresa Rojas, subdirectora de prestaciones, quienes encabezaron esta multitudinaria jornada de justicia social: En Bogotá se murió hace poco doña Carmen María Miranda, que desde 1990 estaba esperando que la Caja Nacional de Previsión Social le otorgara a ella la pensión que fue de su marido. Doña Carmen murió cuando tenía ...103 años.

Y, en septiembre del año pasado, cuando la nueva administración comenzó a hacer el inventario de solicitudes pendientes, halló expedientes tirados sin piedad en los rincones de los baños, en escritorios viejos, en armarios olvidados. Eso era aberrante. Allí, por negligencia, por corrupción o por mil otras cosas, sólo se tratamitaba lo de quienes tuviera dinero o influencia , recuerdan algunos funcionarios.

Y también hallaron otros casos desconcertantes: peticiones sin resolver de hace 25, 28 y 30 años.

A ellos les dimos prioridad y les resolvimos su situación en noviembre y diciembre , explicaron Teresa Huertas y Teresa Rojas. Por eso ayer en el Coliseo El Campín, al que asistierpn unos 12.000 colombianos en búsqueda de su pensión, no hubo casos tan añejos.

Pero en Buenaventura se encontró un caso que también derrota de lejos al realismo mágico del coronel Aureliano Buendía: doña Zoila María Camacho de Benavides presentó sus petición de jubilación hace 22 años y ni siquiera le habían contestado.

Mejor dicho, ella se volvió a pensionar, ...esperando la pensión , dijo alguien con amargura.

Por todo eso, ayer en muchas ciudades del país hubo miles de ancianos enfermos y lentos, que, sin embargo, lloraron de dicha al recibir la notificación de su pensión; viudas que rezaban en voz baja dándole gracias al cielo ; y nietos que por fin veían reír a sus abuelos con una luz de esperanza en la mirada.

Lo de ayer no fue un milagro para 35.000 colombianos, pero se le pareció mucho. Fue el día en que por fin! se le hizo justicia a millares de colombianos.

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