DE CHIQUINQUIRÁ A USIACURÍ:

DE CHIQUINQUIRÁ A USIACURÍ:

03 de abril 1998 , 12:00 a.m.

Señores Boyacá 7 días La agonía del gran poeta nacional, Julio Flórez, comienza desde el 28 de enero hasta el 7 de febrero de 1923, cuando muere físicamente.

Estando en Barranquilla de vacaciones, me fui una mañana temprano para Usiacurí, para pisar las calles y las pequeñas montañas que inspiraron al bardo hacer sus últimos versos dedicados a la naturaleza caribe, a su mar, río, brisas y todo el encanto que tiene esta tierra milagrosa; llegué a la casa museo y allí recorrí sus salas, observando detalladamente toda la herencia poética y romántica.

Todo esto lo hice motivado por mis seis años de permanencia en Chiquinquirá, cuando por una beca nacional fui a dar a la Reina de Colombia, capital religiosa a la que debo en gran parte mi educación, en especial al Liceo Nacional José Joaquín Casas, con su destacado conductor, el licenciado en matemáticas, profesor Dagoberto Berdugo De Los Ríos.

Para aquella época las izadas de bandera tenían como encanto las poesías de Flórez, que con mucha naturalidad hacían los estudiantes al declamar trágicamente La Araña, Gotas de Ajenjo, La Guirnalda, Todo nos Llega Tarde, Le Aserraron el Cráneo y muchos otros poemas interesantes.

Hace apenas 15 días volví a Chiquinquirá a caminar sus vías y ha cambiado un poco; lo que más me gustó es su mucha paz y su ambiente colonial que se conserva, es muy visitada y se ve muy acogedora; todavía se encuentran bellezas de adornos en tagua, los tiples, las maracas cuelgan en los almacenes de doña Julia y en el de los Norato; tiene dos buenas emisoras, una de ellas La Reina de Colombia, nos colaboraba para que hiciéramos programas estudiantiles, de folclor, poesías y efemérides.

Comparando a Chiquinquirá con Usiacurí, encuentro que en esta última hay algunos paisajes muy parecidos a los de esa región de Boyacá; al poeta le gustó esta población no sólo por la salud que brindaba, sino porque era semejante a su amado terruño.

Julio Flórez nos llevó sus versos pero también nos enseñó a conocer el tiple, los bambucos y pasillos. Quiero en esta nota mostrar la parte musical que también tuvo Julio Flórez; ejecutaba el tiple, piano, guitarra, violín y además cantaba; su obra musical más universal es el pasillo Flores Negras, después siguen el bambuco El Enterrador, el cual lleva a España, donde más tarde los españoles lo cambiaron por La Hija de Juan Simón; En el Río - bambuco; Gotas de Ajenjo - pasillo; Destino - bambuco; Opio y Ajenjo - pasillo; Fiebres; Canción de la Tarde; Esa es mi madre - pasillo, se escuchaban mucho en Barranquilla el día de las madres y en toda Colombia.

Cantaba en reuniones sociales y presentaciones artísticas a dúo con el interprete profesional Diego Amaya; en el Teatro Colón de Guatemala se presentó la estudiantina Lira Colombiana de Pedro Morales Pino, y allí hizo parte, como violinista, el poeta Julio Flórez; luego fue guitarrista y cantante de su propio grupo, junto con otros compañeros de la Gruta Simbólica. Estuvo en Méjico, Caracas, Panamá, Cuba, en España como agregado cultural de Colombia, allí no sólo declamaba en las veladas con amigos americanos y españoles, también se acompañaba con la guitarra o con el piano y cantaba los sentidos bambucos, pasillos, los cuales llegaban a los oídos de los extranjeros con mucho agrado.

En Barranquilla se presentó en el Teatro Cisneros y declamó todos aquellos poemas compuestos en Usiacurí: En el Playón, En el Río Magdalena, A Bolívar en San Pedro Alejandrino, Pasa la Ola, Yo soy como esas Olas Gigantescas, Como el Mar, Cuando Lejos, muy lejos, Al Mar Caribe, Idilio Eterno, La Voz del Río, Gloria Tropical y En la Agonía, que son los últimos versos que dedica a su esposa Petra, mujer que le procreó cinco costeños con nombres de figuras literarias: Evangelina Cielo, Divina Alegría, Dolores Lira, León Julio y Hugo Policarpo que ahora con sus nietos y bisnietos ciñen aquella corona que un grupo de barranquilleros le colocaron al rendirle un homenaje de admiración, simpatía y aprecio el 14 de enero de 1923.

Muy bello es ese pasillo del poeta nacional que grabaron allá por el año 50 el dueto Garzón y Collazos: Esa es mi Madre. Ves esa vieja escuálida y horrible? / Pues oye, aunque parézcate imposible / Fue la mujer más bella entre las bellas / El clavel envidió sus labios rojos / Y ante la luz de sus divinos ojos / Vacilaron el sol y las estrellas... Y hoy quién podrá quererla? / Quién un beso podrá dejar en su semblante impreso? / Yo! me dijo un extraño que me oía / Yo que por ella en mi existencia lucho / que soy feliz cuando su voz escucho / esa vieja es la hermosa madre mía! Lic., Rosni R. Potaccio Fontalvo Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

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